Opinión
OPINIÓN

Se comportó como nuevo terrateniente

Sí que vale la pena ir al recuento de lo ocurrido en la ciudad de Chihuahua el fin de semana

LA COLUMNA
de El Diario

martes, 04 agosto 2020 | 06:00

-Se comportó como nuevo terrateniente

-La bromita de Laura con sellos de la alcaldía

-Independientes ya buscan su distrito

-Ven precandidatos espejismo en Consejo moreno

Sí que vale la pena ir al recuento de lo ocurrido en la ciudad de Chihuahua el fin de semana.

Allá pudo comprobar de primera mano y hasta pasar como encubridor de Javier Corral el embajador de los Estados Unidos en México, Christopher Landau, sobre la falta absoluta de separación de poderes en el estado y del gobernador como propietario también absoluto de la entidad.

Actuó el gobernador como si el estado grande estuviera registrado notarialmente a su nombre; y el embajador llegó, hizo mutis y segunda, dejándose guiar por el moderno terrateniente político chihuahuense de origen paseño.

Claro, el embajador norteamericano vino a lo suyo, a reforzar la presencia de empresas maquiladoras estadunidenses en la localidad, tema que dejó establecido en el único boletín informativo de la embajada sobre el tema, girado como aviso de su visita.

Dicho en términos comunes, la institucionalidad brilló por su ausencia y también la exhibición de Corral como dueño del estado desde el momento que por sus pistolas envió un jet del Gobierno del Estado (el CJ3) para trasladar al embajador a Chihuahua y fuera recibido en el aeropuerto de la capital por un funcionario de segundo nivel, el coordinador de gabinete, Jesús Mesta.

La representación política de Morena en posiciones muy relevantes de gobierno fue dejada fuera de todo el recorrido del viernes. Los senadores Cruz Pérez Cuéllar y Bertha Caraveo. La bienvenida del primero al embajador fue acusando de “faccioso” a Corral por la exclusión. Tampoco fue convocado el jefe de los representantes del Gobierno federal en suelo chihuahuense, Juan Carlos Loera de la Rosa.

El colmo en términos inclusive de falta de raciocinio fue la ausencia en todos los eventos de la primera autoridad municipal, la también panista igual que el gobernador, Maru Campos, quien usó el sarcasmo como “explicación”, su falta del conocimiento en el idioma inglés. Lo operadores de Corral la atacaron con rudeza y falta de escrúpulos.

Los jefes de los otros poderes, el Judicial y el Legislativo, siguieron pintados como hasta ahora. Tampoco fueron requeridos ni como señal de respeto institucional. La cena del viernes por la noche en el Patio Central de Palacio no fue presidida por el gobernador del estado, sino por el latifundista político de la entidad que únicamente reconoce a los afines y a quienes acepten aplaudir a su imagen, algunos contadores líderes de cámaras empresariales y funcionarios menores de su propio gabinete.

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El domingo pasado amaneció bromista la directora de Desarrollo Social, Laura Domínguez. Tal vez por eso no le importó usar logos e insignias de la administración independiente para anunciar su falsa aspiración a la Presidencia Municipal. Dos días antes, Manuel “Igor” del Castillo, publicó el mismo “chiste”. Refritos.

La funcionaria posteó en su Facebook una de esas bromas en la que se anuncia un supuesto destape y al final se aclara que fue tomado de algún otro muro. Se hace dizque para fomentar la lectura en las redes. Evidentemente no siempre cumple su objetivo. Copia de pantalla en la versión digital de La Columna.

No todos vieron, por ello, el de Domínguez como un inocente chiste. Lógico, es una funcionaria de primer nivel que además ha levantado la mano para tratar de seguir en la nómina pública más allá del 2021.

Así que su ocurrencia fue vista como broma de mal gusto. Y cómo no, pues si el humor social es complicado en medio de esta crisis sanitaria y económica que trajo la pandemia a Juárez, también el humor en el gabinete municipal es doblemente complejo.

Unos están dejando el pellejo en la misión de atender la emergencia y otros hasta tiempo se dan para jugar en redes sociales.

A la expriista nomás le siguieron el juego los que conforman su base de seguidores que se llevó desde los tiempos de diputada tricolor. En el equipo del independiente Cabada la reprobación fue generalizada.

Tras la sacudida y las reacciones dentro de la administración llegó a pensarse que la bromita le iba a costar cara a Domínguez. Si no ahora con un sorpresivo cambio en la prioritaria oficina que le encargó Cabada, sí en la conformación de las fórmulas independientes que van a buscar espacios locales y federales en la elección de 2021.

Supuestamente doña Laura ya tenía luz verde para buscar un distrito, pero ahora con eso de que quiere la alcaldía tal vez le den la bendición... para que se vaya por su cuenta y riesgo, o por su expartido, el PRI.

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En noticias más serias de la administración municipal parece que en los últimos días hubo acuerdos entre quienes pueden ser candidatos independientes. No están precisamente palomeados, pero ya tienen avances en la conformación de estructuras y han aterrizado gran parte de sus proyectos.

Por el distrito electoral federal número uno se ha fortalecido la exdiputada de Movimiento Ciudadanao, Beatriz Córdova Bernal, directora de Educación del gobierno independiente; por el segundo parece encarrilarse el regidor René Carrasco. En ambos casos se dice que tienen apoyo del alcalde Armando Cabada como del exadministrador de la Ciudad, Rodolfo “El Güerito” Martínez. La idea no resulta vaga ni extraña.

En los distritos federales 3 y 4 van caminando Daniel Pando y Arturo Ayala, quienes ocupan la Dirección de Obras Públicas Municipales y la de Asentamientos Urbanos, respectivamente.

En los terrenos independientes ven una oportunidad inmejorable de avanzar al menos en Ciudad Juárez, en las demarcaciones federales.

La maquinaria tricolor nomás no arranca (¿alguien sabe de su líder municipal, Óscar Nieto?), el PAN no existe y los morenistas se han olvidado del terruño, así que el escenario les puede resultar favorable a los que no tienen partido, aunque saben que la marca independiente representa doble desafío por aquello de la recolección de firmas.

En especial, se ha vuelto un espacio de oportunidad para los demás que quieran representar a los juarenses el abandono de los legisladores de Morena -María Esther Mejía, Teresita Vargas, Claudia Elena Lastra y Ulises García-.

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Solo un impensable lineazo de aquellos marca tricolor haría que los aproximadamente 75 consejeros de Morena en Chihuahua cargaran sus votos de manera uniforme hacia uno o una de quienes buscan la candidatura a gobernador para la elección del 2021.

Los operadores de Rafael “Rafa” Espino y Carmen Almeida han logrado el control mayoritario de los consejeros, según sus cuentas alegres pero según los conocedores más objetivos y realistas no han conseguido ni dos votos por cada uno.

Ambos pretenden la postulación, entonces, alcanzarían su objetivo solo que sea por ósmosis o mediante un gran dedo elector de esos que se supone han quedado para la historia.

Hay otros tres precandidatos que se dividen en casi partes iguales arriba de 60 votos y no hay forma que los tres o alguno ó dos de ellos sufran arrebatos de generosidad y entreguen su fuerza a Rafa o doña Carmen.

Juan Carlos Loera, Cruz Pérez Cuéllar y el profe Martín Chaparro son los dueños de esos valiosos votos que tantísimo café, desayunos, comidas, cenas y largas, muy largas veladas, les han costado.

En el peor de los casos negociarán, pero no en favor de Espino y Almeida... Hasta ahora.