Opinión

EDITORIAL

Ha sufrido Chihuahua un gobernador sin escuela

Los ciudadanos han tenido que soportar durante cuatro años y nueve meses la improvisación y franca irresponsabilidad en la conducción de los asuntos públicos por parte de Corral

El Diario de Chihuahua

miércoles, 23 junio 2021 | 09:46

El Diario de Chihuahua

Los ciudadanos han tenido que soportar durante cuatro años y nueve meses la improvisación y franca irresponsabilidad en la conducción de los asuntos públicos por parte del gobernador del estado, Javier Corral Jurado.

No es una sola área la que ha sido abandonada por esa conducta, sino todas las que se encuentran bajo su dirección, todo con un común denominador: la ausencia de la más mínima dedicación, producto de una vida disipada y superflua, llena de aspavientos discursivos pero carente de materialización.

Se observa una nula planeación objetiva desde el principio de la gestión, con base en indicadores y metas realistas, con lo cual podría haberse previsto la crisis financiera que enfrenta y que es más aguda que cuando tomó las riendas. Los 61 mil millones de pesos de deuda a largo plazo gritan a los cuatro vientos esa irresponsabilidad.

Pudo haber previsto que las medidas dictatoriales adoptadas en los municipios, arrebatando la seguridad pública a los ayuntamientos, sólo sirvió para entronizar y fortalecer componendas que han socavado las instituciones, entregando grandes extensiones de territorio al crimen organizado. Llegamos a los once mil homicidios sin respuesta.

El tiradero de obras realizadas de manera apresurada y conveniente, mediante adjudicaciones a modo, simulando procesos abiertos y transparentes, patentizan al ciudadano común esa ausencia de consideración de su gobernante.

Ahora llega la metida de pata con los procesos administrativos abiertos contra el exgobernador César Duarte, fundamentados en una ley carente de vigencia. Un oso para la historia.

Pero no podía ser de otra forma. Corral desertó de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) en sus estudios de Derecho, que cursaba junto con su compadre Cruz Pérez Cuéllar, y que éste sí culminó.

Terminó el gobernador realizando la licenciatura online mientras deambulaba del Senado a la Cámara de Diputados, en una universidad sinaloense que se ha negado a hacer públicos los archivos de su paso por dicha institución.

El tufo es a cursos patito, por si faltara poco. Era imposible que fueran detectados los errores sin conocimiento de la profesión del Derecho.

Ese es el individuo que ha gobernado a los chihuahuenses los últimos 57 meses bajo un costo personal para el erario superior a los 10 millones anuales únicamente en sueldos y viáticos.

Alguien que en los hechos desprecia la formación y el crecimiento académico personal no podría sino trasladar ese desinterés hacia los programas educativos gubernamentales bajo su mando.

Es otra catástrofe que heredará a la nueva administración.

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