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Niños japoneses también fueron separados de sus padres

Roberto Carrillo / El Diario de El Paso | Lunes 25 Junio 2018 | 00:01:00 hrs

Foto: Roberto Carrillo/El Diario de El Paso   / La escritora e historiadora Selfa Chew

Foto: Roberto Carrillo/El Diario de El Paso / La escritora e historiadora Selfa Chew

Las condiciones actuales en que los menores migrantes permanecen detenidos en centros de confinamiento, guardan similitudes con las que padeció la comunidad Japonesa Americana en la década de los años 1940, señala la escritora Selfa Chew.

En el ‘Uprooting Community: Japanese Mexicans, World War II and the U.S.-Mexico Borderlands’, publicado por The University of Arizona Press, 2015, Chew documenta la forma en que los japoneses americanos fueron recluidos tras la declaración de guerra de Japón con los Estados Unidos, y que ahora retoma actualidad ante la política federal de “Tolerancia Cero”.

“Durante la Segunda Guerra Mundial familias enteras de origen japonés, residentes de Estados Unidos, fueron encarceladas en los campos de concentración.

Inicialmente, algunos padres de familia fueron arrestados y separados de sus hijos y esposas, pero casi todos eventualmente se reunieron aunque fuese temporalmente”, dijo Chew sobre la investigación que realizó ante el fenómeno social que se extendió incluso hasta años después de terminado el conflicto armado.

“Aún cuando los niños hayan estado con sus familias, el ser encarcelados, viviendo en condiciones diferentes a las de otros niños de los Estados Unidos, siendo señalados como un problema para la nación, todo esto los estigmatizó permanentemente”, dijo la catedrática de la Universidad de Texas en El Paso (UTEP), sobre las secuelas que dicho confinamiento dejó en los menores japoneses americanos, que vivieron en dichos campos de concentración situados en territorio estadunidense.

Tras darse a conocer el interior de los centros de detención que albergan a cientos de menores migrantes, se constató que efectivamente han sido separados de sus padres, que viven en tiendas y que duermen en el suelo.

Estas condiciones de detención crearon un clamor generalizado y trajo el recuerdo de sucesos históricos, que se pensaban superados, pero que vuelven de forma cíclica a tomar actualidad.

“En una segunda fase del programa, algunos japoneses americanos se vieron obligados a renunciar a su ciudadanía estadounidense para mantenerse en el mismo lugar de sus familiares”, destaca Chew, ante el agravio que ciudadanos estadunidenses tuvieron que padecer, sin distinción más que su origen.

“La persecución de los japoneses americanos fue la culminación de un movimiento racista, como lo es hoy la persecución y criminalización especialmente cruenta en el caso de los inmigrantes pobres, de origen latinoamericano”, señaló la profesora e historiadora.

“En los dos casos existe un desprecio por los derechos humanos, por los derechos de los menores”, agregó.

De hecho, el maltrato a ciertos segmentos de la población se remonta incluso a tiempos de la colonia, y previos a la independencia de los Estados Unidos, donde la segregación estaba al amparo de las leyes de dichas épocas.

“Otros grupos han sufrido enormemente separaciones inhumanas. Tenemos dos ejemplos: los esclavos no volvían a ver ya más a sus hijos, padres, y parejas cuando se les vendía, regalaba o castigaba”, subraya Chew.

“También los niños de los indígenas fueron arrancados de sus familias para enviárseles a escuelas lejanas donde perdían su identidad, lengua y cultura, para ya jamás poder establecer la misma relación afectiva con sus padres”, afirmó la investigadora.

La reclusión de la comunidad japonesa americana terminó, y el gobierno de los Estados Unidos extendió una disculpa oficial, señalando el error cometido en contra de las personas de origen japonés.

“Pueden haber otras disculpas en el futuro hacia uno o todos los grupos victimizados, pero nunca se va a reparar el daño hecho a los pequeños, independientemente de que hayan estado con sus familiares o no”, sostuvo Chew.

“Todo niño tiene derechos universales, garantizados por instituciones que el gobierno de Estados Unidos dice respetar”, afirmó.

 

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