Opinión

La Esperanza del Cambio

tes de hablar de nuestras propuestas de campaña quiero definir los principios que van a guiar la campaña en los 35 días, pero también al próximo Gobierno municipal en Ciudad Juárez, orgullosamente de Morena: 'No mentir, no robar y no traicionar'

Cruz Pérez Cuéllar
Político

domingo, 02 mayo 2021 | 06:00

Allá, en el cruce de la Fundadores y Talamás Camandari, al suroriente de Ciudad Juárez, iniciamos nuestra campaña por la Presidencia Municipal, en un evento muy significativo, luego de una caminata por calles de aquella zona olvidada. Ahí, le abrimos la puerta a la Cuarta Transformación propiamente de Ciudad Juárez.

Es cierto, en el 2018 los ciudadanos de todo el país le dimos entrada a la 4T, y muy pronto en nuestra frontera comenzaron a verse destellos claros de aquél cambio con la instalación de la Zona Franca, libre de impuestos para el sector maquilador, la homologación en el precio de las gasolinas al del otro lado, reducción de IVA e ISR, entre muchos otros cambios en diversas áreas, principalmente en la fiscal.

Pero también es cierto que para lograr una transformación plena, que llegue a todos los rincones de Juárez, es indispensable que el próximo 6 de junio, la frontera más importante de México se vista de guinda y juntos, podamos lograr el cambio que tanto anhelamos. 

Antes de hablar de nuestras propuestas de campaña quiero definir los principios que van a guiar la campaña en los 35 días, pero también al próximo Gobierno municipal en Ciudad Juárez, orgullosamente de Morena: “No mentir, no robar y no traicionar”, siguiendo la pauta marcada con mucho tino, pero también con mucha convicción del iniciador de la 4T.

No mentir, en la campaña y durante los próximos tres años de esta administración, hablamos de presentar propuestas realizables, no engañar a los juarenses que tienen fincadas sus esperanzas en el cambio. Esto tiene que ver con la transparencia en la campaña, pero sobre todo el ejercicio del gobierno. Transparencia de los recursos y de los proyectos que llevará a cabo nuestra administración.

En términos llanos, no mentir también significa no decir las verdades a medias o escamotear la información y dejar que los ciudadanos anden preguntando por ejemplo “¿qué se va a construir en tal o cual calle?”, “¿cuánto tiempo va a durar?”, “¿quiénes van a realizar la obra?”, “¿cuánto va a costar?”. Es no hacer acuerdos a hurtadillas, en lo oscurito, sino hablar derecho con la gente, con los empresarios, con quienes tienen que ver con cada obra, con cada programa de gobierno, que la transparencia sea real, no sólo en el discurso.

Estoy seguro de que la única manera de lograr que llegue la Cuarta Transformación a Ciudad Juárez, es cumpliendo con estos principios que le dan solidez y altura a los gobiernos de Morena en el país.

El principio básico y obvio de cualquier gobierno, igual que el anterior, es el de “No robar”, pero tras décadas de saqueo, tras lustros de trivialidades y corrupción, es preciso dejar en claro que el gobierno no es un botín y no se tolerarán acciones indebidas. Lo dije el día del arranque de campaña y lo repito en este espacio: Juárez es nuestra casa, porque aquí vivimos y aquí viven los que más amamos, aquí están nuestros recuerdos y todos nuestros amores. Y pido disculpas por la altisonancia, pero no por la gran verdad que encierra esta expresión: se necesitaría ser muy pendejo para robar su propia casa, así mismo o a los suyos.

Es fundamental que se entienda que con austeridad republicana, con la eficiencia de los recursos y el combate constante a la corrupción podemos lograr que nuestra ciudad florezca desde el primer año de gestión.

Pretendemos no sólo hacer un buen gobierno y administrar adecuadamente los recursos, sino ejercer un liderazgo que permita hacer más obra, mejorar los servicios públicos, ayudar a más gente, sobre todo a los que menos tienen, a armonizar la administración pública con los sectores sociales, pero sobre todo, no traicionar a los juarenses por intereses personales o de grupo. 

Nuestro liderazgo desde la Presidencia Municipal deberá estar sustentado en la honestidad, 

Cercanía y mucho, pero mucho trabajo. De otro modo, sentado desde el escritorio sólo se pueden ver los números, realidades a medias, no hay como estar ahí en la zona de conflicto, en el lugar donde se ofrecen las oportunidades para el crecimiento de cierto sector, en las calles con la gente y con quienes intervengan directamente en los proyectos.   

Estoy convencido de que una forma de no traicionar la confianza de la gente es colocar en cada una de las áreas de la administración municipal a las personas capaces para desarrollar el trabajo que se necesita. Que sean personas con experiencia y con un conocimiento pleno de la función que van a desarrollar, porque no venimos a improvisar, venimos a dar resultados, y los juarenses no tienen tiempo de que el nuevo gabinete municipal aprenda, se deben hacer bien las cosas desde el principio.

Hay diversas causas y luchas que siguen muchos grupos en nuestra ciudad, vamos a acompañarlos, aún se trate de gestiones de otra esfera gubernamental, ellos necesitan una mano y nosotros vamos a dárselas.

Juárez tiene muchos rezagos, hay zonas muy descuidadas, los problemas abundan. Lo sabemos, y también sabemos que tanto rezago, tantas broncas no se pueden eliminar con la simple buena voluntad, con el simple objetivo de hacer bien lo que nos toca, sino que la única manera de lograr el cambio (la verdad no veo otra solución) es ir a dejar el corazón y alma en la alcaldía; primero, con la venia del pueblo juarense. 

La pasión y entrega que mostramos en la campaña deberá reflejarse con la misma intensidad y mucho más durante los tres años de la administración. No es posible estar soportando gobernantes altivos que se sienten dueños de la ciudad, cuando su verdadera razón de ser es la de servir a la gente, atender sus necesidades y aportar soluciones a los múltiples problemas que subsisten por años en nuestra frontera.

Nuestra ciudad no se construyó de la noche a la mañana, se ha construido con el trabajo y esfuerzo de miles de hombres y mujeres; y hoy tenemos la gran oportunidad de estar a la altura de los tiempos, de darle a esos hombres y mujeres el gobierno que se merecen, los programas y obras que necesitan; y sobre todo, la esperanza de un verdadero cambio.