Salud

Pandemia sobre pandemia

Obesidad se agravó con la llegada del Covid-19

El 68.8% de los adolescentes disminuyó su actividad física: Ensanut

Salud Ochoa
El Diario de Chihuahua

sábado, 21 agosto 2021 | 06:27

Tomada de internet

Chihuahua– Antes de la pandemia generada por el Covid-19, Chihuahua ocupaba el primer lugar a nivel nacional en obesidad infantil y dicho trastorno ya era una pandemia reconocida como tal por la Organización Mundial de la Salud (OMS), por lo que el confinamiento fue un factor que sólo la agravó, dijo la médica bariatra Gabriela Valenzuela, especialista de la Universidad Autónoma de Chihuahua.

Los niños y los adolescentes han sido los más afectados tanto por la inactividad como por la mala alimentación, que en conjunto llevarán a una generación de personas obesas y posiblemente enfermas, con trastornos crónico-degenerativos diversos (DM, HTA, cardiopatías), cáncer o afectaciones articulares. Por tanto, hoy día se tiene “pandemia sobre pandemia”.

Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) sobre Covid-19, realizada durante el segundo semestre de 2020, el 68 por ciento de los niños y adolescentes de 10 a 14 años disminuyó su actividad física y en contraparte aumentó en 41.2 por ciento el tiempo que pasaron sentados. A lo anterior se suma la reducción de alimentos con contenido nutricional óptimo y variado, lo que deriva en un aumento de peso. 

Según Valenzuela, en este período el incremento de personas con sobrepeso y/u obesidad fue de entre 2 y 3 por ciento gracias al sedentarismo, cambios en la alimentación e ingesta de comida por estrés o ansiedad.

“La pandemia sí nos ha afectado por el confinamiento, por el hecho de quitar o disminuir las actividades diarias, estar más tiempo sentados, más horas viendo televisión, tomando clases o trabajando vía remota. Además el hecho de estar inactivo causa ansiedad y estrés, lo que nos lleva a querer comer más”, explicó la especialista.

Agregó que en la última encuesta de salud y nutrición que se tenía, elaborada en 2019, el porcentaje de la población con problemas de obesidad era de un 6 por ciento, mientras que un año más tarde –ya con la pandemia en desarrollo–, la cifra llegó a 8 puntos porcentuales básicamente en niños y adolescentes.

“Con esa encuesta de 2020 encontramos un incremento de 2 a 3 por ciento en la obesidad durante el año de pandemia. El aumento se dio sobre todo en niños de preescolar”, apuntó.

Ahora, tras 17 meses de pandemia en Chihuahua, el reto es volver al peso óptimo, ya que aquí no aplica la “nueva normalidad”. La obesidad y el sobrepeso deben atenderse por especialistas en temas nutricionales ya que de lo contrario se puede caer en un “sube-baja” que no beneficia en nada. Además, todas las personas aun cuando no tengan obesidad, deben realizar actividades físicas, agregó.

“En realidad es una combinación de varias cosas: hay que iniciar con el cambio en la alimentación buscando que sea balanceada y que incluya todo los grupos de nutrientes, respetar los horarios de comida, ingerir las porciones adecuadas, incluir colaciones. A veces hacemos muchas horas de ayuno y no es lo mejor. Luego hay que reiniciar alguna actividad física durante el tiempo adecuado porque en la mayoría de los programas se recomienda media hora diaria y eso es sólo para no ser sedentarios, pero para que el ejercicio nos ayude a bajar de peso tiene que ser por lo menos una hora diaria. Esa es la recomendación de la OMS. Tenemos que cambiar ahorita porque así como aumentó el tiempo que estuvimos en casa sentados sin hacer nada, así tiene que cambiar todo de nuevo, practicar algún deporte o simplemente caminar alrededor de nuestra casa una hora”, enfatizó.

En cuanto a las repercusiones de la pandemia en materia nutricional dijo que a corto plazo ya se vieron, pero ahora hay que seguir estudiando las consecuencias a largo plazo.

“Ahorita ya subimos de peso, pero quizá haya quienes se vayan a diagnosticar diabéticos, hipertensos, con alguna enfermedad que quizá no se les había diagnosticado antes de la pandemia. Para eso se hizo la encuesta, para ver lo que ocurrió en la salud y las medidas que se van a tomar. A corto plazo son los cambios en alimentación y ejercicio lo más importante y  pero a largo plazo  es estar viendo el mejor control de las enfermedades crónicas, porque ya vimos que fueron un factor de alto riesgo para el Covid”. 

