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Juárez

Da con su labor paz a familias

Adriana Ríos Acosta es la única mujer en la ciudad que cuenta con la preparación y certificaciones para embalsamar cadáveres

Mayra González
El Diario de Juárez

martes, 09 marzo 2021 | 12:31

Carlos Sánchez / El Diario de Juárez | Adriana Ríos Acosta Carlos Sánchez / El Diario de Juárez | Drena el cadáver de un hombre

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Embalsamar cadáveres, reconstruirlos y prepararlos para que sus seres queridos puedan despedirlos, es un trabajo considerado propio de hombres, sin embargo, Adriana Ríos Acosta es la única mujer juarense que lo desempeña y que cuenta con la preparación y certificaciones necesarias.

El estar al frente del grupo funerario de su familia y ser la responsable sanitaria, ha implicado además que durante el 2020 haya sacrificado su vida personal para atender la cantidad de fallecimientos ocurridos en la ciudad por Covid-19, al grado de dormir diariamente entre una y dos horas, según mencionó.

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Fue en 2011, tras la muerte de su padre y su hermano, cuando Adriana, su madre y su hermana quedaron a cargo de las cinco funerarias Ríos, el cementerio y la florería, negocio que sus padres iniciaron hace 45 años.

Las tres mujeres atienden el área administrativa, pero Adriana, quien desde pequeña ingresaba con su padre a la sala de embalsamar, decidió dedicarse de lleno también a hacer ese trabajo.

“Embalsamar un cuerpo es tenerle respeto a la persona que se encuentra ahí porque la familia es la que pone toda la confianza en uno, de antemano mi familia siempre me inculcó tener el respeto a la persona que está fallecida; mi esposo también falleció en 2008 y ya con esas pérdidas que hemos tenido uno se pone en el lugar de la familia y más que nada eso es muy doloroso… ver a la gente que está esperando a su familiar y que tiene uno que tratarlos como si fuera nuestra misma familia”, expresó.

El trabajo de Adriana durante el proceso de embalsamamiento por muerte natural inicia con desinfectar el cuerpo, bañarlo, drenar la sangre desde la arteria, depositarla en un envase para que la recoja un servicio especial contratado, inyectar formaldehído para la conservación, sacar líquidos y gases de la cavidad abdominal, vestirlo y maquillarlo para que pueda ser velado, todo esto se realiza en un promedio de cuatro horas, explicó.

Sin embargo cuando la muerte es por violencia, ya sea por arma de fuego o cuerpos mutilados, el trabajo es mucho más complicado ya que es necesario reconstruir a la persona para que sus seres queridos puedan darle una despedida digna, lo cual llega a tardar hasta 12 horas, aseguró.

“Es más complicado y más ahorita como estamos viviendo los fallecimientos de las personas que vienen destrozadas, desfiguradas; en las necropsias nos entregan los cuerpos muy destrozados y a veces batallamos mucho para volver a construir un cuerpo”, narró.

Asegura que para este trabajo trata de hacer su mayor esfuerzo para que la familia pueda darle el último adiós a su ser querido de la manera menos dolorosa posible y no se imagine la manera en que quedó el cuerpo.

“Si viene el cuerpo en estado de descomposición no podemos hacer nada, pero ya cuando podemos hacer algo para que la familia no tenga una mala imagen lo hacemos, es una satisfacción saber que le regalamos a la familia al menos esa tranquilidad y esa paz de ver a su familiar por última vez”, comentó. 

Dijo estar consciente de que su trabajo es considerado para hombres y que es de las pocas mujeres en el país que lo realizan.

Adriana tiene 42 años de edad y una hija de 16, por lo que lo más difícil es no poder pasar suficiente tiempo con ella, destacó.

“Es de hombres este trabajo, me siento orgullosa de mí misma de poder hacerlo, es algo muy complicado y más que nada porque soy madre de familia, por el tiempo que a veces no le dedico a mi hija, vamos a comer y en ese momento me tengo que ir y no tenemos un horario fijo”, expresó.

Como licenciada en Criminología, asegura que sus planes eran ejercer su carrera, pero tras la pérdida de su padre y hermano acudió a la Ciudad de México a prepararse en el Instituto Politécnico Nacional (IPN), Universidad Nacional Autónoma de México y el Consejo Nacional de Normalización y Certificación de Competencias Nacionales.

Enfrentó las muertes por Covid las 24 horas

Para Adriana, el 2020 ha implicado hacerle frente a las muertes por Covid las 24 horas del día al llegar a recibir hasta 30 cuerpos diariamente y albergar en sus cuartos fríos hasta 150 cadáveres, ya que no sólo eran los fallecimientos de los hospitales, sino los de domicilios particulares.

Su rutina implicó levantarse a las 6:00 de la mañana y llegar a su casa a las 3:00 de la madrugada, narró.

Los cuerpos Covid no pueden ser embalsamados, pero sí tienen que ser resguardados en cuarto frío, identificarlos y amortajarlos, trabajo que ella misma realizó.

Además del extenuante horario, Adriana narró que tenía que estar al pendiente de que su planta laboral, que es de 50 personas, no se contagiara y aunque hasta el momento no ha tenido bajas, ella ha salido positiva en dos ocasiones.

“Para mí el cadáver en sí no representa un riesgo, el riesgo es la familia que contrata el servicio; el 2020 fue muy pesado, no dormíamos, dormía una hora, igual todo el personal, cosa que las autoridades nunca vieron”, destacó.

También han enfrentado la molestia e insultos de familiares ante las restricciones en los funerales por Covid, ya que debido a que en el acta de defunción se menciona como causa la neumonía, exigen que se realice un servicio normal al no comprender que se trata del mismo virus, dijo.

“La muerte es de lo más natural y de los sentimientos que los seres humanos intentamos evitar, sentir y pensar pero cuando lo vives y se vuelve algo diario te vuelves un poco más empático con los seres humanos ya que te das cuenta que la pérdida de alguien puede ser el peor día o el más triste de la vida de alguien”, expresó.

Adriana asegura que pese a todo, ama su trabajo y piensa continuar toda su vida con el negocio que fundaron sus padres.

“Es cuestión moral o no sé cómo llamarlo, las causas por las que fallecieron mi papá y mi hermano es algo que para nosotros es muy doloroso porque nos quisieron quitar del ramo, no podemos nosotras rendirnos, nunca se imaginaron que las tres mujeres íbamos a sacar adelante el negocio”, recalcó.

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