Juárez

Ejemplo de inclusión

Invidente desde los 8 años, Claudia Luna se ha abierto paso en la industria, donde actualmente es supervisora de Recursos Humanos y responsable de Trabajo Social de Foxconn

Gabriel Cardona / El Diario de Juárez
Gabriel Cardona / El Diario de Juárez

Eduardo Lara
El Diario de Juárez

domingo, 21 febrero 2021 | 07:36

Ciudad Juárez.- Apesar de los esfuerzos realizados por instancias gubernamentales y de la sociedad civil por lograr una mayor inclusión en escuelas, trabajos y actividades diarias, la ciudad sigue padeciendo de un fuerte rezago en el tema, en donde incluso, aún es común observar casos de discriminación hacia personas que presentan capacidades diferentes; sin embargo, “la discapacidad no debe ser una limitante para nadie”, asegura Claudia Luna, quien desde hace 24 años ha sido un ejemplo de inclusión laboral en esta frontera.

Claudia es supervisora de Recursos Humanos y responsable del departamento de Trabajo Social de la empresa Foxconn, en donde desde 2012 ha dedicado esfuerzos para impulsar programas que ayuden a personas con diferentes discapacidades a involucrarse en el mundo laboral, además de entrenar a familias completas sobre cómo poder sobrellevar los retos.

Originaria de esta frontera y egresada de la licenciatura de Trabajo Social por la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), nuestra entrevistada comparte cómo desde muy temprana edad, tuvo que aprender a no dejar que las barreras truncaran sus posibilidades.

“Tengo 48 años de edad, pero soy ciega desde los ocho años como secuela del síndrome de Stevens-johnson, y a raíz de ahí empieza una vida llena de retos, pero afortunadamente siempre tuve el apoyo de mi familia. Soy la mayor de tres hijos y nunca hubo una condicionante distinta a ellos, las responsabilidades siempre fueron las mismas, así que he vivido una vida perfectamente normal”, dijo.

Siempre asistí a escuelas regulares, sin embargo, el tema de la discapacidad no era tan abierto, pero puedo decir que siempre conviví con niños comunes y tuve la solidaridad de todos ellos, lo que me hizo tener una infancia y una juventud como la de cualquier otro; sí había condicionantes distintas para cumplir con las tareas y aprender, ahí mi mamá tuvo un rol muy importante, ella fue mi maestra en casa, mi formadora; mientras que en la parte de vida diaria mi papá fue un impulso para mí”, agregó.

“Mi papá siempre me decía ‘métete algo en la cabeza: eres ciega, pero todo lo demás te funciona, y ser ciega, no te va a quitar responsabilidades, ni dar más beneficios, siempre hay un cómo en la vida, búscalo’, y hasta hoy lo tengo muy presente en mi día a día”, comentó.

Madre de dos hijos, Claudia también nos comparte lo complicado que ha sido combinar el trabajo del hogar con sus labores en la empresa, dificultades que enfrentan cientos de mujeres juarenses, asegura.

“Soy madre de familia, tengo una niña de 16 años y un niño 13, y es complicado, al igual que lo es para todas las mamás que trabajamos, porque nos aventamos dobles jornadas. En mi caso salgo de casa desde las seis de la mañana y ya no regreso como hasta casi las siete de la tarde, entonces llegas y empiezas tu otro trabajo: atender a los hijos, al marido, las labores propias del hogar, entonces, hay que buscar la manera de acomodar los horarios”, dijo.

El Diario (ED).- ¿Cómo ha sido el trabajo dentro de la industria maquiladora?

Claudia Luna (CL).- “Foxconn es la única empresa maquiladora en la que he trabajado, pero antes de eso estuve tres años en el Municipio trabajando en la Dirección General de Salud; también en el Centro de Desarrollo Integral y Débiles Visuales del Municipio, estuve en el Programa Compañeros, trabajé en el Instituto de Asesoría y Apoyo para Ciegos y participando en muchas otras actividades, pero fue hasta 2012 cuando llego a la industria, y entro como parte de un programa especial para capacitar a grupos de personas con discapacidad visual”.

