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Opinión

La realidad de nuestra querida sierra

He tenido la inigualable oportunidad de recorrer la hermosa Sierra Tarahumara por todos sus municipios y muchas de sus comunidades, lo he hecho como activista, funcionario, candidato y hasta deportista

Juan Carlos Loera de la Rosa
Político

domingo, 03 julio 2022 | 06:00

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He tenido la inigualable oportunidad de recorrer la hermosa Sierra Tarahumara por todos sus municipios y muchas de sus comunidades, lo he hecho como activista, funcionario, candidato y hasta deportista. 

El periplo ha sido parte de mi labor en la entrega de apoyos y también pidiendo la confianza y el respaldo de la gente; lo he hecho antes y después del inicio del actual gobierno federal y, por ende, del actual gobierno estatal, incluso acompañando al presidente Andrés Manuel López Obrador, antes y después de su toma de protesta como mandatario de México; me ha tocado transitar todas las sinuosas carreteras y un sinnúmero de brechas y caminos. 

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A miles de chihuahuenses nos consta que los actuales programas de Bienestar han ayudado mucho a superar condiciones de exclusión y de pobreza ancestrales en la Sierra Tarahumara. 

Por décadas las comunidades serranas han sido objeto del extractivismo y desafortunadamente utilizadas para el cultivo y procesamiento de estupefacientes, actividades vinculadas a procesos de desplazamiento forzado de gente de bien, principalmente los dueños originales del territorio: las etnias que habitan ese bello territorio de Chihuahua.

En este gobierno se han creado veinte mil empleos directos que favorecen la reforestación y al cultivo de alimentos para el autoconsumo; ya hay dos Universidades completamente gratuitas con todos sus alumnos becados, una en San Rafael municipio de Urique y otra en Guadalupe y Calvo. Además hay un programa de becas que apoya a las y los niños desde un año de edad hasta que concluyan la preparatoria; se han puesto en marcha once bancos del Bienestar; se han rehabilitado más de mil 240 escuelas y están programadas otras 540 para este año; todos los estudiantes de preparatoria tienen beca; el programa de Internet para todos ha sacado del aislamiento digital a muchas comunidades y la meta es que haya señal de internet en todas las escuelas de la Sierra, incluso municipios que en pleno 2018 no contaban con señal de telefonía celular; hoy, a través de la decisión de conectar a todo el país, ya tienen telefonía municipios Yam aislados como Morelos.  

Lo anterior es solo parte de una larga serie de hechos contundentes, inéditos, que han sentado bases para transitar a un estado de justicia social.

Sin embargo, hay grandes y preocupantes pendientes, me refiero a los grupos criminales que han sembrado el terror, pretenden establecer sus propias leyes y apoderarse de las policías municipales, así como también han fijado fronteras territoriales intransitables entre uno y otro grupo criminal, pero esa condición no tendría porque afectar a personas que se dedican a actividades productivas en favor de todos los chihuahuenses, aunque desgraciadamente esa es una realidad que duele.

La injerencia de esos grupos que operan al margen de la ley en actividades de orden público ha afectado la democracia en gran parte del estado, solapados por los partidos políticos de la derecha (PRI y PAN) al permitir que en sus candidaturas se incluyan a muy cuestionables personajes en perjuicio, como dije antes de la democracia. 

Hace apenas un año, en la planilla de candidatos y candidatas de quien ahora gobierna el estado se incluyó a personas ligadas a quienes por mucho tiempo han ejercido violentos cacicazgos o se presume están ligados a organizaciones criminales; un ex alcalde panista de Chínipas está detenido por el asesinato de la periodista Miroslava Breach y hace apenas unos dias, en el municipio sinaloense de Choix, colindante con Chihuahua, se detuvo a otro ex alcalde panista por traer consigo 2.5 millones de pesos, de los cuales no supo explicar su origen. 

Nuestro presidente realizó señalamientos sobre las omisiones de las autoridades locales para contener la violencia, quien pudiera decir lo contrario si los partidos conservadores de Chihuahua en 2021 recibieron la “amabilidad y buen trato” de parte de los grupos criminales, mientras que los candidatos de Morena pagaron la cuota de hostigamiento, amenazas, levantones, agresiones y hasta una fatalidad. 

Ahora descaradamente con todo el apoyo de algunos medios de comunicación entregados al oficialismo estatal quieren voltear la tortilla a, diciendo que Morena es aliado de los narcos, un verdadero descaro. 

En los lamentables y deleznables acontecimientos de Cerocahui, donde un criminal solapado por las autoridades locales, actuales y pasadas, arrancó la vida de personas inocentes, entre ellas dos sacerdotes jesuitas, un guía de turistas y un joven campesino, además de desaparecer a otro campesino. Mezquinamente se ha intentado responsabilizar al gobierno federal por los constantes llamados a la paz de nuestro presidente y de no ejercer la violencia para acabar con la violencia. 

Los promotores de estos dichos son los mismos grupos conservadores que no reconocen que en su ADN político se han enquistado por voluntad, ambición o hasta temor, políticos asociados a oscuros intereses. 

Para alcanzar la anhelada paz tendremos todos que asumir nuestro papel, coordinarnos con sinceridad, lealtad y amor a nuestro estado; que las autoridades estatales policiales tengan presencia permanente en los municipios serranos y que coordinen sus acciones con el respaldo de las instancias federales, rompiendo toda liga o relación con todos los chuecos de la Sierra.

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