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Estresados en casa

La nueva rutina que llevan los niños les puede provocar síntomas físicos y hasta emocionales, ayúdalos organizando actividades en familia

De la Redacción

lunes, 15 marzo 2021 | 14:35

Dolor de cabeza, náuseas, latidos rápidos del corazón, así como cambios en el comportamiento son algunas de las señales que alertan de un hijo estresado ante el confinamiento y las clases en línea, coinciden especialistas.

Juan Antonio González, psicólogo infantil, establece que los nuevos hábitos -ya no ver a los amigos diariamente o no tener el esparcimiento acostumbrado- les genera incertidumbre y rechazo.

“La pandemia ha generado cambios abruptos e intensos en la forma que recibían sus clases y cada una de sus rutinas, lo que provoca malestar y rechazo a abandonar dichas actividades”, explica.

Incluso experimentan frustración ante fallas tecnológicas o la falta de un espacio adecuado para estudiar, así como la sensación de aburrimiento al tomar ciertas clases. 

“Para los niños resulta complicado hacer una extensión de la escuela en sus casas, ser constante con las tareas y estar enviando evidencias al maestro para ser evaluados. Es demasiada presión”, expresa. 

Los síntomas pueden ser físicos -dolor de estómago o cansancio excesivo- y de comportamiento, establece Rolando Rivera, jefe del laboratorio de Seguimiento del Neurodesarrollo del Instituto Nacional de Pediatría.

“En niños de 4 años en adelante incluso se presentan estados de melancolía, tristeza e irritabilidad”, menciona. 

“Hay que identificarlos para poder hablar de ellos y no solamente intentar quitarlos. Lo que hay que tratar es la forma de procesar el estrés y no la forma de manifestarse”.

Lo anterior resalta la importancia de que los padres hablen con sus hijos sobre cómo se sienten e incluso lo relacionado con el Covid-19.

“Proveer información que le permita al niño tener claro qué es lo que pasa, por qué no está yendo a la escuela y qué va a pasar con sus amigos”, señala González, catedrático de la UAM.

Además, es igualmente relevante evitar que estén bombardeados por noticias que no sean necesarias para su etapa de desarrollo, como el número de contagiados o fallecidos.

Diviértanse juntos

Compartir tiempo en familia y, por ejemplo, inventar cuentos juntos, es un buen ejercicio para que tu hijo se exprese.

“La ansiedad no sólo deriva del hecho de que exista una amenaza, sino de que no tiene con quién enfrentar esa amenaza”, comenta Rivera. 

Sin embargo, la cuarentena ha desdibujado el papel de los papás y los maestros, pues ahora son los primeros los que tienen que guiar al niño con muchas de las actividades escolares y ello desdibuja algunas fronteras.

“Hay contenidos que tienen que hacer con la mamá o el papá y entonces se crea una fuente de distancia, porque resulta que mi mamá ahora también es la extensión de la escuela”, comparte la pediatra.

Tener espacios definidos para hacer actividades recreativas juntos es también una buena manera de mejorar la convivencia y que el pequeño se sienta relajado y despejado.

Dense un break

Estas actividades pueden ayudar a tu hijo a relajarse:

- Usa un objeto para canalizar su estrés; por ejemplo, una pelota de esponja que se apriete en series de tres.

- Programa momentos para dibujar, armar un rompecabezas o construir usando bloques, lo que lo ponga creativo.  

- Enséñale la técnica de la tortuga: cuando esté ansioso, se repliega dentro de su caparazón hasta sentirse seguro. 

- Promueve la actividad física, desde practicar un deporte, hasta salir un rato a correr o andar en bici. 

- Escúchalo y déjalo tomar decisiones. Da una percepción de autosuficiencia y, al mismo tiempo, de que se les guía.

¡Atención!

Si los cambios en el comportamiento de tu hijo se han extendido por más de seis meses y no ves una mejoría, es momento de buscar a un especialista, pues podría tratarse de un trastorno de ansiedad.