Opinión

A Dios lo que es de Dios, y al César lo de él

Si educamos y prevenimos podríamos evitar sin duda, que hijas y mujeres tengan necesidad de dichas prácticas

César Juárez
Analista

martes, 28 septiembre 2021 | 06:00

Gran revuelo causó la decisión de la Corte sobre la despenalización del aborto en el país. Generó todo tipo de opiniones, comentarios, etc. 

Luego el debate se profundiza sobre la objeción de conciencia ante la posible negativa del personal médico al realizar dicha “praxis”. Considero que esto no se trata de estar o no a favor de la vida, o etiquetarse como “provida” o “proaborto”. Esto se trata a consideración del que escribe de educación, prevención, congruencia y elocuencia tanto de autoridades como de padres de familia. Educación sexual para hijos e hijas desde la edad propiciada en las escuelas y en casa. Educación rica en valores espirituales según sus creencias. 

Pendientes de hijas e hijos debemos estar los padres en toda la extensión de la palabra, no a medias y no sustituyendo la responsabilidad de educar y proteger a los hijos con cosas materiales. Prevención oficial, la educación en escuelas y en casa, pudiese estar evitando realizar dichas prácticas. Cierto es que Dios, no pasa, ni pasará de moda, pero también cierto es que las instituciones tienen que hacer su chamba. Luego entonces si una persona decide realizar tal acto, de él o ella quedará plenamente, y si tiene valores o creencias espirituales ella o él, tendrán que rendir sus cuentas según en el Dios que crean. Pero demás injusto que sean sancionadas por una sociedad muchas veces tan incongruente e irresponsable, como ser sancionadas por autoridades tan ineficientes e inoperantes. ¿Qué provoca? El miedo de una hija adolescente o una mujer mayor de edad, al enfrentarse al rechazo de la sociedad, iglesia y ser sancionada penalmente hablando, pues entre otras cosas lo que hemos visto y escuchado en distintos medios de comunicación, “Dejan fetos en los baños de preparatorias en Juárez”, “Dejan fetos en las calles de Juárez”.

Entonces recurro que si educamos y prevenimos podríamos evitar sin duda, que hijas y mujeres tengan necesidad de dichas prácticas. Así pues, las familias hagamos lo nuestro y entrémosle a la responsabilidad de educar al hijo e hija, y que las instituciones hagan lo que les corresponde. Y si los padres no somos capaces, tengamos presentes las consecuencias venideras. No olvidar aquel pasaje en la vida de Cristo, cuando los hombres querían apedrear, a la mujer adúltera. Y él expresa, “¡Aquel libre de pecado, arrogue la primera piedra!”. En tal tesitura, de igual forma le expresa aquellos que le querían hacer caer en trampa; sobre lo lícito de pagar o no tributo al césar. 

“Dad, al César lo que es del César… Y a Dios lo que es de Dios”.    

     

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