Juárez

Los niños migrantes que viajan solos por Juárez

Todos tienen entre 8 y 17 años de edad, viajaron solos desde el sur de México o Centroamérica, escondidos en cajuelas, caminado o en autobuses

Hérika Martínez Prado/El Diario de Juárez

Hérika Martínez Prado
El Diario de Juárez

sábado, 27 marzo 2021 | 15:01

Ciudad Juárez.- Todos tienen entre 8 y 17 años de edad, viajaron solos desde el sur de México o Centroamérica, escondidos en cajuelas, caminado o en autobuses, se separaron de sus familias y salieron de sus lugares de origen con una esperanza en común: la de llegar a Estados Unidos y lograr una vida mejor.

 

Son 54 menores no acompañados albergados en el Centro Integral de Atención a Niñas, Niños y Adolescentes Migrantes “Nohemí Álvarez Quillay” de Ciudad Juárez, en donde unos bailan al ritmo del zumba entre las coloridas paredes del patio, mientras que otros prefieren jugar ajedrez o ayudar a preparar la comida, mientras esperan por semanas reunirse con sus padres.

 

De acuerdo con José Alfredo Villa Sánchez, coordinador del albergue estatal, durante 2021 se ha duplicado la atención a menores centroamericanos, y se ha registrado también un aumento de mexicanos que son repatriados de Estados Unidos.

 

 El 70 por ciento fueron repatriados de Estados Unidos y entregados a las autoridades mexicanas, el resto salieron desde Guatemala, Honduras o El Salvador y cruzaron solos todo México, algunos entre 8 y 9 años hicieron el viaje en compañía de sus hermanos adolescentes.

 

“La mayoría nos han comentado que ellos no han pagado coyote, viajan con un conocido, con alguien del pueblo o de la ciudad en donde viven que también va hacer el trayecto, e inician su trayecto cruzando las fronteras en cajuelas, a pie, en autobuses; en la mayoría de los viajes llegan hasta acá, hasta el norte, en autobuses”, informó.

 

El espacio tiene capacidad para recibir hasta a 74 menores, aunque lo ideal sería tener menos de 30, comentó su coordinador, quien todos los días recibe a nuevos menores migrantes.

 

Mientras que de enero a marzo de 2020, el albergue recibió a 303 niños repatriados, hasta el 19 de marzo de este año ha había recibido a 444; mientras que la cantidad de extranjeros se duplicó de 42 durante el primer trimestre del año pasado a 99 hasta la semana pasada.

 

El 80 por ciento son hombres, principalmente entre los 14 y 17 años, “la mayoría van a buscar una mayor oportunidad de vida, van por motivos económicos, hay muchos que van con el primo o con la hermana. Sí ha habido un aumento considerable respecto al año pasado en las canalizaciones que nosotros hemos recibido, tanto de niños extranjeros como de niños repatriados”, destacó Villa Sánchez.

 

Las condiciones en las que llegan “son buenas, considerando el trayecto que ellos realizan. Lo que puede llegar a necesitar de primera atención es la intervención psicológica, pero no hemos tenido casos de niños que vengan con necesidades de atención médica urgente. Pueden llegar con hambre y cansados, pero por lo regular sí les dan su ración de alimento (en Estados Unidos)”, dijo el funcionario estatal.

 

Si al llegar dicen tener hambre, lo primero que hacen en el albergue es darles de comer; si aseguran estar muy cansados, antes de empezar cualquier procedimiento, descansan, se dan un baño y luego comienzan los protocolos, aseguró.

 

Si llegan en buenas condiciones, después del registro descansan, comen y luego pasan con la enfermera, después los entrevista el trabajador social para tener el contacto de los padres y comunicarse con ellos, y luego pasan con la psicóloga.

 

Cuando es un niño de Juárez se le habla a la familia y la abogada los entrega a sus padres o tutor, en una o dos horas, pero cuando viene de otra entidad y la reunificación familiar tardará días o semanas son canalizados al área de albergue, en donde los niños extranjeros permanecen en promedio tres semanas y una los mexicanos.

 

En el albergue todas las mañanas, después de desayunar,  toman clases de matemáticas básicas, español y lectura. Después descansan, realizan actividades lúdicas guiados por personal del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, (Unicef, por sus siglas en inglés), practican deportes, bailan zumba o ven películas.

 

 “Siempre tratamos que sean temas que les vayan a dejar algo, que tengan un mensaje positivo”, aseguró Villa Sánchez.

 

Aunque hay personal en la cocina, algunos menores lo ayudan a cocinar todos los días y a preparar la limonada para que todos puedan comer frente a un colorido mural en el que se observa el rostro feliz de un niño acostado boa abajo con el rostro arriba y  los brazos abiertos, como si fuera volando. Un mural dedicado “a todos esos niños y niñas migrantes que han tenido que salir de sus hogares, de su país, que han sido incluso separados de sus familias y para qué… para seguir soñando”, se lee en la pared.   

