Opinión

El BRT, Corral y los chihuahuitas

Durante décadas hemos visto desfilar a políticos y líderes agachados que aceptan un plato de lentejas para hacerse locos, les pagan por voltear a otro lado y hacerse ‘ojo de hormiga’ por el abandono de Juárez

Carlos Murillo
Abogado

domingo, 18 abril 2021 | 06:00

Durante décadas hemos visto desfilar a políticos y líderes agachados que aceptan un plato de lentejas para hacerse locos, les pagan por voltear a otro lado y hacerse ‘ojo de hormiga’ por el abandono de Juárez. Esto no es privativo de un partido político, ni de un grupo social o empresarial, ni de los gobernantes sin partido como el último alcalde. Todos han hecho lo mismo.

Aquí han desfilado con sus discursos bonitos. Empresarios, gobernantes, líderes sociales, en general, la clase política, son ellos quienes le aplauden al gobernador en turno -o al Presidente- en las giras de ‘trabajo’ que son como ‘venidas de obispo’, pocas e ilógicas. Así, han sido cómplices, así han traicionado a Juárez. 

Pero nada es gratis en esta vida, ellos, intentan por todos los medios ‘quedar bien’ con el gobernador para, después, pedir su recompensa miserable. Venden el futuro de Juárez y reciben a cambio un beneficio personal. Mientras la frontera sigue en las mismas.

Y, el gobierno municipal, siempre termina mendingando presupuesto, haciendo antesalas eternas en la Secretaría de Hacienda y en las otras secretarías para que, al final del viacrucis, les den tres pesos que no sirven para nada. Lo peor es que regresan contentos y alardean con el pequeño triunfo. Vuelven a engañar con el clásico “ya merito, ya merito”, así está el hospital que no han podido equipar en los terrenos del antiguo galgódromo, donde ni la vista de AMLO fue suficiente. Lo de siempre, chihuahuitas y chilangos vienen, ven y se van.

No debemos estar satisfechos. Lo que le ha pasado a Juárez es una tragedia. Es un criminal abandono del gobierno estatal y federal que nos han dejado fuera del desarrollo. Si fuera parejo tal vez habría una justificante, pero no es así.

En contraste, Chihuahua capital es una ciudad de primer mundo y Juárez pertenece al tercer mundo. Ir a Chihuahua es como ir a El Paso, Texas; ir a Juárez es como ir a Bagdad. El problema no está generalizado en el estado, hay un municipio privilegiado y no es casualidad que sea la capital, donde se monopoliza el poder gubernamental que está secuestrado por los chihuahuitas y esto les permite tener el control total del presupuesto.

¿Por qué vivimos en una ciudad desorganizada, sucia y llena de baches? Porque nos dejamos, así de simple. Han abusado de Juárez, nos han llevado a la ruina y nos hemos quedado callados. Hemos creído en las promesas y hemos sido sumisos. Pero eso debe terminar.

Por el abandono, somos la capital de los feminicidios, de los homicidios dolosos, de la impunidad, de los muertos por Covid, del empleo mal pagado, de la baja inversión para infraestructura, Juárez es el patio trasero de Estados Unidos y la fuente de ingresos de los chihuahuitas. 

En contraste, tenemos lo mejor: somos la ciudad con casi la mitad de los electores, podríamos ganar la elección estatal con el padrón que tenemos, de ese tamaño el poder político-electoral y Juárez es la economía más importante del Estado, además tiene más de la mitad de los empleos formales y es la quinta ciudad más importante del país. Damos todo lo bueno y nos pagan con todo lo malo. 

Pero Juárez no es víctima. Se crece al castigo. En otras palabras, a pesar de que exprimen a la frontera, no se la acaban. Sin embargo, todo tiene un límite. Ciudad Juárez no puede esperar más, debemos responder ahora a la injusticia. No podemos sentarnos a escuchar los discursos políticos llenos de demagogia y falsas esperanzas. Hay que actuar. Detenerse es un lujo al que no tenemos derecho. 

En esta semana, Adriana Fuentes defendió a Juárez en la calle. No fue con discursos, Adriana Fuentes pasó a las acciones. El 12 de abril quedará marcado en el calendario como el día que se encendió la mecha de este movimiento en defensa de la ciudad, porque, al pelear por la calle se defiende a los juarenses; el espacio público es el lugar de todos y todas, no tiene dueño, es de la comunidad. Adriana Fuentes decidió decir ¡no! a que abrieran las calles inútilmente y se opuso a la injusticia hasta que se hizo presente la brutalidad policiaca ordenada por Javier Corral. 

Al final, Adriana Fuentes fue detenida arbitrariamente por agentes estatales, como cientos de juarenses que todos los días sufren la ilegalidad y la completa ausencia del Estado de derecho.

Pero no se trata solamente de defender la calle, esto es un acto simbólico, no es únicamente la avenida Gómez Morín, es a los juarenses a quienes defendió Adriana Fuentes. Además, es el rechazo al autoritarismo de Javier Corral, el repudio del abandono de AMLO, es también la protesta por el déficit de más de medio siglo -que se sigue acumulando-. Es la respuesta a la prepotencia de un burócrata en Chihuahua o en la Ciudad de México que ordenó desde el escritorio una obra sin sentido. 

Es decirle ¡basta! al robo de nuestro presupuesto para invertirlo en donde no es necesario, porque esto va a provocar que Juárez siga pareciendo una ciudad centroamericana, mientras que en Chihuahua capital tienen cuatro décadas invirtiendo en el Periférico de la Juventud con un plan maestro para convertir esa zona en una ciudad europea.

El hartazgo es auténtico, es indispensable despertar y darnos cuenta de que nadie vendrá a rescatarnos. Ningún candidato tiene las agallas para oponerse a la injusticia como sí lo hizo Adriana Fuentes.

Para muestra un botón. El absurdo BRT es un monumento al ego, a la corrupción y a la demagogia de Javier Corral que quiere venir en los últimos meses a gastarse ‘a lo loco` el dinero que no tiene; todo eso para engañar a los juarenses. Eso es. Pero también es el resultado del desprecio por Juárez. Ahora sabemos que ni siquiera tienen permiso para abrir la calle, pero, además no han podido responder a dos preguntas elementales que han hecho los ciudadanos: ¿por qué hasta ahora y por qué aquí? ¡No lo saben! Es un capricho del peor gobernador de la historia de Chihuahua.

Entonces, no se trata de una campaña electoral, lo que hizo Adriana Fuentes al oponerse -hasta el límite de ser detenida junto con otros opositores al BRT-, es una obligación de todos los juarenses y las juarenses. 

Bien decía Bismarck “los políticos se preocupan en la siguiente elección; el estadista piensa más en la siguiente generación”, por eso, este reclamo no es por esta elección, es por la siguiente generación de juarenses, para que no sufran lo que nos ha tocado a nosotros sufrir. Y, en ese sentido, Adriana Fuentes ha demostrado que es una mujer de acciones, no de discursos. Eso es lo que necesita Juárez, que sus líderes dejen atrás las frases huecas para comenzar a poner el ejemplo dando el primer paso. 

¡Adelante Adriana Fuentes! ¡Las y los juarenses estamos contigo!