Juárez
Especial

Trazan nueva vía en su éxodo

Políticas de Trump les impide llegar a EU; su estancia en Juárez los hace emprendedores

Hérika Martínez Prado / El Diario
Omar Morales / El Diario

Hérika Martínez Prado
El Diario de Juárez

domingo, 27 diciembre 2020 | 10:10

Ciudad Juárez.-  Pese a los estragos que ha dejado la pandemia por el nuevo coronavirus (Covid-19), migrantes como Agustín, Yuri, Zaira y Regina han logrado trazar en Ciudad Juárez otro rostro del éxodo internacional hacia Estados Unidos; el del emprendimiento.

 

Una negocio de comida, una peluquería y un taller de costura son los negocios que los extranjeros han emprendido en esta frontera, donde según estimaciones del Consejo Estatal de Población y Atención a Migrantes (Coespo) actualmente habitan unos 10 mil migrantes, poco más de 2 mil de ellos en albergues y el resto en casas de renta.

 

Yuri González llegó hace más de un año a Ciudad Juárez con su esposa, después de haber huir de Cuba por Brasil e ir escalando el Continente Americano hasta llegar a esta frontera, a donde fueron retornados por el gobierno de Donald Trump para que esperen aquí su proceso de asilo político ante la Corte de Inmigración de El Paso.

 

En Cuba él trabajaba como peluquero, por lo que al saber que pasaría meses aquí decidió emprender su propio negocio en el centro de la ciudad, donde trabajan cuatro isleños más.

 

Aunque en esta frontera ha encontrado una buena oportunidad de trabajo, Yuri se imagina en Miami con su propio negocio. Mientras tanto decenas de juarenses acuden todos los días hasta barber shop ubicada sobre la calle Rafael Velarde, donde al fondo colocó una bandera de Estados Unidos y en el techo la bandera de su país.

 

El emprendimiento empodera a las personas migrantes, diversifica el mercado nacional e internacional y ayuda al desarrollo y la mejora de México, destacó la Organización Internacional para las Migraciones de Naciones Unidas (OIM-ONU), en la presentación de su Manual para el Emprendimiento Migrante.

 

CREARON TALLER DE COSTURA DENTRO DE ALBERGUE

Juárez es la frontera mexicana que ha recibido a la mayor cantidad de migrantes retornados de Estados Unidos bajo el programa “Quédate en México”, también llamado Protocolos de Protección a Migrantes (MPP, por sus siglas en inglés), con más de 22 mil de los más de 69 mil extranjeros retornados al país.

 

Entre ellos se encuentran Yuri y 10 migrantes más que formaron un taller de costura dentro del albergue El Buen Samaritano, de la iglesia metodista de México, donde desde hace más de seis meses aprendieron a hacer bolsas, cubrebocas, pijamas, sobrecamas, sabanas, almohadas, guantes, bufandas y otros artículos para vender sobre pedido, mientras esperan sus audiencias ante la Corte de Inmigración de El Paso.

 

Los migrantes de El Buen samaritano son apoyados con el material y las maquinas de coser por las organizaciones de El Paso, Abara y Seguimos Adelante, quienes también se han encargado de conseguirles clientes, como ocurrió con el pedido de cubrebocas para militares de FortBliss, informó Martha Esquivel, la maestra del taller de costura.

 

“Son distintos tipos de bolsas, unas son de doble vista. Son productos hechos por manos migrantes, son las huellas que vienen dejando los migrantes”, destacó la maestra quien pidió a la comunidad que les hagan encargos.

 

En el caso de las bolsas que pueden ser utilizadas para ir por el mandado, el costo es de 20 dólares, mientras que las pijamas de niño cuestan de 250 a 260 pesos, informó.

 

“Ellos se ponen muy contentos cuando vienen a la costura, batallo para sacarlos, ya es hora para que nos vallamos y no se quieren ir”, dijo sobre los migrantes de Ecuador, Guatemala, Honduras, El Salvador, Brasil y Cuba que aprendieron a coser, con lo cual pueden obtener recursos para sus artículos personales.

 

Entre los 10 migrantes emprendedores se encuentran Zaira y Regina, Guatemala y Brasil, quienes aguardan en esta frontera su proceso de asilo político en Estados Unidos dentro del albergue.

