Vamos

Mas acciones, menos palabras

Formar hábitos y virtudes como el orden, la generosidad, la honestidad, la gratitud se logra con el ejemplo

De la Redacción

sábado, 18 enero 2020 | 13:21

Nadie nace sabiendo ser buen padre, y esto es algo que naturalmente nos preocupa.

Ser mamá o papá tiene muchos retos y muchas facetas y es importante tener en cuenta que aunque todas nuestras energías estén puestas en hacer bien las cosas, equivocarte puede servirte para crecer.

Debes ser consciente de que estás junto con tu hijo en un proceso de aprendizaje y que los errores no son irreparables.

Haz del amor tu principio básico, piensa que educar es un reto de 24 horas.

Las tres herramientas esenciales son el enorme amor que le tienes, tu sabiduría interna y tu sentido común, aprende a confiar en ellos.

Es importante que no confundas el amor con sobreprotección.

Vale más una acción que 100 palabras si quieres formar en ellos hábitos y virtudes como el orden, la generosidad, la honestidad, la gratitud.

Los niños observan todo el día a papá y mamá e imitan lo que hacemos, lo que decimos, nuestros gestos y nuestras actitudes, son su principal referencia.

Si quieres que sean honestos, responsables, ordenados, generosos, entonces, tú debes ser así.

Aprecian los límites

Los niños aprecian los límites cuando eres clara y firme en lo que pides, si eres congruente y lo haces con cariño.

¿Te has encontrado alguna vez pensando cosas como: “Con tal de que se calle lo dejo que se coma el dulce aunque yo había dicho que no”.

¡Cuidado!, el mensaje que está recibiendo tu hijo es “mi mamá no cumple lo que dice” o “hago un berrinche y logro lo que quiero”.

Los niños que saben qué hacer y cuándo hacerlo porque sus padres cumplen lo que prometen (bueno o malo) son niños más seguros, más confiados, más libres.

“Sé muy suave en la forma y muy firme en el fondo”, es decir, educa con mucho, mucho cariño y sé muy, muy firme en lo que digas.

Colócate físicamente a su nivel cuando quieras que te escuche atentamente. Agáchate hasta encontrarte con sus ojos frente a los tuyos, habla con voz suave y dale un mensaje claro, con un vocabulario sencillo y lo más breve posible.

Usa más “SI” y menos “NO” en la educación de tus hijos, es mejor decir “ordena tus juguetes cuando termines de jugar” que “no dejes todo tirado”; mejor “quédate junto a mí” que “no te vayas”; mejor “cómete todo lo que hay en tu plato” que “no quiero que dejes nada en el plato”.

Juega más y regaña menos. A veces las mamás olvidamos que nuestros hijos son niños y los tratamos como adultos pequeños.

Preocúpate por lo que es realmente importante y no desgastes la relación regañándolo o juzgándolo constantemente.

Procura tomar más en cuenta lo que hace bien en lugar de estar constantemente atenta a lo que hace mal, esto lo mantendrá motivado en lugar de frustrado.

Hazle saber lo mucho que lo quieres, lo importante que es para ti.