Opinión

Ruta Troncal 2, un capricho a costa de los juarenses

En la recta final de la administración de Javier Corral piensan hacer lo que no pudieron o no quisieron en casi tres años y medio...

Cruz Pérez Cuéllar
Político

domingo, 16 febrero 2020 | 06:00

En la recta final de la administración de Javier Corral piensan hacer lo que no pudieron o no quisieron en casi tres años y medio, proyectan para Ciudad Juárez una serie de obras que de entrada se topan con el rechazo de los ciudadanos, pero además se les cuestiona varios aspectos tales como la utilidad, la importancia y capacidad de las obras; las más señaladas son la modernización del parque El Chamizal, la construcción de los puentes enanos, así como la ruta troncal de transporte público número dos. En esta entrega me enfocaré a ésta última, que representaría una monserga para los juarenses y para quienes atraviesan a diario la ciudad. Aquí los argumentos.

El pasado 5 de diciembre diputados integrantes de la Comisión de Programación, Presupuesto y Hacienda Pública aprobaron la petición del gobernador para crear el Fideicomiso del Corredor Tecnológico de Ciudad Juárez, que más tarde fue aprobado por el Pleno del Congreso local, y a través del cual se planteó el manejo de mil 640 millones de pesos, para una primera etapa, a razón de 820 millones que serían aportados por la federación, 240 por el Fideicomiso de Puentes,  y el resto provendría de los gobiernos estatal y municipal de Juárez.

Sin embargo el proyecto considera un incremento hasta llegar a los tres mil millones de pesos, derivado de la adquisición de unas 70 unidades o ruteras nuevas, además de cuantiosos complementos para las rutas alimentadoras.

La primera impresión es el refrito de otra figura igual, a la que se creó en diciembre de 2013 para el mismo propósito, se llama Fideicomiso de Transporte Vivebús de Ciudad Juárez para poner en operación la primera ruta troncal del eje Juan Gabriel al bulevar Zaragoza.

Enseguida llama la atención la gran cantidad de recursos que se piensan invertir, y que no invirtieron antes, pero que ahora, al cuarto para las 12, quieren convencernos de que es necesario y urgente, aun con la incertidumbre que supone una obra así. En pocas palabras vienen a repetir lo que tanto criticó el mandatario de su antecesor, en este aspecto.

La posibilidad de dejarlo incompleto es muy probable, y la muestra ya la dio el primer fideicomiso para la ruta troncal 1. 

La segunda ruta troncal pretende atravesar las avenidas Tecnológico, Paseo Triunfo y 16 de Septiembre, constaría de una longitud de 19 kilómetros, con un carril exclusivo de ida y vuelta para camiones; se le denomina Sistema de Autobús de Tránsito Rápido (BRT por sus siglas en inglés), pero que a decir verdad difiere mucho del modelo original, porque éste otro presenta el gran dilema: agilizar el tránsito de pasajeros de la nueva ruta, pero entorpecer por completo el de los más de 200 mil automovilistas que circulan a diario por la avenida Tecnológico.

Además cabe preguntarse si la ruta troncal dos realmente resolvería o mejoraría sustancialmente el problema que enfrenta en la actualidad Juárez en relación al transporte semimasivo. El Gobierno de Javier Corral ya ha dicho que sí y ha dado sus explicaciones, pero no han resultado convincentes para muchos ciudadanos, que ven en el proyecto un negocio o una manera de beneficiar a ciertos particulares, y otros, una manera de esta administración estatal (principal impulsora del proyecto) de dejar huella en ciudad Juárez, tras haberla ignorado los primeros tres años de este gobierno. 

Pero en mi opinión sería una manera torpe de hacerlo, de dejar huella, porque la obra no sólo no viene a resolver el problema sustancial sino que lo agravaría, y para comprobarlo deben bastar tantos ejemplos en el país donde se forzaron las cosas para construir vías de transito rápido, con la intención de crear un modelo dinámico y moderno del transporte público, pero resultó deficiente porque estranguló las principales avenidas, que dan paso al tráfico local y al foráneo, dejando bonitas estaciones, pero amargas horas de espera a los automovilistas. Por supuesto que no es en todos los casos, hubo otros de mayor planeación, de mayor atención, y por ende de mayor éxito en su aplicación. 

Y si a lo anterior se le suma una mala negociación como la demostrada por el gobierno actual con los concesionarios de la capital, donde se comprometieron a incluir más unidades, pero por alguna razón u otra no se pudo concretar hasta mucho tiempo después, donde el estado tuvo que entrarle al quite, pero después de meses de molestia y angustia para los usuarios del transporte público, así como para los automovilistas.

Además, se cae a pedazos el argumento de que el motivo principal de la construcción de la ruta troncal es facilitar el traslado a los trabajadores de la frontera, ya que 200 mil no utilizarían ese medio de transporte, sólo 70 mil.

Para el 2022 cuando esta nueva ruta entre en funciones el parque vehicular de Ciudad Juárez ascenderá a casi 700 mil unidades, entre las regulares y las de placas rojas; por la avenida Tecnológico andarán circulando unos 210 mil vehículos; con lo cual puede entenderse que la supresión de un carril y el aumento del tráfico, hará de aquello no se vea como una zona moderna y de primer mundo sino la cola extendida de los puentes internacionales.  

Debo precisar que no es una oposición obtusa al proyecto de modernización, queremos por supuesto que Juárez avance en este renglón, pero no de manera atropellada o desordenada. Me parece sensato el reclamo de las organizaciones civiles que le piden al gobierno del estado que primero meta en cintura a quienes corresponde para que cumplan con el reglamento y antes que pensar en otra cosa que los concesionarios renueven las flotillas, que no circulen unidades de más de 10 años de antigüedad, tal como lo marca la regla; y luego que se piense en lo demás, porque si no se puede hacer lo primero, dentro de pocos años estaremos igual o peor que al principio.

Queremos un Juárez moderno y próspero, pero con orden, con respeto a los ciudadanos, sin las prisas, como el desprevenido sabe que ya se le terminó el tiempo y no ha hecho lo que te correspondía y quiere remediarlo de alguna manera, como se sea. Pero así no, los ciudadanos organizados tienen razón en oponerse y en proponer otras alternativas