Cuestionada respecto a si estamos frente a una generación obesa, la especialista dijo que sí, aunque desde antes de la pandemia por el Covid.

“Hasta antes de la pandemia México estaba en segundo lugar en obesidad de adultos y en primero en obesidad infantil. Ahora sí habrá consecuencias  en nuestros niños y jóvenes. Chihuahua a nivel nacional se encuentra en los primeros lugares de obesidad porque esta se presenta más en la región pacífico norte y frontera. Estados Unidos es primer lugar de obesidad en adultos, pero ya le ganamos nosotros en obesidad infantil. En la encuesta 2018-2019 Chihuahua se llevó ese primer sitio”.

Valenzuela hizo hincapié en que la obesidad no se trata únicamente de algo estético, sino que se debe atender principalmente por cuestiones de salud debido a que impacta en el desarrollo de enfermedades como el cáncer, diabetes, hipertensión, daños en articulaciones (mayor peso, mayor desgaste), sólo por citar algunas. Por ello, es necesario implementar cambios y hacerlo de manera consciente y de la mano de personas preparadas.

“Debemos tener conciencia al comer con las especificaciones que ya se mencionaron y realizar actividad física dentro de las posibilidades de cada quien. Con esas dos cosas es suficiente. Hay que olvidar las dietas estrictas, es importante recibir orientación adecuada de un médico bariatra o nutriólogo porque el plan alimenticio debe ser personal, basado en la actividad física del individuo, si padece alguna enfermedad, si es un niño en crecimiento… Hay que hacer un plan de dieta con orientación”, puntualizó. 

Marcados por el sobrepeso

Los resultados de la Encuesta de Salud y Nutrición Covid-19 realizada en 2020 indican que en materia de estado de nutrición, la prevalencia de baja talla en niños y niñas menores de cinco años de edad fue de 13.9%, la de bajo peso 4.4% y la de emaciación de 1.5%. 

El sobrepeso en este grupo se encontró en el 8.4%, mientras que la prevalencia de sobrepeso y obesidad en niños de 5 a 11 años fue de 19.6 y 18.6%, respectivamente. En adolescentes, la prevalencia de sobrepeso fue de 26.8%, y 17% tiene obesidad y se observa que continúa incrementando. Por su parte, 76% de las mujeres adultas tienen sobrepeso u obesidad, mientras que en los hombres esta cifra es de 72.1%.

La prevalencia de hipertensión arterial a nivel nacional en adultos de 20 años o más fue de 30.2%, incluyendo personas que se sabían hipertensas y que diagnosticadas durante la encuesta. La proporción de estos últimos fue de 11.5% en mujeres y 19.6% en hombres. A partir de determinaciones bioquímicas en muestras de suero y sangre total, se estimó que la prevalencia de diabetes en adultos fue de 15.6%. El 11% de los participantes tenía un diagnóstico médico previo, sin embargo, se encontró 4.6% en la encuesta. Asimismo, las dislipidemias más comunes en adultos, determinadas por mediciones en suero, fueron triglicéridos elevados (49%), colesterol HDL bajo (28.2%) y colesterol total elevado (26.1%).

En cuanto a la ingestión dietética referida por los encuestados, más de 85% de la población de todos los grupos de edad reportó consumir bebidas endulzadas. El porcentaje de individuos que consume otros grupos de alimentos no recomendados como botanas, dulces y postres fue alto también, siendo los escolares y preescolares los grupos de edad con mayor porcentaje de consumidores de este grupo de alimento (50%). El porcentaje de mexicanos consumidores de frutas y verduras es bajo en comparación con grupos de alimentos no recomendables.

Respecto a cambios en la actividad física y alimentación en el confinamiento, se identificó que sólo 31.8% de la población mayor de 10 años reportó realizar actividad física o practicar algún deporte. De esa fracción, en el grupo de adolescentes de 10 a 14 años, 68.8% disminuyó su actividad física y aumentó en 41.2% el tiempo que pasa sentado o reclinado. 

Durante el confinamiento, en aproximadamente uno de cada tres hogares participantes, se reportó reducción en el consumo de alimentos de alta densidad de energía pero también en carnes, pollo y pescado. Se encontraron diferencias relevantes en la reducción del consumo en el hogar de frutas y verduras entre hogares de localidades rurales en comparación con urbanas. De manera general, 63.3% de los hogares indicó reducciones en sus gastos generales durante la pandemia; mientras que 47.1% reportó reducción en el gasto en alimentos. 

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sochoa@diarioch.com.mx

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