Opinión

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Prometió buenas noticias, pero no llegan...

La mañana del jueves 15 de julio fue de júbilo para los habitantes de la frontera de México con los Estados Unidos. Seguramente también para la población estadunidense que radica y hace gordos negocios en este mismo sector

LA COLUMNA
de El Diario

martes, 20 julio 2021 | 06:00

-Prometió buenas noticias, pero no llegan...

-La jueza no es la acusada de homicidio

-Corrupción en la antesala de Corral

-La triste despedida Corral-Cohan

La mañana del jueves 15 de julio fue de júbilo para los habitantes de la frontera de México con los Estados Unidos. Seguramente también para la población estadunidense que radica y hace gordos negocios en este mismo sector.

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, levantó el optimismo generalizado con el anuncio en su conferencia mañanera sobre la “pronta” reapertura fronteriza.

Millones por todo el bordo del Río Bravo sacaron entusiastas de donde tenían bajo buen resguardo sus pasaportes y visas desde marzo del 2020; entendiendo la palabra “pronto” como muy pocos días, máximo el 21 de julio.

La pandemia Covid-19 obligó al ominoso, desventajoso y discriminador cierre desde marzo del 2020 únicamente de sur a norte. De El Paso hacia Juárez todo mundo siguió acudiendo por su menudo, barbacoa, burritos negocios de todo tipo; de Juárez a El Paso nadie ha vuelto a pisar Cielo Vista ni las tiendas chinas del centro sin permiso muy extraordinario.

“En eso estamos ya, no puedo decir más porque hay anuncios que van a hacer seguramente las autoridades de Estados Unidos y vamos a esperarlos... Las pláticas con el Gobierno de Estados Unidos para reabrir la frontera norte van muy avanzadas y hay buenas noticias”, dijo AMLO durante aquella mañanera del pasado fin de semana.

A la una de la tarde de ese mismo día daría un “anuncio” sobre el tema el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard. Todo mundo supuso que sería ese anuncio la reapertura. Campanas al vuelo desde la Baja California hasta Tamaulipas.

Nada. Marcelo no salió aunque sí giró su oficina un comunicado:

“En atención a la instrucción por parte del presidente Andrés Manuel López Obrador de entablar negociaciones con distintas instituciones del Gobierno de los Estados Unidos para reabrir la frontera, autoridades del Gobierno de México avanzan de manera proactiva en el grupo de trabajo binacional creado para tal propósito”. Juego de palabras para más indefinición.

Hoy es 20. Los pronósticos políticos de ayer no dieron señales para que mañana llegue la reapertura, pero sería harto bienvenida una sorpresa de esas calla bocas que acreditara el sentido de las palabras usadas por AMLO el jueves: “hay buenas noticias”.

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Conforme avanza el final del régimen corralista aumenta también la actividad en uno de los “privados” de la Secretaría Particular de Palacio de Gobierno, allá en la ciudad de Chihuahua.

Por ahí desfilan cantineros, antreros y todo empresario y/o administrador de negocios dedicados a cualquier giro en la venta de alcohol de cualquier parte del estado.

Aun los nudos ciegos son desatados por el que llaman “secretario privado” de Javier Corral, Francisco “La Coty” Muñoz.

Lo mismo resuelve broncas legales de los negocios relacionadas con cualquier municipio de la entidad que las de casa, las que corresponden al gobierno estatal. En eso del alcohol hay gobernaciones (oficinas) de los tres niveles: municipal, estatal y federal. Interviene en todos. Es gigantesco el negocio.

Boletas de infracción, reaperturas, disminución de sanciones... De todo un poco, y cuando se puede, un mucho.

Debemos entender que ninguna gestión del “secretario privado” es gratis, menos aquellos asuntos relacionados con la autoridad municipal de Chihuahua porque deben ser concretados sin que se enteren los operadores cercanos a la gobernadora electa, Maru Campos, ferozmente perseguida por el patrón de “La Coty”, Javier Corral.

Evidentemente la corrupción no es pequeña.

