Opinión

Seguridad pública y prevención del delito

Debemos partir de la idea de que en Ciudad Juárez por ser frontera, vivimos en una constante de incertidumbre y cambio

Alejandro Núñez
Catedrático

sábado, 18 septiembre 2021 | 06:00

La criminalidad es uno de los problemas que más preocupan a la sociedad; si bien es cierto que la violencia no es necesariamente una característica propia de las grandes ciudades, es evidente que, de una u otra forma, está presente en todas ellas. De hecho, los habitantes de las grandes urbes han aprendido a vivir con esta violencia, tal es el caso de Ciudad Juárez.

Los asuntos que componen la agenda de un gobierno en turno son considerados problemas públicos. Estos problemas generalmente son complejos, de gran escala, interdependientes, conflictivos e irresolubles, y la sociedad considera que la única manera de tratarlos es por medio de la intervención de la acción del Estado.

Al hablar de seguridad pública y prevención del delito, necesariamente tenemos que hablar de violencia, la cual se debe de considerar como un fenómeno que proviene de múltiples causas, algunas de las cuales dependen del momento y del lugar. Las causas pueden provenir de factores estructurales como lo es la desigualdad e ingobernabilidad; pueden ser institucionales: policía, familia; así como situacionales, es decir, consumo de alcohol y drogas.

En la criminología clásica, caracterizada por los rasgos de un Estado totalitario, se tenía una perspectiva eminentemente reactiva con la delincuencia. Bajo esa óptica no tiene importancia la prevención, sino la disuasión penal. 

El estado de Chihuahua y particularmente Ciudad Juárez, durante décadas ha sufrido los embates directos de la violencia y la delincuencia y como resultado se han obtenido los primeros lugares en el ranking de las 50 ciudades más violentas del mundo, superando incluso a Irak cuando se encontraba en estado de guerra.

La prevención del delito, juega un papel estratégico dentro de la seguridad pública, ya que implica disuadir al posible delincuente de cometer algún delito.

La seguridad pública no solo se debe tratar en el combate frontal a la delincuencia, sino también desde políticas públicas que deriven en programas de gobierno sobre prevención social de la violencia y la delincuencia.

Si bien es cierto, vivimos tiempos difíciles y se necesitan tomar decisiones difíciles y dentro de ellas, será el uso de la fuerza pública para poder recuperar los espacios perdidos por las autoridades en tiempos pasados. Pero todas esas acciones deben de ir de la mano con la aplicación de estrategias puntuales a prevenir la comisión de delitos en el ámbito familiar, social y comunitario.

Cualquier acción que se emprenda para fortalecer la seguridad pública y la prevención del delito, debe de ir acompañada con la participación de la ciudadanía; es por ello que las áreas encargadas de seguridad pública y prevención del delito tanto del Municipio como del Estado, deben enfocarse en formular programas de organización social, ya que es evidente que en nuestra ciudad se perdieron los espacios públicos, debido a que la delincuencia y el crimen organizado encontraron en ellos los lugares ideales para perpetrar sus ilícitos.

La prevención del delito requiere de un riguroso análisis de las causas que generan la delincuencia y la violencia en el estado y en nuestra ciudad. Debemos partir de la idea de que en Ciudad Juárez por ser frontera, vivimos en una constante de incertidumbre y cambio. El hecho de que se tenga en su mayoría personas “solo de paso” en busca del sueño americano, hace que no se genere un sentido de arraigo y pertenencia y por ende, no existe un compromiso real para disminuir la percepción y sensación de seguridad.

Es fundamental implementar a la brevedad programas de prevención social de la violencia y la delincuencia de manera integral para fortalecer los lazos familiares, sociales y comunitarios, los cuales evidentemente dan muestra de una fractura por los altos índices de violencia en los últimos años.

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