Estados Unidos

Políticas migratorias de EU frenan camino de migrantes

Conseguir asilo en Estados Unidos se ha vuelto sumamente difícil para las personas

Associated Press / Un deportado hondureño se reencuentra con su familia

Associated Press

lunes, 30 diciembre 2019 | 10:01

Ciudad de México— Bajo el Gobierno del presidente Donald Trump, conseguir asilo en Estados Unidos se ha vuelto sumamente difícil para los migrantes, por lo que muchos son forzados a regresar a sus países donde sus vidas corren peligro.

"Para quienes tienen argumentos legítimos para pedir asilo, les animamos a buscar asistencia en el país vecino más próximo", expresó el director interino de la Agencia de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos, Mark Morgan.

Pero esos países vecinos son igual de peligrosos, con pandillas criminales, cárteles de drogas, funcionarios corruptos e impotentes fuerzas policiales.

Tal es el caso de un humilde obrero de fábrica que pidió asilo en EU por temor a ser asesinado en su natal Honduras, y que fue repatriado a la fuerza.

El migrante relata que desde hace más de 20 años su familia ha sido amenazada por una poderosa banda criminal en su pequeño pueblo natal, desde que un asalto mató a su madrastra y a su medio hermano.

La familia rival, dice, teme que él y sus parientes busquen vengarse.

Ahora estaba sentado en un restaurante en San Pedro Sula, contando como eludió la muerte apenas tres días antes.

Caminaba en una atestada calle del centro de la ciudad, a dos cuadras del Concejo Municipal de San Pedro Sula, donde policías montan guardia con ametralladoras y chalecos antibalas.

Súbitamente un hombre se le acercó, le disparó y huyó.

La bala le rozó debajo de la cintura y dejó una lesión de 8 centímetros aproximadamente.

Fue al hospital, de donde le dieron de alta tras unas horas y regresó a su pequeño apartamento alquilado y a su vida a escondidas.

"Llevo toda la vida corriendo", aseveró el refugiado, "ya vendrá el día en que me conseguirán".

Todo el mundo conoce las normas para entrar en carro a los barrios en San Pedro Sula: con las ventanas abiertas para demostrar no ser una amenaza, manejando despacio, por las calles principales y mejor salir antes del anochecer.

Hay estaciones policiales en estos barrios pero todo el mundo sabe quién es el que manda de verdad: las pandillas MS-13 y Mara 18 vigilan las calles, atentas a las patrullas policiales gracias a una compleja red de jovencitos que trabajan en turnos las 24 horas y reportan toda actividad sospechosa.

Otro testimonio viene de una pareja de casados que se quedó sin dinero para pagar el "impuesto de guerra" que cobran las pandillas.

"Nos dijeron que sabrán dónde encontrar a mi hijo", contó la madre.

De tal modo, el padre se llevó al niño de 11 años a EU, donde solicitaron asilo y fueron rechazados.

La madre se fue al monte con su hija adolescente.

Cuando el padre y el hijo fueron deportados a finales de noviembre, la familia sostuvo un emotivo reencuentro, pero inmediatamente volvió a separarse para no ser blanco fácil.

La Administración Trump insiste en que los centroamericanos que se encuentran amenazados sí tienen a donde ir.

Si bien los activistas reconocen que no todos los casos cumplen con los estándares para recibir asilo, creen que la intención del actual Gobierno estadounidense es desanimar a todos los migrantes de tratar de entrar.

Y los migrantes están recibiendo el mensaje.

Las detenciones de migrantes en la frontera entre México y Estados Unidos han disminuido en más de 70 por ciento en los últimos seis meses, comparado con los 132 mil en mayo.

Hoy en día, Guatemala ha estado aceptando refugiados de Honduras y El Salvador, invitándolos a pedir asilo allí.

En México han surgido puestos de control militarizados en las rutas usadas por los migrantes y las compañías de transporte hondureñas están impidiendo que venezolanos y cubanos se monten en sus autobuses rumbo al norte.

En la principal estación de autobuses de San Pedro Sula, hasta hace poco atestada de migrantes que buscaban ir a Estados Unidos, muchos de los autobuses ahora parten con unos pocos pasajeros.

Y para muchos migrantes, el culpable de sus penurias es una sola persona: el Presidente estadounidense Donald Trump.

"Ese viejo no quiere dejar entrar a nadie", se quejó un mecánico hondureño que fue deportado.