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La dislexia provoca que los niños tengan problemas con la percepción de colores, formas, destreza manual y razonamiento lo que afecta su proceso de aprendizaje

Brisa Frías/El Diario

sábado, 18 enero 2020 | 13:23

En una sociedad alfabetizada –o que pretende serlo- como la actual, no tener la capacidad de leer y escribir no solo afecta el desarrollo cognitivo e impide de alguna manera la adquisición de información, sino que también impacta social y emocionalmente.

Las personas con dislexia conocen bien el problema, pues el trastorno neurológico que padecen hace que su percepción sea distinta.

“La dislexia es un trastorno que afecta a los niños a partir de la manera en que perciben las cosas. La información puede llegar igual pero no la perciben igual, la ven diferente. Afecta la cuestión numérica y de abecedario, la espacial, la percepción de colores y formas, coordinación, destreza manual y razonamiento”, comenta Carina Acosta Mendoza, profesora del departamento de Diseño de la UACJ, quien realizó una investigación sobre el tema y creó un libro de ejercicios para apoyar las terapias de los niños con dislexia.

El trastorno, enfatiza, va más allá de tener dificultad para la lectura y escritura, pues abarca problemas de compresión, de memoria a corto plazo, hay confusión entre derecha e izquierda, en fin, de las nociones espacio-temporales.

Por desgracia, los padres y profesores en ocasiones no detectan a tiempo la dislexia en el niño, y el problema suele confundirse o asociarse a un bajo nivel de aprendizaje.

“Cada niño es diferente, algunos aprenden a leer a muy corta edad, unos tardan más. El que batalle para aprender a leer, a contar o los colores, no quiere decir que sea un niño disléxico”.

No obstante, dice Acosta, hay señales claras que, tras una evaluación, pueden arrojar un diagnóstico de dislexia.

“Si el niño escribe sin dejar espacio entre palabra y palabra, es indicativo de dislexia. Si pone ‘p’ por la ‘q’, la ‘b’ por la ‘d’, la ‘w’ por la ‘m’ o pone la ‘e’ con efecto espejo, ese es un indicio también”.

“Difícilmente dibujan bien, no miden las proporciones, de hecho es uno de los primeros ejercicios para detectar si un niño tiene dislexia. Le piden dibujar al papá o al hermanito y dibuja un brazo enorme, una cabeza chiquita, un ojo, el otro no. No hay equilibrio, simetría ni proporción”, agrega.

La intervención 

Desafortunadamente no se puede dar con un diagnóstico certero de dislexia casi hasta el término de la instrucción primaria. Esta tardanza se debe a que se puede observar una discrepancia en el nivel de lectura de los niños; como menciona Acosta, no todos aprenden a leer al mismo tiempo… algunos tardan más que otros.

¿Cómo intervenir de manera oportuna? Para ello hay especialistas e instituciones que apoyan con terapias que permiten a estos pequeños tener un mejor desarrollo intelectual.

Sin embargo, mientras Carina Acosta investigaba la dislexia como parte de su tesis, encontró que había estudios al respecto, pero no material actualizado.

“Cuando empecé a investigar la dislexia, de cómo se trata y de qué clínicas había en Juárez, me di cuenta que el material más reciente que tenían y al que le sacaban copias para ponerles ejercicios a los niños era de 1979, eran ilustraciones y estilos tipográficos que ya no funcionan, formas y colores que en lugar de ser apoyo para las terapias, los confundían más”.

Al no encontrar material vigente vio un campo amplio para la intervención de diseñadores gráficos. Después de conocer sobre el trastorno, las afectaciones y las terapias, apoyada en psicólogos y pedagogos, desarrolló la investigación ‘Diseño y dislexia. El diseño y la ilustración como apoyo visual en material didáctico para niños con dislexia’ y a partir de ahí creó un libro de ejercicios.

Acosta consideró importante que las ilustraciones se hicieran con colores armónicos, con personajes que representaran a un niño y una niña y letras claras, pues los niños con dislexia se pueden confundir con demasiadas texturas y letra cursiva.

Los 100 ejercicios que incluye el libro ya fueron puestos a prueba con niños que acuden a la Clínica de Neuropediatria –donde hizo parte de la investigación- y resultaron de gran utilidad.

Para estar enterado

La dislexia es un trastorno del aprendizaje de la lectoescritura, de carácter persistente y específico, cuyo origen parece derivar de una alteración del neurodesarrollo.

  • Las personas disléxicas manifiestan de forma característica dificultades para recitar el alfabeto, denominar letras, realizar rimas simples y para analizar o clasificar los sonidos.
  • La lectura se caracteriza por las omisiones, sustituciones, distorsiones, inversiones o adicciones, lentitud, vacilaciones, problemas de seguimiento visual y déficit en la comprensión.
  • Por esta dificultad para la descodificación o lectura de palabras, estarían alterados algunos de los procesos cognitivos intermedios entre la recepción de la información y la elaboración del significado.
  • El niño disléxico suele fatigarse al estar frente a tareas de lectoescritura y pierden la concentración.
  • El problema puede agravarse al grado de que el menor se aísle y deprima.