Opinión

Editorial: Sigue la historia a cargo de una mujer

Este día asume María Eugenia Campos Galván su cargo como gobernadora constitucional del estado de Chihuahua

El Diario de Juárez

miércoles, 08 septiembre 2021 | 06:41

Este día asume María Eugenia Campos Galván su cargo como gobernadora constitucional del estado de Chihuahua, acontecimiento que por sí solo es trascendente porque la hace pasar a la historia como la primera mujer en ocupar dicha posición.

Detrás del acto protocolario a efectuarse en las inmediaciones de la juarense Plaza de la Mexicanidad, hoy por la tarde, existen una estela de sinsabores, argucias e insidia que debió vencer la joven política panista con inteligencia y audacia. Sólo así ha visto coronado su legítimo esfuerzo y el de su equipo de trabajo.

Toda esa artimaña instrumentada desde la oscuridad fratricida de Javier Corral queda en el pasado, con algunas secuelas propias de la naturaleza humana, pero no hay tiempo para pensar demasiado en ellas ante la urgencia que se le presenta a la nueva titular del Ejecutivo.

Tiene enfrente uno de los más grandes retos que gobernador alguno ha enfrentado por la condición ruinosa en que recibe la administración pública en todos los ámbitos.

La irresponsabilidad se refleja en obra inconclusa, por imprevisión; la seguridad en sus peores niveles; la salud sin medicamento y con infraestructura añosa; la monumental deuda con pagos inmediatos sin recursos en caja, y un largo etcétera.

Aún más que eso, deberá la gobernadora recomponer la relación rota o francamente desgastada que también le heredó su antecesor con los representantes de los sectores de la sociedad civil, privado, religioso, medios de comunicación, ayuntamientos, organismos autónomos, poderes, sobre quienes fue impuesto un estilo arbitrario y caprichoso.

Viene además la imperiosa necesidad de aplicar la ley de manera firme a quienes cometieron delitos soñando para ellos un futuro de impunidad. Debe hacerlo alejada de los intereses personales, permitir que los responsables de perseguir y administrar justicia lo hagan con bases sólidas y apego estricto al Estado de Derecho.

Las pésimas experiencias antecedentes llevan al imperativo de resistir la tentación de ser policía, ministerio público y carcelero torturador como Javier Corral Jurado.

Responderá así a la nueva esperanza que ha encendido para todo Chihuahua, con una alternativa de recomposición que rescate, por ejemplo, las finanzas de la quiebra fáctica en que se encuentran; que otorgue refugio y solución a los cientos de desplazados por el crimen, entre otros muchos pendientes inmediatos.

Una nueva esperanza que exige desterrar de una vez por todas dilaciones, tibiezas y mezquindad política, vicios de la función pública arraigados como segunda piel en el innombrable mandatario a quien los chihuahuenses despiden hoy por la puerta de atrás de Palacio de Gobierno.

Su saldo de menos cero le ha impedido siquiera entregar formalmente el cargo recibido en octubre del 2016. A su personalidad mentirosa e inepta le ha sumado la cobardía en el último minuto.

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