Grandes empresas cosechan del torbellino de Trump | Opinion El Paso

Opinión El Paso

Diario.mx: Edición Cd. Juárez, Chihuahua, México | Últimas Noticias
Registrate El Diario Regístrate aquí

En tu Mail

Facebook El Diario Twitter El Diario

Miércoles 21 Noviembre 2018 | 

1

12

04

Secciones

Miércoles 21 Noviembre 2018 | 

1

12

04

Buscador | Diario.mx
Registrate El Diario Regístrate aquí

En tu Mail

Facebook El Diario Twitter El Diario


Grandes empresas cosechan del torbellino de Trump

Paul Krugman | Lunes 09 Julio 2018 | 00:01:00 hrs

 /

/

Nueva York— Parece que la posibilidad inminente de una guerra comercial nos hace pensar con claridad. Hasta hace muy poco, las grandes empresas y las instituciones que representan sus intereses no parecían estar tomando muy en serio la retórica proteccionista del presidente Donald Trump. Después de todo, las corporaciones han invertido billones de dólares con base en la creencia de que los mercados mundiales permanecerían abiertos y de que la industria estadounidense conservaría el acceso a clientes y proveedores extranjeros.

Trump no pondría todas esas inversiones en riesgo, ¿o sí?

Sí, sí lo haría, y el reconocimiento tardío de que su severo discurso sobre el comercio era en serio ha desatado una oleada de reacciones. Las corporaciones más importantes y asociaciones de comercio están enviando cartas al Gobierno para advertirle que sus políticas costarán más empleos de los que crearán. Mientras tanto, la Cámara de Comercio de Estados Unidos ha comenzado una campaña publicitaria para convencer a los electores de los beneficios del libre comercio.

Patético, ¿no? ¿Quién en el Gobierno de Trump va a poner atención a esas cartas? Exactamente, ¿qué piensa la Cámara que logrará con sus comerciales?

La cuestión es que las grandes empresas están cosechando lo que sembraron. No fueron sino las décadas de política cínica de las corporaciones estadounidenses las que contribuyeron bastante para llegar a este terrible momento en la historia estadounidense.

¿A qué me refiero con política cínica? En parte, me refiero a la alianza tácita entre las empresas y los ricos, por una parte, y los racistas, por la otra, que yace en la esencia del movimiento conservador moderno.

Durante mucho tiempo, las empresas parecieron tener este juego bajo control: ganar elecciones con mensajes raciales sutiles dirigidos a grupos específicos y luego proceder con la agenda de recortes fiscales y desregulación. Sin embargo, tarde o temprano aparecería alguien como Trump: un candidato que se tomaba en serio lo del racismo, con el apoyo entusiasta de la base republicana, al que no se podía controlar.

Hace poco Tom Donohue, el director de la Cámara, publicó un artículo en el que condenaba el maltrato a los niños en la frontera por parte de Trump, donde decía “esto no es lo que somos”. Disculpe, Donohue, eso es lo que usted es: usted y sus aliados pasaron décadas empoderando a racistas y ahora llegó el momento de pagar la factura.

No obstante, la política migratoria racista no es el único sitio donde gente como Donohue está enfrentando al monstruo que ayudó a crear.

Cuando organismos como la Cámara de Comercio o la Fundación Heritage declaran que los aranceles de Trump son una mala idea, se basan en argumentos intelectuales sólidos: todos los expertos económicos, sin excepción, concuerdan. Sin embargo, no tienen credibilidad alguna, porque esas mismas instituciones conservadoras han pasado décadas haciéndole la guerra a la experiencia.

El caso más evidente es el cambio climático, en el cual las organizaciones conservadoras, que en buena parte incluyen a la Cámara, han actuado desde hace mucho como “comerciantes de la duda”, fabricando escepticismo y bloqueando acciones frente a un consenso científico abrumador. Para ser totalmente honesto y directo, es difícil pasar de “no presten atención a esos supuestos expertos que dicen que el planeta se está calentando” a “el proteccionismo es malo, y los expertos están de acuerdo”.

De igual modo, las organizaciones como Heritage desde siempre han promocionado la economía centrada en la oferta, también conocida como la economía vudú  —la afirmación de que los recortes fiscales producirán un enorme crecimiento y se pagarán solos— aun cuando ningún experto económico respaldaba esa teoría. Así que ya aceptaron el principio de que está bien hablar de insensateces económicas si es políticamente conveniente. Ahora llega Trump con otra insensatez, y dice: “las guerras comerciales son buenas y fáciles de ganar”. ¿Cómo pueden convencer a alguien de que esta insensatez es mala, y de que la suya es buena?

