Ellas

La mueven los retos

A Ciudad Juárez Liliana Fuentes llegó con maleta y sin contactos. La arquitecta está enfocada en hacer del Museo de la Revolución en la Frontera un fortaleza donde los juarenses generen arraigo y pertenencia

Brisa Frías / El Diario

sábado, 07 marzo 2020 | 11:39

“Siento que de alguna manera todas las mujeres hemos sufrido algún tipo de violencia, psicológica, física, económica. Creo que todo esto del paro y la marcha están causando una consciencia social, estamos reflexionando sobre el tema”

Liliana Fuentes Valles

Directora del MUREF

Con la responsabilidad de coordinar los trabajos en el Museo de la Revolución en la Frontera (MUREF), Liliana Fuentes Valles se levanta movida por los retos que se le presentan a diario.

Directora del recinto en mención, la chihuahuense de 43 años de edad está enfocada en su encargo y en la familia que formó en esta ciudad.  

Liliana es arquitecta egresada del Instituto Superior de Arquitectura y Diseño (ISAD) y cuenta con diplomado de Conservación y Restauración del Patrimonio Cultural y una maestría en Administración.

Esas credenciales fueron las que presentó al momento de concursar por la plaza de directora del MUREF, misma que obtuvo en 2007, con el consecuente cambio de residencia.

Así fue que dejó su natal Chihuahua para venir a vivir a la frontera, en el momento en que brotaban los pasajes de inseguridad que marcaron la historia de Juárez.

“Me gradué en el 2000 y mi servicio social lo hice en el INAH Chihuahua,  ahí mismo me contrataron como parte del departamento de Monumentos Históricos. Después en 2001 surge la oportunidad de hacer el diplomado en Zacatecas y me quedo allá un año más; en 2003 regreso a Chihuahua e ingreso nuevamente a Monumentos Históricos”, comparte Liliana desde su oficina en el majestuoso edificio del otrora Museo Histórico de Ciudad Juárez, mejor conocido durante muchos años como ‘el de la Ex Aduana’.

La funcionaria recuerda que tres o cuatro participaron en la convocatoria lanzada por el Servicio Profesional de Carrera de la que resultó ganadora. 

“Yo creo que en aquel entonces no dimensionaba la responsabilidad que era. La ciudad no estaba muy amable en cuestión de seguridad, pero era un reto, ya había terminado la maestría y mi preparación me exigía retos más importantes”, expresa.

A Ciudad Juárez llegó con maleta y sin contactos, sin tener ni un solo familiar que le brindara cobijo.

“Tenía una amiga en El Paso, que fue con la que me quedé los primeros 15 días, pero contactos familiares, nada. Afortunadamente fui recibida con mucha empatía, me parece que la gente de Juárez es sumamente cálida, está acostumbrada a la migración y eso hace que sea más abierta y receptiva”.

Una vez instalada, conoció al equipo con el que ha trabajado desde entonces, un personal que integra secretarias, arqueólogos, investigadores, animadores culturales, de mantenimiento y limpieza.

“También me ha tocado trabajar de la mano con el patronato. He tenido la oportunidad de conocer a personas con una entrega, con un compromiso para con su ciudad muy importante. Personas que apuestan a la cultura como un detonador para la cohesión del tejido social”.

En ese momento el patronato era una figura legal, pero inactiva, que tuvo  que reactivarse para transformar el museo y hacer posible su cambio de contenidos, programas y hasta de nombre.

“Había un plan de restructuración del museo, pero como Museo Histórico de Ciudad Juárez. Cuando se conforma el patronato se van sumando puntos de vista, opiniones. Se quiere reinventar el museo y se empieza a manejar la idea del Museo de la Revolución en la Frontera”.

Las gestiones para llevar a cabo lo anterior se iniciaron en 2008 y en noviembre de 2010 se inaugura formalmente con motivo del centenario de la Revolución Mexicana.

“Además aprovechamos que Ciudad Juárez era el ojo no nada más del país, sino del mundo, por la cuestión de inseguridad, entonces hicimos de eso una fortaleza. Si los ojos de los medios estaban en Juárez habría que aprovechar y aportar a un fortalecimiento del tejido social”.

“Es por eso que surge la idea del MUREF, de resaltar la historia de la ciudad, del edificio mismo para que los visitantes y los ciudadanos generen un sentimiento de arraigo, de pertenencia, porque no se puede querer lo que no conoces”, agrega Fuentes.

La más reciente década

En su papel de directora, Liliana coordina y supervisa diversos proyectos, desde el programa de animación sociocultural del museo hasta el evento más representativo que se lleva a cabo cada año: las Jornadas Culturales de la Revolución en el Norte de México.

“Con las jornadas se busca posicionar al museo como un recinto de reflexión y análisis sobre la revolución, y se componen de tres ejes: un encuentro académico, una exposición temporal alusiva al tema central del festejo y actividades de animación sociocultural”.

No obstante, dice, lo que más le gusta de su trabajo son las actividades que se ofrecen al público infantil, “porque apuesto a que las siguientes generaciones van a tener el interés de seguir visitando los museos”.

Llegada la tarde, cuando sale de la oficina, el tiempo lo ocupa en esposo y su hijo.

“Aquí es noble el horario, las responsabilidades las puedo acomodar de tal manera que como mamá no dejo de cumplir, al menos las obligaciones que yo me propongo porque no todas tenemos las mismas, cada quien se pone sus objetivos con respecto a sus hijos”, comenta.

Sobre el 9 de marzo

Si bien considera que no ha vivido un tipo de violencia que marque su vida, Liliana es empática con las mujeres que la han padecido y aplaude que hoy se ponga en la mesa un tema tan importante y se apoye en movimientos como el que convoca a paro nacional el próximo lunes. 

“Siento que de alguna manera todas las mujeres hemos sufrido algún tipo de violencia, psicológica, física, económica. Creo que todo esto del paro y la marcha están causando una consciencia social, estamos reflexionando sobre el tema. Ahora lo estamos hablando en las familias, con las amigas, en el trabajo”, concluye la funcionaria.