Opinión

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Ignoró lavamanos tapados y sin llaves

“Nosotros hemos pensado en todo en esta rehabilitación del parque”, dijo el lunes a su auditorio que pedía con ansias les permitiera escuchar al auténtico atractivo de la tarde, Los Silver. A eso iban

LA COLUMNA
de El Diario

miércoles, 21 julio 2021 | 18:04

-Ignoró lavamanos tapados y sin llaves

-¿Quiénes son esos operadores de Mocken?

-La opción de un gobierno de coalición

-‘¡Chihuahua tendrá su primera gobernadora!’

Superlativo de principio a fin con su ego. Exagerado sin igual en la historia política reciente de Chihuahua, Javier Corral quiso el lunes deslumbrar a los asistentes a la “inauguración” de una remodelación parcial del Parque Central Poniente –su hermana Leticia la vicegobernadora en primer orden, como siempre-.

“Nosotros hemos pensado en todo en esta rehabilitación del parque”, dijo el lunes a su auditorio que pedía con ansias les permitiera escuchar al auténtico atractivo de la tarde, Los Silver. A eso iban.

Habló Corral Jurado de nuevas áreas verdes, del sistema de iluminación, de un sistema de riego todavía no concluido, de la “concha acústica”, del “teatro al aire libre” en cuyo talud de tierra y pasto “deben caber unas 500 personas”.

Pero alrededor del evento llamaron la atención mallas mal instaladas, rotas, muchísimo descuido en lo que nombró áreas verdes y hasta baños con lavamanos en mal estado, tapados y llaves sin perillas. Tenemos las fotos en La Columna de diario.mx.

Lamentable el fin de su régimen. Quiso echar la culpa a la basura y al famoso “sofá cama” por la inundación de las casas ubicadas atrás del Parque Central Oriente tras la lluvia del domingo. “Hemos hecho una obra hidráulica impresionante allá enfrente que, digan lo que digan, ha funcionado”.

Nada dijo de las decenas de empleados de Protección Civil y la Junta Municipal de Agua con marros en mano abriendo el cemento y las rejillas de acero mal colocadas que realmente fueron el principal impedimento para que toda el agua llegara al vaso de captación y no rodeara y anegara viviendas atrás del parque.

Por esas razones no convenció Corral a sus oyentes. Solo arrancó aplausos cuando presentó a Los Silver y a los directivos del club de fut Bravos. Le silbaron por incredulidad cuando aventó la mega mentira de que acude a correr a ese mismo parque “todos” los domingos.

Cada domingo sin variar los pasa el gobernador jugando golf en un campo de la ciudad de Chihuahua y vaciando carta blancas y shots de tequila a veces con apellidos Creel, Madero, Rodríguez o cualquier otro de buen abolengo. Ni en el mundo hace al Parque Central como no sea para lanzarse confeti.

Esa es toda su preocupación, no la calidad de las pocas obras llevadas a cabo. Ya se va y lo que deja es un monumental tiradero. No hay otra realidad.

Casi lloró al final de su discurso en el Parque Central no por cargo de conciencia sino por la dolce vita que ha tenido durante cinco años a cargo del presupuesto público y muy pronto perderá. “No digo adiós, hasta pronto... hasta luego”, amenazó.

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El equipo de Maru Campos no se cansa de aclarar que el equipo de transición no necesariamente será el mismo que encabece las áreas, oficinas, dependencias, secretarías, etc., que están recibiendo.

Es cierto, definitivamente. No creemos, por ejemplo, que el panista de corte nacional, exsecretario federal dos veces, Ernesto Cordero, sea quien quede al frente de la Secretaría de Hacienda.

Sin embargo, hay otros, como el ejemplo del juarense Javier “Supermocken” González, quien ha quedado a cargo de recibir la Secretaría de Educación. Solo algún evento muy extraordinario modificaría la decisión de ratificarlo como su titular a partir del 9 de septiembre, o el 8.

Es muy importante por ello echarle ya el ojo no tanto a Mocken porque es conocida su capacidad política y administrativa –no como los que se van- sino a sus colaboradores que sin duda luego serán convertidos en funcionarios de primer orden.

Varios de ellos aparecieron en la foto divulgada el lunes por el también excandidato blanquiazul a la alcaldía. A uno y otro lado de sus flancos aparecieron Maurilio Fuentes, exdirector de Servicios Públicos Municipales y Oficial Mayor con Teto Murguía; Marco Licón, impulsor de los juarenses radicados en El Paso aunque lo suponíamos en el equipo de Juan Carlos Loera-Raúl Iñárritu; Juan Miguel Orta, extesorero municipal en Juárez; y Jaquelín Romero, abogada, ex funcionaria en recaudación de rentas.

