Opinión
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Demuestran todo el rechazo con su voto

Ayer fue aventada algo de tierra y acaso un par de flores sobre el muerto poder disuasivo característico durante lustros en el gobernador, Javier Corral Jurado

LA COLUMNA
de El Diario

viernes, 26 junio 2020 | 06:00

-Demuestran todo el rechazo con su voto

-Hay antes y el después con la ‘reforma’

-Opera el IMSS de manera holgada, peeero...

-En la Clínica 6 siguen los problemas

Ayer fue aventada algo de tierra y acaso un par de flores sobre el muerto poder disuasivo característico durante lustros en el gobernador, Javier Corral Jurado.

Fue enterrado en el Congreso del Estado por una mayoría de diputados de diversas corrientes políticas; incluidos cinco de 11 legisladores del mismo partido del gobernador, Acción Nacional.

El mandatario y sus socios político-electorales dentro y fuera de Acción Nacional confeccionaron un plan futurista para tratar de asegurar su permanencia en la gubernatura después de julio del año entrante.

Armaron una iniciativa que pretendía reformar la Ley Electoral del Estado que ayer fue rechazada por 22 de 33 diputados. Alguien llamó aplastante el fracaso.

Seguramente vendrán otros intentos desesperados por conseguir la certeza del relevo para algún incondicional. Son muchos los actos de corrupción y de incompetencia que deben ser cubiertos al concluir el actual régimen y necesitan alguien de confianza a toda prueba en la gubernatura; sin embargo, la demostración ayer en el Poder Legislativo dejó claro que el poder se acabó.

Operaron sin clemencia y sin temor a la ofensiva de Palacio, la panista alcaldesa de Chihuahua, Maru Campos, elevada desde ayer a nueva jerarca de facto en el blanquiazul chihuahuense; el diputado y presidente del PRI, Omar Bazán, y el presidente de Morena en el estado, Martín Chaparro.

El gobernador no es de los que aprende lecciones pero detenerse un instante a reflexionar sobre la necesidad de un auténtico golpe de timón en su conducta al menos por el año que le resta de gobierno le sentaría muy bien. Le evitaría mayores penurias que la sufrida ayer.

Seguramente todavía insistirá en que la vida y el destino le deben la Presidencia de la República. La buscará, pero desoyendo esos lapidarios reclamos lanzados por los chihuahuenses en su contra desde todos rincones del estado que le piden sea gobernador al menos por un día.

23 votos son reflejo de todo ello, peor si entre los mismos, insistimos, cinco corresponden a su propia familia partidaria.

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Entre los impactos conexos arrojados por ese imprudente sobresalto lanzado por Palacio de Gobierno en medio de una crisis sanitaria y económica sin precedentes, aparecen nombres que ahora serán vistos con otros ojos de cara a la guerra del 2021. Eran una cosa antes del intento corralista por reformar la Ley Electoral, hoy serán otra.

En primer término ha recibido un golpe importante el futuro inmediato del alcalde independiente de Parral, Alfredo Lozoya. Aunque libra desde hace meses una batalla sin tregua contra la alcaldesa Maru Campos, no era necesario ir tan lejos como entregarse alegremente en cuerpo y alma al gobernador Corral y menos regalar dos votos de sus diputados para la derrotada propuesta.

Brilla también por su incomprensible actuación el diputado panista, Miguel Latorre. Su fuerza al interior del blanquiazul era tanta y categórica en 2016 que sin dificultades se hizo de la jefatura parlamentaria y tomó decisiones de libertad que lo enfrentaron de inmediato a Corral, quien en poco tiempo lo expulsó de la coordinación parlamentaria. Lo mantuvo desterrado de su círculo hasta ahora.

Mientras cinco diputados del PAN defendieron ayer su autonomía frente al autoritarismo del gobernador votando el proyecto en contra, Latorre terminó de su lado y peleado con la nueva jerarca del panismo, Maru. La bilis carece de raciocinio.

El independiente alcalde de Juárez, Armando Cabada, presentó un manejo más institucional que político en el tema. Hábilmente estuvo de acuerdo en las primarias porque se lo pidió Corral personalmente en una comida en Palacio de Gobierno, pero no fue más allá ni en decibeles, ni en velocidad y menos operación política.

Fueron vistos como errores pero el gobernador no tenía más de dónde echar mano. Colocó al frente de su causa a cinco personajes incapaces de disuadir a nadie, menos a tiburones como la alcaldesa Maru; al dirigente del PRI, Omar Bazán; a varios diputados de Morena… ni a líderes sociales ni medios de comunicación.

Esos cinco son encabezados por el introvertido empresario secretario general de Gobierno, Luis Fernando Mesta; su bilioso y maderista subsecretario, Carlos Olson “El Percherón”; la disminuida presidenta del PAN, Rocío Reza Gallegos; el secretario particular del gobernador, Roberto “Betito” Fuentes (a quien tenemos hoy en foto digital cubriendo del sol al pérezcuellarista Héctor Ortiz. Su lealtad tiene la firmeza de un papel calcinado); y Fernando Álvarez Monje, el coordinador del PAN en el Congreso del Estado, quien se mantiene corralista ya por puro vuelo, sin ninguna convicción y tampoco entereza.

Con ese equipo la única certeza era lo que al final ocurrió, el despedazamiento del corralismo.

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El reporte semanal del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Juárez muestra un escenario muy favorable en estos días que comenzó la fase naranja del semáforo epidemiológico.

El responsable de servicios médicos del IMSS en la frontera, Sergio Acosta, entregó cuentas a sus oficinas centrales con una ocupación del 40 por ciento de sus espacios Covid-19. Eso indica que la institución opera de forma holgada en esta etapa de la pandemia de coronavirus.

En todo el tiempo jamás hubo una saturación en el organismo que atiende a más del 80 por ciento de la población en la frontera, pero sí se alcanzaron mayores niveles de ocupación que supusieron el colapso de algunas áreas. El nuevo escenario que se vive es más optimista.

Sin embargo, con la reactivación que comenzó esta semana se esperan efectos a partir de los siguientes ocho o 10 días, que inician por estas horas.

Los protocolos aplicados en los sectores productivos, prácticamente atendidos todos por el IMSS en el mayor volumen, podrían no ser suficientes para evitar la dispersión del virus. Esa es la naturaleza de la epidemia y a ella deben sumarse las consecuencias que traerán las personas o empresas que incumplan con las medidas sanitarias.

Por ello también la previsión del IMSS es que habrá un repunte en los casos de Covid-19 antes incluso de que se tome la decisión de cambiar de color el semáforo. Si el repunte es suficiente para regresar al rojo aún no está definido, esa es la realidad, de ahí la relevancia de continuar con las medidas de mitigación que en estos días reforzará la institución en todos los sectores productivo.

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Donde no cesan los cuestionamientos y críticas es en la Clínica 6 precisamente del Seguro Social, y justo contra su jefe, el doctor Rigoberto Barriga Soto.

Las quejas hablan de maltrato tanto al personal general hospitalario como a derechohabientes que deben permanecer por horas bajo el sol afuera de las instalaciones, haciendo fila para ser atendidos.

Estos días fue registrado el caso de un derechohabiente que tiene hospitalizado a un hijo confirmado con coronavirus. No lo han dejado ingresar a su centro de trabajo (una maquila) hasta que el Seguro le haga la prueba Covid respectiva.

Sin embargo, Barriga le impidió la entrada argumentando que podría estar infectado, y le dijo que fuera a Recursos Humanos de su empresa o a Conciliación a poner la demanda. De ese tamaño la falta de consideración.

Las inconformidades son a diario, desde personas que no son atendidas en sus citas que tramitaron meses atrás aduciendo que podrían tener Covid y son asintomáticos hasta otras a las que no se les atiende por traer cualquier síntoma relacionado con el virus.