 

Regina, de 27 años, llegó embarazada a Ciudad Juárez el 28 de enero de 2019, junto a su esposo y a su hijo de nueve años, desde Brasil, con la ilusión de lograr el asilo político en Estados Unidos, de donde fueron retornados bajo el programa “Quédate en México”.

 

En junio, ingresaron al Hotel Filtro para migrantes, con el fin de pasar la cuarentena, pero al hacerles la prueba los tres dieron positivo a Covid-19, por lo que permanecieron ahí hasta que lograron vencer el virus, junto a su segundo hijo de días de nacido era monitoreado por el equipo médico de doctores cubanos que coordina la doctora Leticia Chavarría.

 

Acostada en una cama junto a su bebé, Regina fue atendida por los doctores migrantes, mientras permanecía aislada con su hijo y su esposo, y luego tras lograr vencer el virus fueron trasladados al albergue El Buen Samaritano, debido a que ahí había otras familias brasileñas.

 

El poco tiempo de ingresar, la joven sudamericana quien trabajaba en su país en una panadería, aprendió a coser con la maestra Martha, quien la describe como una de las mejores costureras del taller, en el cual trabajo en espera de su próxima cita ante la Corte de Inmigración de El Paso, el próximo 13 de mayo de 2021.

 

Zaira, de 15 años llegó con su sobrinita de 10 años y su mamá hace un año de Guatemala a Ciudad Juárez, frontera por la que cruzaron por el río Bravo hacia El Paso, pero tras entregarse a los agentes de la Patrulla Fronteriza para solicitar el asilo político; sin embargo, también fueron devueltas para que esperan aquí su proceso migratorio.

 

Las tres mujeres centroamericanas que buscan llegar a Massachusetts tienen su sexta audiencia ante un juez de migración de Estados Unidos el próximo 11 de enero, pero debido a que para entonces todavía permanecerá cerrada la frontera con México, podrían posponerles nuevamente su cita.

 

Mientras tanto, la adolescente aprendió a coser y pide a los fronterizos que les hagan pedidos para poder obtener recursos.

 

“Si el día de mañana ellas no pasan para allá –Estados Unidos- ellas ya tienen cómo trabajar”, destacó la maestra Martha, quien les enseñó desde lo más básico de la costura y espera que en enero ingresen más migrantes al taller.

 

Los 10 migrantes asisten los lunes, miércoles y viernes, de 10 de la mañana a 1:30 de la tarde, informó.

 

“Esto es hecho por manos migrantes que salen de su nación y llegan aquí para buscar un mejor porvenir, tanto para su familia como para ellos. Y me gustaría que mucha gente se interese en esto –sus productos-, que Dios toque corazones. Ojala que nos puedan hacer pedidos”, pidió la voluntaria del albergue religioso desde hace 10 años.

 

“EL SUEÑO JUARENSE”

 

Según datos de Coespo, aproximadamente el 70 por ciento de cerca de 20 mil migrantes que se registraron en Ciudad Juárez para cruzar a Estados Unidos y solicitar el asilo a Estados Unidos de octubre de 2018 a marzo de 2020 fueron originarios de Cuba, por lo que miles de ellos viven actualmente en esta frontera.

 

Agustín Duvergel, de 49 años de edad es originario de La Habana, y aunque él cruzó la frontera en junio de 2019 por Reynosa, Tamaulipas, luego de estar detenido 30 días en el vecino país, en julio fue retornado a México por Ciudad Juárez, bajo los MPP.

 

Y aunque su idea era llegar Estados Unidos, el mulato llegó haciendo “El Escandalo” a Ciudad Juárez, nombre con el que bautizó su negocio de frituras de maíz, el cual ha expandido ya a la venta de tortas de lechón,

licuados y pollo con papás, danto también trabajo a otros isleños.

 

Agustín tuvo su primera cita ante la Corte de El Paso en septiembre del año pasado, en la cual el juez únicamente le pidió su nombre y le dio una nueva cita para diciembre pasado, pero él decidió renunciar al sueño americano para hacer su vida en esta frontera, donde se ha ganado la admiración de sus habitantes.

 

La idea de abrir “El Escándalo” en Juárez nació porque él vive en el Centro de la ciudad y todos los días se sentaba bajo el sol en el cruce de las calles Ugarte y Noche Triste, frente a la tienda Coppel, en donde veía a la gente pasar comiendo elotes, y decidió hacer aquí sus frituras de maíz, las cuales aquí llama frituras de elote.