Aparecerán sin duda en primer plano en la Secretaría de Educación para el siguiente sexenio.

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Aunque no está en la agenda pública todavía, la gobernadora electa Maru Campos tiene la opción de formar desde el arranque de su sexenio un gobierno de coalición.

Uno formal, porque en los hechos es una gran alianza lo que le ha permitido a Campos Galván transitar sin muchos contratiempos desde la campaña hasta la fecha, más allá de la contracampaña lanzada por Javier Corral.

La figura se contempla en el artículo 93 de la Constitución del Estado. Es producto de una reforma que impulsaron priistas en 2017, con la falsa idea de que entonces en Palacio de Gobierno podría haber espacio para otras visiones diferentes.

Entre las atribuciones del titular del Ejecutivo se establece, en la fracción 20: “En cualquier momento optar por un gobierno de coalición con uno o varios de los partidos políticos representados en el Congreso del Estado”.

No impone más limitantes que apegarse a la ley “a fin de garantizar mayorías en la toma de decisiones de gobierno, así como la gobernabilidad democrática”, y regularse mediante el convenio respectivo, que deberá ser aprobado por las dos terceras partes del Congreso del Estado.

De facto el de Maru será un gobierno de coalición. Así se perfiló desde el principio con la salida de la contienda de la priista Graciela Ortiz, la declinación del abanderado de Fuerza por México, Alejandro Díaz y otros acuerdos que se trabaron bajo el argumento del voto útil y el rechazo a Morena.

En el Congreso, además, seis distritos los ganó el PAN por sí mismo y otros seis en alianza con el PRD, así que ahí va sumada otra fuerza. Si la integración del Legislativo dejaría apenas a nueve ó 10 legisladores de Morena, las condiciones para formalizar una administración de coalición serían inmejorables.

Por lo visto, sería cuestión de transitar del gobierno coaligado de facto a uno formal, en caso de que la gobernadora quiera comprometer, más allá de los acuerdos personales y las negociaciones coyunturales, a las demás fuerzas políticas estatales.

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En una de las mayores crisis de liquidez del Gobierno del Estado, desde luego que hay prioridades para el jefe del Ejecutivo, Javier Corral. Nada le importa más que su último informe, aunque apunta a ser igual de vacío que los anteriores.

Pudiera irse de forma más digna enviando el informe por escrito al Congreso del Estado el primer viernes de agosto, como lo manda la Constitución en el último año de la administración; en vez de eso se hacen los ajustes para una ceremonia pública de despedida.

La carga al erario es lo de menos si lo que se busca es lucirse para un último discurso lleno de mentiras, datos falsos e inflados, así como para victimizarse, su deporte favorito.

Por ello, además del informe escrito y una posible comparecencia ante el Legislativo -al que le falló diciéndole hace más de un año que acudiría cuantas veces fuera necesario a responder cualquier duda de los diputados- se hacen preparativos para el acto de lucimiento en un escenario cómodo.

Desde luego quiere Corral Jurado un semáforo epidemiológico en verde para su informe o de plano que ya ni exista el semáforo, con todo y la alerta de las nuevas cepas y el hasta ahora errático manejo de la pandemia.

En ello ya trabaja la Secretaría de Salud, al fin que ese mecanismo se ha movido al capricho del mandatario y las necesidades de su desastrosa administración.

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Tenemos en la versión digital de La Columna una foto relativamente “vieja” porque fue tomada el 24 de enero de este año.

El personaje, la imagen y la fecha son significativas todavía a estas alturas del año y de todos los acontecimientos ocurridos desde entonces.

Se trata de César Jáuregui Robles levantando el brazo derecho y haciendo con su mano la señal de la victoria. Terminaba de votar en el proceso interno del PAN por la candidatura a gobernador.

Dicen que dijo alzando la voz ante los fotógrafos: “¡Chihuahua tendrá su primera gobernadora!”.

Es relevante la expresión aun en la actualidad. Jáuregui es compadre de Javier Corral y fue su secretario General de Gobierno durante los primeros años del régimen.

Es uno de los cientos de panistas que buscaron hacer equipo con la hoy gobernadora electa cuando concluyeron que su líder perdía la cordura y no le veían remedio.

Atinada y en tiempo la decisión. El corralismo terminó convertido en solitario corralato, como es la historia de todos los tiranos.

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