“La intención era iniciar con un programa de inclusión laboral, y después fuimos avanzando hasta que formamos el Departamento de Trabajo Social –que no existía–, y es así como nacen distintos programas en donde trabajamos en el apoyo y orientación jurídica, psicológica y otras cuestiones para el personal en general, con la intención de no perder ese lado humano”, comentó.

ED.- ¿Cómo afecta a una empresa, que los trabajadores tengan problemas en casa?

CL.- “A veces las empresas no lo ven, pero es uno de los problemas más grandes, porque esos conflictos que pudieran tener los trabajadores se ven reflejados en ausentismo, rotación, presentismo, o hasta en malas actitudes entre los mismos empleados, así que lo que hemos hecho es que no sólo cuidamos esa parte de salud mental, sino que también buscamos que mantengan una armonía en su relación con la familia”.

ED.- Desde su perspectiva, ¿la ciudad está preparada para abrir paso a la inclusión o hay un avance real en cuanto a infraestructura para personas con discapacidad en lugares públicos y lugares de trabajo?

CL.- “El mundo no está preparado para nadie, y uno es quien debe subirse a ese barco y girar cómo va girando el mundo. A mí me ha tocado trabajar en la inclusión desde 1997, cuando todavía existía mucha discriminación. Me tocó presenciar esa transformación, porque fui testigo de cómo no te querían subir ni al camión por ser ciego, o cómo no podías comprar una casa, mientras que la accesibilidad a los servicios públicos era muy complicada, pero creo que hoy en día hemos adquirido como sociedad más conciencia porque hay más información, más difusión y existe una mayor sensibilización sobre el tema”.

“Hablando específicamente en Foxconn, puedo decir que hay muchas condiciones de accesibilidad para nosotros. Hemos trabajado para tener señalización en braille y rampas, entre otra infraestructura, claro que aún nos falta y mucho, pero es ir paso a paso ya que la planta es muy extensa. Ya son cuatro naves las que hay en la ciudad y yo soy la encargada del área de Trabajo Social, así que me toca ir a las cuatro plantas, todo el día es ir, caminar de un lado a otro y hasta hoy no hay ninguna limitante”, manifestó.

“Cuando empecé a trabajar era muy común ver cómo en algunos lugares de empleo comenzaban a contratar a personas con discapacidad por tiempo completo, pero les querían pagar la mitad, desde entonces he buscado la manera dentro de mis posibilidades de que existan condiciones de trabajo iguales para todos. En Foxconn, las personas con discapacidad son como cualquier otro trabajador, actualmente tenemos un grupo de 44 personas con dificultad motriz, auditiva, visual e intelectual, pero el principio que tenemos es que eso no sea una barrera para desarrollarnos como personas”, aseguró.

ED.- ¿Qué podemos hacer para tener una mejor comunidad?

CL.- “Yo creo mucho en la equidad y en la igualdad, que a veces confundimos estos conceptos. La igualdad son las oportunidades de crecimiento, desarrollo, aprendizaje y acceso a las mismas condiciones, pero la equidad es cómo cada quien puede acceder a ellas, todos somos diferentes, nadie es igual a nadie, entonces tenemos que aprender a respetar esas diferencias y no tener miedo de entrarle al reto”.

“A veces en los trabajos o la gente misma nos centramos en lo que los demás no pueden hacer, restando valor a lo que sí pueden. Yo lo único que le puedo decir a los juarenses con discapacidad es que no le tengan miedo a entrarle a todo, somos personas como cualquier otra, con las mismas responsabilidades y derechos, hay que romper barreras, guardarse los miedos en la bolsa y echarle ganas, seguir preparándose todos los días y buscar diferentes alternativas. Todo se puede en la vida, a ti te toca ir a abrir las puertas porque nadie las va a abrir por ti”, puntualizó.