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Quién sabe cómo le hizo el presidente del Tribunal Superior de Justicia, Pablo Héctor González, pero despresurizó en el arranque de la semana el problema por la falta de recursos que tenía en riesgo el pago de las prestaciones laborales de julio.

Tras el retraso de la quincena la semana pasada, el magistrado movió cielo, mar y tierra para garantizar los presupuestos inmediatos que sin el menor pudor son retenidos mes a mes por la Secretaría de Hacienda, a la que poco le importa pasar por encima de la independencia judicial.

Ayer en el Tribunal, aunque ya comenzó el período vacacional oficial del Poder Judicial, se puso a correr un mensaje vía correo y WhatsApp (imagen en versión digital de La Columna), donde se anunciaba el pago de la compensación para el día 20 de este mes.

Firmado por la Dirección de Recursos Humanos, el mensaje ya enviado a todos los distritos judiciales del estado señala que el pago de “la compe” de julio estará listo el mero día 20 y los cheques se entregarán durante la mañana en las oficinas de costumbre.

El anuncio echó hielo a la calentura que traían funcionarios y empleados de todos los niveles, incluidos los encumbrados magistrados que lógicamente no soportan que se metan con su cartera.

El esfuerzo por el pago de la compensación sirve para regresar a la normalidad la nómina de los tribunales. Al menos por el momento.

Desde luego que no resuelve el problema de la falta de liquidez que mes a mes padecen las dependencias gubernamentales sometidas desde el Ejecutivo, por más independencia y autonomía jurídica que tengan.

En buena medida es parte del problema estructural de las finanzas públicas estatales, pero también de decisiones de los funcionarios obtusos que las manejan.

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La misma jueza que negó el beneficio de llevar su proceso en libertad al fallecido duartista José Joaquín Lázaro López, María Alejandra Ramos Durán, fue la que promovió la investigación por homicidio que derivó de su muerte.

La actuación de la jueza, acusada por la familia del fallecido representada por el abogado Agustín Marván, se apegó a la norma judicial.

Cuando tuvo conocimiento del estado de salud de Lázaro, ordenó su valoración médica ante el riesgo que padecía por el Covid y un padecimiento previo; luego instruyó que se le brindara atención fuera del Cereso.

Pero todo fue tardío, aunque los hechos no son acreditables a la juzgadora, sino a las autoridades penitenciarias. De ahí, pues, que Ramos Durán haya ordenado la investigación como posible homicidio, en el que obviamente no aparece ella como acusada.

Es esa investigación la que ha impedido el traslado a su tierra de origen del cuerpo de Lázaro, quien fuera director del Fideicomiso para las Actividades Productivas del Estado (Fideapech).

Esa determinación de mantener el cuerpo en Chihuahua, en un lugar provisional de un panteón, es lo que motivó protestas la semana pasada en la sede del Poder Judicial de la capital, por parte de la familia del fallecido.

Hasta ahí se entiende el embrollo burocrático que castiga incluso después de la muerte a un acusado que estuvo preso sin que se probara su culpabilidad.

Lo inexplicable es que han pasado 10 meses y la investigación por homicidio que lleva la Fiscalía del Estado sigue sin avanzar. Eso molesta incluso hasta la jueza a la que no le han reportado resultados.

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Ayer desayunó el cónsul de los Estados Unidos en Juárez, Eric S. Cohan, con Javier Corral en la casa de este.

Seguro fue algo así como debut y despedida. El diplomático estadunidense llegó a Juárez en septiembre del año pasado desempacado de Paquistán y no han sido nada frecuentes sus reuniones con Corral.

Quisiéramos creer que fue abordado en el desayuno el tema de la reapertura fronteriza, pero la decisión corresponde a las autoridades federales de ambos países.

Después de más de un año de cierre y billones en pérdidas económicas para ambas naciones, ni AMLO ni Biden dejarán a nadie más el anuncio cuando lo tengan que dar.

Fue, entonces, la despedida de Corral; la triste despedida de un fracaso llamado Javier Corral Jurado.

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