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Opinión

Es importante que la Guardia Nacional dependa de la Sedena

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Dr. S. Álvarez A.

lunes, 29 agosto 2022 | 08:43

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Recientemente el presidente de la República, en su discurso del aniversario de la Guardia Nacional y una de sus conferencias matutinas, dio a conocer que próximamente expedirá un decreto para que la citada institución quede bajo la tutela de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena). Esa intención motivó muchas opiniones en contra, se argumenta que se violará la Constitución, se profundizará la militarización, no tendrán tacto con la población civil, se violarán los derechos humanos y debe ser un cuerpo de seguridad civil; cada una de estas opiniones está impregnada de argumentos jurídicos, intereses políticos, limitado conocimiento y corta visión de lo que requiere el país.

Es necesario dejar claro que la Guardia Nacional no fue la que provocó los actos violentos que se han registrado en el país, no es responsable de los desacuerdos políticos, no tuvo nada que ver con las corruptelas de ayer que facilitaron el crecimiento de los grupos delictivos de hoy, no influyó en la visión mezquina que tienen los que opinan sobre la militarización, por tal motivo sus integrantes no deben ser objeto de menosprecio.

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Jurídicamente, la Guardia Nacional no es la única responsable de la seguridad pública del país, cada orden de Gobierno, federal, estatal y municipal, tiene su responsabilidad inscrita en el artículo 21 constitucional. A la Federación le corresponde aportar a la Guardia Nacional y la FGR, los 32 estados tienen obligación de disponer de 32 policías estatales y 32 fiscalías educadas, adiestradas, equipadas y confiables; los 2 mil 470 municipios también están obligados a formar, adiestrar y equipar 2 mil 470 cuerpos de policía confiables, para ello reciben miles de millones de pesos, para tener policías trabajando por la seguridad, pero es más fácil culpar a la Guardia Nacional de la inseguridad del país.

Es entendible que los contrincantes del Ejecutivo federal están utilizando todos los medios a su alcance y aprovechan las oportunidades para impedir que siga gozando de credibilidad social; sería bueno que usen su ingenio, experiencia y diseñen una mejor estrategia, pero no utilicen el tema de la Guardia Nacional ni la militarización porque no van a lograr nada, sólo están degradando la dignidad y ofendiendo la inteligencia de los militares que forman parte de la Guardia Nacional.

Desde 1960 los militares han trabajado muy cerca de la población civil, colaborando con la PGR, ahora FGR, en la lucha contra el narcotráfico. En la actualidad siguen de la mano con todas las policías y fiscalías del país para mejorar la seguridad pública, como pueden ver no existen registros de golpe de estado. Si su preocupación es que a la Sedena le otorguen más poder, despreocúpense, los militares siempre han tenido el poder de las armas y la fuerza, no es novedoso, están educados y acostumbrados a usar ese poder en beneficio de la sociedad, son testigos de que ese poder ha servido para apoyar todas las transformaciones políticas, económicas y sociales; los soldados son profesionales, saben de los riesgos que implica un golpe de estado, no les interesa el poder político, porque tienen una profesión y empleo permanente, por ello su lealtad es incuestionable, sólo desean colaborar en la reconstrucción de la paz y elevar los estándares de bienestar.

Sobre las violaciones a los derechos humanos cada día son mínimas, porque desde 1990 en todos sus planteles y centros de adiestramiento han recibido capacitación en las materias de derechos humanos, derecho internacional humanitario, equidad de género, leyes contra la violencia, desaparición forzada, contra la tortura y sobre el uso de la fuerza, entre otras. La Sedena tiene una dirección de derechos humanos, un observatorio de la mujer y una unidad de vinculación ciudadana para apoyar a las víctimas de violencia; los soldados, para ascender en la escala jerárquica, tienen que aprobar todas esas ramas del conocimiento, en las evaluaciones realizadas a militares se comprueba que saben más de derechos humanos que muchos civiles que opinan sobre militarización.

Militarizar es una palabra tergiversada, construida desde la sombra del comunismo para victimizar a los promotores de esa corriente de pensamiento y golpear al poder político a través del Ejército, pero no lograron nada porque su proyecto era utópico y la institución castrense es sólida, construida con valores y disciplina férrea. En la actualidad se sigue utilizando “militarizar” para provocar aversión hacia el Ejecutivo federal, apostando que los ciudadanos no han evolucionado; la sociedad sensata tiene claro el significado de “militarizar”: sabe que es sinónimo de vocación de servicio, hacer las cosas muy bien, tener conciencia social, dar todo a cambio de nada, hacer más con menos, trabajar todo el año por el mismo sueldo, dejar la familia y dar la vida por personas que no conocen.

