jueves 18, septiembre, 2014 | hrs

Estado de derecho: que las leyes se cumplan, para lograr una justicia social


Por: Francisco Javier García Nevárez | Sábado 25 Enero 2014 | 23:29 hrs
“El poder político es simplemente el poder organizado de una clase para oprimir a otra”

Karl Marx.

Aludimos en esta entrega al Estado de Derecho, porque el día 23 de enero del presente, lo citó el ex presidente Zedillo, en la reunión económica mundial en Davos, Suiza. Miren que la desvergüenza y el cinismo los llevan a exigir cosas que en su tiempo nunca pudieron cumplir. Si en algún sexenio se ha aludido a la falta de Estado de Derecho, fue precisamente en el de Zedillo. Vamos viendo, asesinatos de opositores políticos, masacres que ni en el medio oriente se dieron, la aprobación para enriquecer a los dueños de los bancos, al haber hecho legal el cobro de intereses sobre interese a los deudores de la banca, hecho que en sí, llevó a la quiebra a muchas empresas, y a muchos ciudadanos a perder su patrimonio que con tanto esfuerzo habían hecho, terminando por sumir en la peor crisis de su historia a este País, desde ese sexenio se agudizó la pobreza, la injusticia y el despojo de los bienes de la Nación. Alguien diría, el burro hablando de orejas.

Pero Peña Nieto en la misma reunión en Davos, aludió al Estado de Derecho, pero ha rebasado por mucho al expresidente Zedillo, con las reformas aprobadas de facto al estilo de los nazis de Hitler. Destruir las bondades sobre la clase trabajadora, destruir el aparato legal para instaurar la dictadura de las grandes empresas nacionales y extranjeras, es la peor forma de demostrar que en México no existe el Estado de Derecho.

Peña Nieto no tiene contra pesos, el Congreso Mexicano, la Suprema Corte de Justicia, la Comisión Nacional de los Derechos, Humanos, el IFE, etc., han quedado sometidos al poder tirano y despótico de un dictador que se cree de nuevo cuño, y no llega a ser más que una caricatura de Hitler, a lo sumo una burda falsificación del expresidente Plutarco Elías Calles.

Pero qué es el Estado de Derecho, por qué se invoca como una forma de mantener tutelados y protegidos los derechos sociales de los ciudadanos de México. Las normas en que se condensa ese Estado de Derecho se llama Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, hoy nada queda del espíritu del Constituyente Originario.

El Estado de Derecho, significa el equilibrio entre los ciudadanos y sus instituciones, nadie puede estar por encima de nadie, aun y con todo el poder económico. Precisamente el Estado de Derecho está para limitar los metapoderes, que pretenden erigirse en los dueños de los recursos naturales, la conciencia de los ciudadanos y su patrimonio ,pero lo más importante: el Estado de Derecho le da a cada quien lo que a cada cual le corresponde, según el espíritu que trata de proteger al desvalido, y restituir sus garantías sociales a quienes se les hayan violado.

El Estado de Derecho solo ha quedado como retórica, quién puede decir, y Zedillo menos que nadie, ya que el convirtió deudas privadas en deudas publicas con el famoso y el

considerado el robo del siglo veinte, el FOBAPROA. Zedillo fue quien legitimó este despojo, en contubernio con los Diputados y Senadores, la Suprema Corte de Justicia, y los gobiernos de los Estados. Desde entonces nada queda del Estado de Derecho. Solo instituciones y leyes que sirven a los poderosos. Nada más peligroso, nada más que lleve a tensar más el hilo delgado del cual pende la paz social.

Nada queda del espíritu de los artículos tercero, veintisiete y el ciento veintitrés, amén de las garantías individuales que son violentadas por medio de acciones ilegales como los retenes, como el decomiso de vehículos propiedad de ciudadanos trabajadores, del nulo derecho a la huelga o a las demandas laborales. Para nadie es un secreto que si no hay demandas laborales es por las amenazas, y por la corrupción de las autoridades de conciliación y arbitraje.

Valiente Estado de Derecho, que permite que con toda la impunidad de mundo que suban los precios de los bienes y servicios más necesarios para la supervivencia de los pobladores de México. Valiente Estado de Derecho, que ya no son nuestros, como Nación Soberana e Independiente el petróleo, la electricidad, las minas y los mares. Valiente Estado de Derecho, que permite mancillar y de negar la justicia a los condenados en las cárceles por protestar, o por haber luchado por llevar un mendrugo de pan a su familia.