Sin embargo, una guerra comercial puede ser sólo el comienzo de un castigo para las grandes empresas, que además es autoinfligido. Puede que nos aguarden cosas peores y más temibles, porque Trump no sólo es proteccionista, es autoritario. Las guerras comerciales son desagradables; el poder sin control es mucho peor, y no sólo para los que son pobres e indefensos.

Consideremos el hecho de que Trump ya tiene el hábito de amenazar a las empresas que se han interpuesto en su camino. Después de que Harley-Davidson anunció que llevaría parte de su producción al extranjero debido a los conflictos comerciales, el presidente advirtió que la empresa “pagaría impuestos como nunca”, lo cual ciertamente suena como si quisiera politizar al organismo estadounidense de recaudación de impuestos, el IRS, y usarlo para castigar a empresas específicas.

Hasta ahora, probablemente no pueda hacer ese tipo de cosas. No obstante, supongamos que los republicanos conservan el control del Congreso este noviembre. Si lo hacen, ¿alguno de ustedes cree que harán frente a los abusos del poder presidencial? La victoria del Partido Republicano en las elecciones intermedias pondría a muchas personas e instituciones a merced de los instintos autoritarios de Trump, incluyendo también a las grandes empresas.

Sin embargo, organismos como la Cámara y Heritage todavía están tratando de asegurar una victoria republicana. De hecho, hasta antes de su reciente cambio de opinión sobre el proteccionismo, la Cámara estaba pagando una campaña publicitaria con el objetivo de generar apoyo público para el recorte fiscal de Trump en distritos competidos de la Cámara de Representantes (no estaba teniendo éxito, cierto, pero lo estaba haciendo). Comparémoslo con esos anuncios del libre comercio, que no tenían un propósito político claro.



La cuestión es que no es sólo el libre comercio lo que está en riesgo, sino el Estado de Derecho. Además, este riesgo existe, en parte, debido a que las grandes empresas abandonaron todos sus principios en aras de los recortes fiscales.



  • comentarios

Los comentarios que en la sección de arriba se vierten son responsabilidad de los participantes. Ayúdenos a mantener un intercambio de ideas sano denunciando, mediante un en el ícono de la bandera, cada participación que considere inapropiada. Si el comentario no cumple con LAS REGLAS, será eliminado. Consulte aquí el reglamento.

Bienvenido a nuestro servicio de comentarios. Lo invitamos a analizar, comentar y cuestionar los artículos y reportajes que publica El Diario. Para mantener un intercambio de ideas sano para todos nuestros usuarios, es necesario que siga las reglas que a continuación detallamos. Al participar en el servicio de comentarios usted acepta la aplicación de estas normas.

Usted acepta que es totalmente responsable por el contenido que publica.

No publicará intencionalmente contenido que viole el derecho de autor, marcas registradas, patentes o cualquier otra propiedad intelectual de una tercera persona.

No difundirá contenido difamatorio, obsceno o agresivo que viole el derecho de una tercera persona a la privacidad de acuerdo a las leyes municipales, estatales, federales o incluso internacionales o que sea considerado inapropiado. Indemnizará a Publicaciones Paso del Norte(*), sus empleados y empresas afiliadas de todas y cada una de las demandas y/o dátos (incluyendo, pero no limitándose a honorarios de abogados) que sean presentadas por terceras personas en relación con el contenido que usted publicó. No redactará contenido que discrimine a otras personas por su género, raza, origen étnico, nacionalidad, religión, preferencias sexuales, discapacidades o cualquier otra categoría.

Usted entiende y acepta que El Diario no es responsable por el contenido publicado por terceras personas.
Es de su entendimiento que en los foros de discusión, El Diario supervisa el contenido publicado y se reserva el derecho de eliminar, editar o alterar el contenido que parezca inapropiado por cualquier motivo sin pedir el consentimiento del autor. Nos reservamos el derecho de acuerdo a nuestro propio criterio de retirarle a un usuario el derecho a publicar contenido en nuestro sitio.

Entiende y acepta que los foros de discusión deben ser usados sin propósitos comerciales.
No solicitará recursos o apoyos económicos. No promoverá empresas comerciales o realizará actividades comerciales de ningún tipo en nuestros foros de discusión.

Usted entiende y acepta que el uso de cualquier información obtenida a través de los foros de discusión es bajo su propio riesgo.
El Diario de ninguna manera respalda el contenido que los usuarios difunden, y no puede ni se hará responsable de su veracidad.

Con cada contenido que usted publica, otorga a El Diario sin pago de regalías la licencia irrevocable, perpetua, exclusiva y totalmente sublicenciable para usar, reproducir, modificar, adaptar, publicar, traducir, crear trabajos derivados de, distribuir, realizar y mostrar dicho contenido en su totalidad o partes a nivel mundial y para incorporarlos en sus trabajos de cualquier modo conocido actualmente o desarrollado con posterioridad.







Inicie sesión con cualquiera de las siguientes redes sociales: