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Opinión

OPINIÓN

Ahora un modelo ¡1993! recolector de basura

Hemos insistido que unidades de ese tipo representan un potencial peligro para la seguridad de los conductores y de peatones

LA COLUMNA
de El Diario

lunes, 24 octubre 2022 | 17:50

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 -Ahora un modelo ¡1993! recolector de basura

 -Otra característica poco conocida, la sordidez

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 -Despide Morena olorcillo a nepotismo

 -No hubo mantenimiento a flotilla aérea

 

 Cuando parecía que habíamos visto todo en materia de camiones recolectores de basura y/o residuos generales cada vez en peores condiciones mecánicas específicamente por antiguos, descubrimos reportes de unidades que transitan por las calles de Juárez no solamente 20 años viejas, sino casi 30.

 La semana pasada un camión recolector pirata de basura modelo 2003 arrasó con cinco postes de energía eléctrica en Las Torres y dejó sin luz a gran cantidad de colonias del sector por espacio de 12 horas.

 Ayer fue sacado de circulación muy en tiempo otro camión más viejo que aquel, un WHITEGMC, modelo 1993, en cuyo frente puede apreciarse que ya no puede ni con su alma. Presentamos fotos en versión digital.

 El camión está registrado en Recaudación de Rentas a nombre de Jesús  Olague y/o la empresa (OLAGUESA) con un supuesto permiso de recolección de basura no comprobado.

 Hemos insistido que unidades de ese tipo representan un potencial peligro para la seguridad de los conductores y de peatones. En cualquier momento saltan en pedazos al quedarse sin frenos o sufrir cualquier avería mecánica. Ayer tres vehículos con esas características destruyeron alumbrado y lesionaron a personas, entre ellos una rutera.

 El horno continúa sin estar para bollos. Circulan en las cada vez más apretadas vialidades tractocamiones viejos, ruteras también de desecho y ahora camiones recolectores de basura que, para no variar, se suman a muchas unidades de la odiada por los juarense PASA, que tampoco son nada recientes y protagonizan constantes choques y accidentes.

 Urge meter orden en todo ello.

 ***

 Inepto y también sórdido, agresivo, fue el régimen de Javier Corral Jurado. Así ha quedado comprobado de nueva cuenta con el testimonio brindado por un joven promotor de los derechos gay que por alguna razón se atravesó en el camino del exgobernador.

 El caso de Patricio Medina Gutiérrez, “Pato”, fue traído a La Columna gracias a un reporte “olvidado” por los anteriores administradores de Palacio de Gobierno en la sala de monitoreo de las cámaras de vigilancia interiores y exteriores al edificio.

 Los datos publicados aquí la semana pasada en carácter de extraoficiales fueron corroborados de manera oficial por el afectado y publicados ayer en las secciones de información general de El Diario.

 “Pato”, impulsor de la adopción para las parejas del mismo sexo, fue incomunicado y golpeado personalmente por el jefe de escoltas de Corral, Juan Manuel Escamilla, a finales del 2016, poco tiempo después de que asumieran la gubernatura.

 Al exgobernador le pareció sospechoso que Medina lo encontrara al ingresar a Palacio en diciembre, se tomara con él una foto, y fuera el mismo que apareció durante la campaña electoral de ese mismo año portando una manta sobre el mismo tema gay.

 Sin delito de por medio, “Pato” fue detenido, golpeado, incomunicado por dos horas, borradas las fotos de su teléfono y finalmente liberado cuando no fue hallado más pretexto para seguirlo reteniendo.

 Esa sordidez fue una característica poco conocida públicamente en el exgobernador, pero no por ello dejada de aplicar casi de manera cotidiana. Hemos sido testigos durante los últimos días sobre los intentos que hizo de convertirse en padre de familia con el dinero de su examigo, el empresario Eduardo Almeida; o la inclusión en la nómina de la Secretaría Particular del gobierno de quienes realmente fungían como damas de compañía de su hermana, Leticia Corral Jurado.

 ***

 Apenas comienza a arrancar la dirigencia estatal de Brighite Granados de la Rosa y ya empezaron los cuestionamientos internos sobre la forma en que es ejercido el presupuesto dentro del Comité Ejecutivo Estatal, que parece haberse repartido entre los pocos y sectarios líderes más visibles.

 El uso de los recursos del partido sigue sin transparentarse tanto en los pequeños gastos del día a día como en los grandes proyectos de transformación que le hacen falta para poder hablar de que hay, en Chihuahua, un fortalecimiento operativo real del partido.

 No hay claridad en las decisiones ejecutivas que toman los responsables de la representación política y los que llevan las riendas del gasto, lo que no tarda en encender las alertas de los inconformes con una dirigencia que parece entregada no al partido sino sólo a un pequeño grupo.

 Agravan esas quejas los reclamos por las familias felices que comienzan a notarse con puestos clave, muy bien remunerados con los recursos partidistas, dentro de la estructura estatal.

 Por ejemplo, mientras la dirigente Granados es la sobrina del superdelegado federal, Juan Carlos Loera de la Rosa, la estructura juvenil le fue encomendada a Edín Estrada, hijo del coordinador de los diputados locales, Cuauhtémoc Estrada Sotelo.

 De buenas a primeras apareció el heredero del líder parlamentario como comisionado de las juventudes morenistas, en un debate con otros representantes partidistas que se realizó hace unos días en el Congreso del Estado (imagen en versión digital). El hecho causó molestia entre las bases por el reparto familiar de los puestos.

 El olorcillo a nepotismo que despide Morena no es sólo a causa de los Estrada y los De la Rosa, sino a varios casos que rebotan entre el partido y la Secretaría del Bienestar, donde en realidad están los hilos partidistas pese a todas las promesas de que no habría abuso de los programas sociales.

 Eso no abona a la extraviada e indispensable unidad que requiere el partido guinda para convertirse en una oposición estatal sólida, capaz de representar un contrapeso a la administración panista al tiempo que se identifica como partido en el poder a nivel federal.

 ***

 Pudo haber modernizado la plantilla de aeronaves con que contaba Gobierno del Estado en 2016, pero en lugar de ello, Javier Corral se dedicó a quejarse del abuso y despilfarro con cargo a los chihuahuenses, únicamente de los dientes para afuera.

 Nunca vendió helicópteros y aviones, como prometió. En lugar de esa conducta responsable, les metió millas en viajes que dio espantó. Y no solo eso, lo hizo de manera riesgosa hasta para su propia vida y la de quienes lo acompañaban en esa eufórica manera de dilapidar los recursos públicos.

 Publicamos en las páginas de El Diario hace cosa de unos meses cómo de las aeronaves, dos de ellas, el Conquest y el Bell 206, matrículas XC-CJS y XC-LJA, ya no operaban, y los demás, el Citation 525B CJ3, Cessna C210, Bell 429 y Bell 407, lo hacían después de ser sometidos a un mantenimiento mayor.

 Tenemos las fotos de esa tabla donde se dice cuáles naves están funcionando y cuáles no, pero además las bitácoras de vuelo del primer semestre del año pasado de las que estaban operando.

 Había un gran rezago en el mantenimiento de las aeronaves, motivo por el cual, con la entrada de la nueva administración, debieron ser atendidas, por el grave riesgo existente, donde las bitácoras reventaban en millas aéreas.

 No son de extrañar esas condiciones, cuando observamos las imágenes que el domingo publicamos del exgobernador, con sus acompañantes, en una fiesta permanente de ocio durante cinco años a bordo de la flota aérea estatal.

 

 

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