 

“Repatriados nos llegan todos los días, niños extranjeros pueden llegar diferentes días de la semana. En ocasiones sí traen su partida de nacimiento, nosotros lo que hacemos es trabajar con el Consulado (de su país) para que nos expida una constancia de nacionalidad. También nos han tocado casos de niños que repatrian como mexicanos (porque en Estados Unidos aseguran ser mexicanos) y a la hora que nosotros hacemos nuestra intervención detectamos que son extranjeros”, informó el coordinador del albergue.

 

La mayoría de los mexicanos son de Guerrero y Chiapas, aunque también albergan de otras entidades como Zacatecas, Veracruz, Puebla y Oaxaca; mientras que los extranjeros provienen principalmente de Guatemala.

 

“Es muy complicado darles un mensaje a los padres, porque entendemos la situación de en qué condiciones se encuentran para que tengan que tomar esa decisión (de enviar a sus hijos solos). Que lo hagan lo más seguro posible para el adolescente, evitando ponerlos en riesgo lo más posible. No podemos justar nosotros porqué lo hacen, porque sabemos por qué lo hacen; sin embargo, que lo hagan lo más que los puedan proteger, para evitar cualquier tragedia”, dijo el funcionario.

 

En enero de este año entraron en vigor las reformas a la Ley de Migración y a la Ley sobre Refugiados, Protección Complementaria y Asilo Político, por lo que el DIF estatal debe proteger además a los niños extranjeros que son detenidos por el Instituto Nacional de Migración (INM) junto a sus padres.

 

“La idea de esta Ley, además de muchas otras protecciones con los migrantes, es que las Niñas, Niños y Adolescentes, aunque vengan acompañados de su familia no estén en la estación migratoria, y que además nosotros, derivado de la intervención, podamos emitir un plan de restitución de derechos para estos niños”, explicó.

 

Con las familias que llegan hace su intervención el departamento de psicología para ver en qué condiciones se encuentran, el departamento de trabajo social los entrevista sobre el motivo de su migración, y se busca proteger al niño.

 

“Por ejemplo, nos dice la mamá: yo vengo de mi país porque vengo por una mejor oportunidad de vida y no me quiero regresar a mi país. Nosotros le podemos ofrecer que esté de manera regular en México, o pedirle refugio, si es un caso para refugio”, añadió.

 

De acuerdo con lo que quiera la familia se emite un acuerdo para el INM, “le comunicamos a Migración que la familia conformada por el niño tal y la mamá tal, nos indicó estas situaciones. Por lo tanto determinamos que el interés superior del niño es que sea regularizado.  Y sus familiares corren la misma suerte. Aunque otros se quieren regresar a su país, por lo que se le pide a Migración que sean retornados”.

 

En lo que va del año han sido apoyados 76 niños que viajaban con sus padres, principalmente de Guatemala, quienes todavía no están acostumbrados a esta ayuda, apuntó el funcionario quien pidió a la comunidad comunicarse al centro para menores migrantes en caso de ver a un niño en vulnerabilidad, a través del teléfono 656-6293300, a las extensiones 53102, 53106, 53107 y 53110.

 

 

CRUZAN A DIARIO 70 MENORES SOLOS POR EL PASO

 

Desde el otro lado del río Bravo parece no tener más de nueve  años de edad, corre lo más rápido que puede hasta que para descansar cerca de la Patrulla Fronteriza; es una niña migrante y está sola en Estados Unidos.

 

Según las cifras oficiales de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos (CBP, por sus siglas en inglés), en febrero sumaron mil 949 menores no acompañados los aprehendidos en el sector que abarca la frontera con Chihuahua, lo que representa un aumento del 426.47 por ciento en comparación con los 457 menores sin la compañía de sus padres registrados durante febrero de 2020.

 

Durante el último mes fueron detenidos por la Patrulla Fronteriza en el sector El Paso un promedio de 70 niños y adolescentes migrantes a diario, después de haber viajado y cruzado solos la frontera.

 

“A partir de abril de 2020, la CBP ha visto un aumento en los encuentros de niños no acompañados de América Central en la frontera suroeste. En el año fiscal 2021 (que comenzó en octubre de 2020) hasta febrero, 29 mil 792 niños no acompañados y menores solos han sido encontrados a lo largo de la frontera suroeste; 2 mil 942 de estos niños son menores de 12 años y 26 mil 850 tienen entre 13 y 17 años”, informó el gobierno de Estados Unidos el 10 de marzo pasado.