Valiente Estado de Derecho, que hoy obliga a tributar impuestos y pagos de revalidaciones vehiculares por igual, nada más desigual e injusto, que igualar el pago de impuestos a Carlos Slim y al tribulado trabajador del salario mínimo.

Quién les dijo que así se practican la igualdad y la justicia, eso solo lleva a ahondar más la brecha entre los ricos y los pobres, y esa situación no le conviene a nadie. Por la salud de la Nación hay que retomar al andamiaje que legal que permitía asegurar mínimamente los recursos económicos para un desarrollo con justicia y con dignidad. El ser dueños de nuestras riquezas naturales, y el tener el dominio sobre los recursos financieros, ese es el andamiaje que a través de las políticas públicas, que permitía la realización del Estado de Derecho, es decir, la justicia social. No es posible que impere la ley de la selva, cuando la inmensa mayoría de la gente no tenemos con que satisfacer las más elementales necesidades como seres humanos.

Realmente cuando escuchaba a estos personajes ,Zedillo y Peña Nieto, me acordé cuando defendía mi tesis profesional ante mis sinodales, uno de ellos me pidió un ejemplo de cómo se podía ver en la realidad la figura del Estado de Derecho, me referí a la propiedad y dominio sobre el petróleo, vivíamos en aquel entonces el boom de la riqueza petrolera, le comenté que si no fuera por el dominio sobre la riqueza petrolera no estaría yo estudiando en esa Universidad Pública, que no tendríamos acceso a la seguridad social millones de mexicanos, en esa época se construyeron más universidades e instituciones de educación pública en todos los estados de la república mexicana como nunca en la historia, se habían construido hospitales de especialidades, y de primer nivel en los

estados de la Nación, y además, por primera vez en la historia el derecho a la vivienda digna era una realidad.

A eso es a lo que me refiero cuando acudo a la figura del Estado de Derecho, a la realización de la potencialidades de desarrollo de un pueblo, que sí eran posibles porque se tenía el dominio sobre los ingresos petroleros, el sector financiero, y la soberanía sobre el territorio y sus recursos naturales. Lo demás, la protección, y la generación de las necesidades de desarrollo de los habitantes, se lograría a través de políticas públicas correctas, y que se permitiera la coexistencia entre el sector privado y el sector público.

Una última reflexión, me preguntan los lectores de estas líneas de cada domingo, entonces cual es la idea. Les comento, la idea es hacer añicos a la Constitución, ese es el fin de las últimas reformas del sexenio de Peña Nieto, llegando hasta Salinas de Gortari, pasando por Zedillo, Fox y Calderón. Imponer su modelo neoliberal, esto es, poner en el centro de todo el mercado y los intereses de un puñado de magnates y políticos, para ello era necesario destruir todo lo que implicaba control y equilibrio en los sectores públicos y privados. Les estorbaba la Constitución, y para ello no les importó devastar la estructura jurídica del País. Estamos seguros que en esa intentona está en juego el destino del País, o pasamos de un país independiente y soberano, a un protectorado de las naciones más poderosas del mundo.

De ciudadanos a vasallos, y de ahí a la anulación de los derechos que hasta hoy todavía están tutelados por la Constitución, a través del articulo treintainueve, que establece que pueblo es el titular original e inamovible de la soberanía nacional, y por ello a él le corresponde modificar, adicionar o sustituir los textos constitucionales, en pocas palabras: solo el pueblo, y no los funcionarios, o legisladores pueden entorpecer y torcer los conductos de justicia y , soberanía e independencia que protege la Constitución de nuestra Nación.

Finalmente, de consumarse el despojo en las letras de las leyes reglamentarias, como el que pretende la reforma energética que es la más grave, no quedará otra acción más que emprender una cruzada por restaurar la Constitución, a través del llamado a conformar un Nuevo Constituyente, que restablezca el equilibrio entre los diferentes sectores de la sociedad. No sabemos si ese Nuevo Constituyente será custodiado por la gente en armas, como lo hicieron Villa y Zapata en la Asamblea Constituyente en Querétaro, en mil novecientos diecisiete, mientras Francisco Múgica y Heriberto Jara, entre otros grandes luchadores sociales discutían con los carrancistas la Nueva Constitución.

Por último, depende que no se tense más la situación de pobreza de la gente en general, y se limiten las oportunidades de desarrollo de la sociedad, y que le demos la razón a Karl Marx, de quien tomamos el epígrafe de este artículo de opinión. Han transcurrido en nuestro País noventa y siete años de que se tuvo la osadía de sepultar para siempre, lo que hoy unos cuantos quieren continuar. Nuestro fin es precisamente, que el poder político no sea usado por una clase para oprimir a otra clase social. Salud! .

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