Opinión

La sociedad del espectáculo: detención de un exgobernador

Al mediodía del pasado miércoles se daba a conocer la detención del exgobernador de Chihuahua, minuto a minuto las redes sociales y noticieros se llenaban de información sobre tal noticia

Jorge Breceda
Analista

sábado, 11 julio 2020 | 06:00

Al mediodía del pasado miércoles se daba a conocer la detención del exgobernador de Chihuahua (período 2010-2016), minuto a minuto las redes sociales y noticieros se llenaban de información sobre tal noticia, sin duda, se materializó una sociedad del espectáculo.

Es en 1967 el francés Guy Debord publicó su famosa obra “La société du spectacle”, libro en donde se observa una reflexión de la sociedad occidental, es sin duda, un libro que permite leer y comprender a la sociedad contemporánea. 

En el texto referido, el autor contempla múltiples definiciones, preguntándose: ¿Qué es el espectáculo en una sociedad? Este es el heredero de toda la debilidad del proyecto filosófico occidental que fue una comprensión de la actividad dominada por las categorías del ver, de la misma manera que se funda sobre el incesante despliegue de la racionalidad técnica precisa que se funda en tal pensamiento. 

Así como, menciona que el espectáculo de la sociedad no constituye una filosofía ya que, todo lo ha transfigurado a una imagen especulativa, es decir, se fomenta la copia y no lo original, la representación y no la realidad, la apariencia en lugar del ser.

Esto se trae a colación ya que nos encontramos en la compraventa de imágenes, mismas que pueden ser lejanas o cercanas a la realidad, eso interesa poco, lo que realmente nos tiene pendientes es lo que representan esa serie de iconografías.

Respecto al tema de imágenes, basta con comparar las fotografías actuales que integran cada uno de los periódicos de circulación local, estatal y nacional con las de años atrás, ahora, la imagen representa a un hombre en una mala toma, fotografía con poco enfoque o con contaminación visual, no así antes, que era una imagen clara, con una sonrisa del personaje, no dudo que se editará para disminuir alguna arruga o colocar los dientes más blancos.

¿Por qué razón? Porque al ponderarse lo visual, nos importa poco la verdad, lo real o buscar información verificable, lo que se encumbra es la manera en la que determinado personaje es presentado, en el caso del exgobernador, cada una de las fotografías lo hacen ver de mala manera. 

Por otra parte, a los funcionarios públicos actuales se despliegan por medio de imágenes que permiten visualizar a personas ganadoras o en el máximo triunfo, lleno de sonrisas, abrazando a alguna persona de un grupo vulnerable, con un rostro sin arrugas o con el menos sobrepeso que permita editar el Photoshop.

En este sentido, el espectáculo que se ha construido de la aprensión del exgobernador chihuahuense responde cabalmente a esta teoría, por lo menos tres candidatos a la gubernatura se han manifestado públicamente a través de sus redes sociales, desde la importancia de la detención, hasta auto asignándose el crédito o denunciando a otros personajes. 

En esto último, la pugna es más equilibrada porque los medios de comunicación colocan imágenes -positivas- similares a los integrantes de la pelea, lo que permitirá, según Debord, hacer más culpable al sujeto que originó tal pugna. ¿Quién inició el espectáculo de la postpelea? Pues ese debe de ser doblemente culpable, es decir, no sólo es culpable por lo que se dice, sino por lo que provocó en dos seres que tienen perfiles plenos de decoro.

Por lo expuesto, el espectáculo creado alrededor de la detención permite que la espectadora o el espectador escape de su realidad para juzgar por medio de imágenes, porque si algo tiene la sociedad del espectáculo es que es cómoda al reconsiderar y corregir de sus obras, es decir, antes correcto ahora un error. 

¿Cuál es la función del espectáculo? Este permite establecer juicios rápidos al espectador, lo que acorta el tiempo de análisis, estudio de la cuestión, es decir, concede al observador la posibilidad de descansar de tan “abrumadora realidad” porque el espectáculo no permite el diálogo o la discusión, es lo que es, en imágenes. 

Ahora bien, pregúntese ¿qué imagen tengo del exgorbernador de Chihuahua? Seguramente la respuesta será a una persona desfavorecida físicamente, con poca seriedad -tal vez, hasta se la imagino bailando-, con una sonrisa perturbadora, entre otras, todas ellas, materializan lo que se quiere que veamos y que aceptamos con mucho gusto, porque tales juicios son sencillos. 

Es así que Debord cobra vida por mencionar que “el espectáculo es una relación social entre las personas mediatizadas por imágenes”, es decir, no importa sí el exgobernador cometió un delito, dos o catorce, lo importante es que es delincuente, lo que es sumamente grave, porque en una lógica simple, un acto no hace a una persona, por ejemplo, suponiendo sin conceder, pudo cometer actos de corrupción, eso no signifique que sea corrupto, pues las imágenes, nos dicen que sí lo es, básicamente la encarnación del mal. 

Por último, este comportamiento colectivo, diría Debord, se ha maximizado por que seguramente, el gobierno tiene mucho mayor control social y la ciudadanía gana confort, ya que es más fácil ser espectador (a) que participante, ya que no representa más que el esfuerzo de ver una realidad presentada por el otro, en este caso, los ostentadores del poder.