Militarizar significa disciplina, cumplir con la ley, honestidad, puntualidad, limpieza, transparencia, orden, respeto, lealtad, confianza y trabajo en equipo. Quienes rechazan la militarización, es común que sean indisciplinados(as), les incomoda la honestidad, la puntualidad, el respeto, el orden, la limpieza; se caracterizan por renegar, sembrar discordia, rencor, la amargura y culpan a todo mundo de lo mal que les va en la vida.

Es tiempo de pensar estratégicamente, dejemos que la Guardia Nacional nazca, crezca y se consolide bajo la sombra de una institución como la Sedena, que goza de prestigio público. Para ello es necesario contestar la pregunta siguiente: ¿por qué la población aún confía y cree en sus fuerzas armadas?, porque sus integrantes están formados con valores, tienen identidad, disciplina, su capacitación es permanente y son buenos administradores; su estructura organizacional es flexible, disponen de una ruta profesional, seguridad social, un sistema educativo, de adiestramiento, expertos en logística y están sujetos a un sistema de justicia penal y administrativo inflexible. Al tener esas condiciones y cultivar a diario esas virtudes, hacen que los militares actúen con rectitud e inspiren respeto, credibilidad y confianza.

Al formar los guardias nacionales con valores, tendrán sensibilidad humana y conciencia social, ponderarán las libertades, serán respetuosos, honestos, leales, justos y abnegados, pero verificarán que se cumpla con la ley. La identidad les permitirá creer en ellos, en la familia, las instituciones, en México y que los mexicanos pueden ser mejores. La disciplina les servirá para hacer las cosas muy bien, tendrán iniciativa, voluntad, actitud, puntualidad, limpieza, orden, responsabilidad, respeto, equidad, transparencia, sabrán mandar y obedecer, tomarán decisiones justas, cumplirán todas las tareas que se les encomienden, planearán todo y trabajarán coordinados y como equipo.

Con la capacitación permanente podrán desarrollar habilidades y destrezas para cumplir todas sus funciones, tendrán la oportunidad de construir una ruta profesional y escalar todas las jerarquías que marque la ley orgánica de la Guardia Nacional; en los planteles y centros de adiestramiento seguirán recibiendo capacitación sobre derechos humanos, legislación contra la violencia, uso de la fuerza y equidad de género, para facilitar el contacto con la población. La administración hará muy responsable al guardia nacional, empleando a su personal de acuerdo con su experiencia y conocimientos, con el presupuesto hará más con menos, cumplirá los proyectos bien, en tiempo, forma y funcionales.

También tendrán una estructura organizacional flexible, funciones claras, una ruta de vida, serán integrados a los sistemas de seguridad social, educativo, logístico y de justicia de las Fuerzas Armadas, para que tengan bases firmes y pilares de crecimiento sólidos.

Por lo menos se requieren 24 años bajo la tutela de la Sedena para que sean formados de manera integral, sometiéndolos a pruebas físicas, médicas, psicológicas y culturales, concursando para lograr cada uno de los trece grados que tiene la estructura jerárquica de la nueva institución. Cada rango se logra en un lapso de uno a tres años hasta llegar al grado máximo, denominado Comisario General, se puede alcanzar en 20 años como mínimo. Después de 20 años de formación, la Guardia Nacional podrá tener sus propios mandos, ser comandada por un civil, el personal militar podrá regresar al Ejército o la Marina, los guardias nacionales ya tendrán raíces profundas y una sólida ruta profesional, con una estructura organizacional y funcional de primer mundo, gozando de cohesión, disciplina, valores, identidad propia, credibilidad y confianza de la sociedad.

En suma, con esos conocimientos, adiestramiento, experiencia y virtudes excelsas están formados los soldados mexicanos, ésa es la herencia que desea legar la Sedena para cada guardia nacional, creando en ellos la vocación de servicio y lealtad incuestionable

Como se puede apreciar, no hay necesidad de buscar en otros países modelos de Guardia Nacional porque no responden a la idiosincrasia nacional. México tiene instituciones sólidas, respetadas, confiables y con experiencia para formar una institución de seguridad de acuerdo con la realidad actual y futura; si seguimos pensando en microscopio y no aprovechamos la crisis de inseguridad, mañana será demasiado tarde y no vale quejarse.

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