Agustín es licenciado en Cultura Física, y en Cuba trabajaba dando clases de baile y vendiendo frituras de maíz, por lo que decidió emprender en esta frontera.

“Yo fui con el Gobierno y les dije que quería abrir un negocio y me dijeron que lo hiciera y luego me pusieron aquí, yo no quiero el lugar de ningún juarense, aquí estoy”, aseguró.

Él mismo diseñó y mandó a hacer un carro de comida en el mercado Los Herrajeros, el cual decoró con banderas de Cuba, para vender las frituras de elote en forma de nuggets y que sirve sobre una hoja de elote, con queso y salsa al estilo cubano, además de tamales cubanos.

A finales de septiembre del año pasado inauguró “El Escandalo”, el primer día regaló mil frituras para que los juarenses las probaran, y desde entonces todos los días de 9:00 de la mañana a 7:00 de la tarde invita a los fronterizos a comer una gratis para que los conozcan y puedan comprarle una orden.

Para diciembre del año pasado, a apenas tres meses de haber emprendido, el isleño ya contaba con una segunda sucursal del negocio que los juarenses bautizaron como “elotes cubanos”, con el cual generaba ya cuatro empleos.

En febrero de 2020, Agustín ya tenía tres puntos de venta y ya generaba 12 empleos en la ciudad, todos a migrantes cubanos, quienes hacían todos los días una fiesta ofreciendo sus alimentos a los juarenses, a los cuales incorporaron los batidos (licuados) de guanábana y fruta-bomba (papaya), además de las tortas de lechón, un platillo típico de cuba.

 

Con la esperanza de lograr la residencia permanente en México, Agustín pidió el apoyo de las autoridades del Instituto Nacional de Migración (INM) y esperaba abrir una academia de salsa en la ciudad durante 2020; sin embargo, en marzo llegó la pandemia y las autoridades le impidieron seguir trabajando.

“Fue difícil, estuvimos casi nueve meses cerrados, se nos acabaron los ahorros, pero nos ayudaron. Nos daba la gente de la iglesia ayuda, nos repartían despensa, estuvimos en casa –sin trabajo y protegiéndose del virus-, hasta ahora que comenzamos a trabajar”, narró.

 

En medio de la pandemia y ante la desesperación por el cierre de la frontera de Estados Unidos, algunos de sus compañeros decidieron cruzar al vecino país de manera ilegal, mientras que otros optaron por regresar a Cuba.

 

Pero él está convencido de quedarse en México, por lo que ante el cambio de semáforo epidemiológico a color naranja, hace unos días volvió a abrir su negocio en el corazón de Juárez.

 

Emocionado porque asegura que ya comenzó su proceso de regularización en México ante el INM, al cubano le pidió a los fronterizos que visiten “El Escandalo”, donde les regalará la primera fritura de maíz.

 

“Le digo al pueblo de Juárez completo que vengan aquí. Pasen por acá y que les damos la probada, la primera fritura de elote, estamos acá vendiendo otra vez el elotico cubano, el pollo con papitas, los tamales, tortas de puerco asado y los licuados. Los mexicanos vienen a comprarnos y vienen también los cubanos”, señaló.

 

En enero Agustín cumplirá un año y medio en Ciudad Juárez, frontera que asegura está contento de vivir.

 

“Juárez nos ha acogido bien, nos ha dado oportunidades, estamos trabajando. A todos nos ha dado oportunidad para trabajar, algunos tienen residencia ya, yo estoy en eso también, y salimos de un sueño americano, pero aquí le damos y tenemos ya negocito”, dijo emocionado.

 

Al emprender, los migrantes se comprometen con el lugar donde lo hacen. Y en México han encontrado oportunidades que no tenían en su país, pero también retos, destacaron activistas de OIM, a través del video Manual para el Emprendimiento Migrante, difundido en la página oficial de OIM México en Facebook.

 

“La importancia del emprendimiento migrante es que crea empleos nuevos, es decir, no compite con los empleos que están para toda la población, no compite con trabajadores locales, y crea empleos para personas nacionales y para personas extranjeras (…)  y cada persona que está emprendiendo no solamente se apoya a si misma, sino a otras personas”, señaló Evelyn Bernal.

 

Migrar es reinventarse y la migración hace a las personas resilientes. La nacionalidad no les impide emprender, y México es un país que les permite emprender, destacó la activista de la OIM.