Opinión

Cacería política

No, no pienso que Marcelo Ebrard deba renunciar a su cargo como canciller por el informe sobre el desplome de la Línea 12 del Metro que apunta a fallas estructurales

Sergio Sarmiento
Periodista

jueves, 17 junio 2021 | 20:19

"A todo el mundo le gusta una cacería de brujas, siempre y cuando sea alguien más el que está siendo cazado".

Walter Kirn

Ciudad de México.- No, no pienso que Marcelo Ebrard deba renunciar a su cargo como canciller por el informe sobre el desplome de la Línea 12 del Metro que apunta a fallas estructurales. Me parecen inmorales las cacerías políticas después de una tragedia. Coincido con Claudia Sheinbaum, la jefa de gobierno de la Ciudad de México: "Sería muy mezquino estar pensando en un asunto político en este momento".

Pero así ha funcionado la clase política durante mucho tiempo. Antes la izquierda linchaba a los funcionarios del PRI y el PAN, ahora les está tocando a los de Morena. Pero hay que rechazar las cacerías. Que paguen los responsables de conductas o negligencias criminales, no aquellos que piensan distinto.

¿Qué sabemos hasta hoy de la Línea 12? El informe preliminar de DNV señala un catálogo amplio de fallas estructurales, como deformaciones y fracturas en las vigas, desplazamiento de trabes, deficiencias en soldaduras, aplicación de diferentes tipos de concreto, uso inadecuado o insuficiente de pernos y falta de cumplimiento de los diseños. En una sección de una trabe en que debía haber 12 pernos, por ejemplo, solo hay tres.

No es la primera vez que se advierten fallas estructurales en la obra. Tras el sismo de 2017 se detectó una fractura en la columna 69 debido a problemas en las varillas de acero. Las empresas constructoras, me dijo ayer el exdirector del Metro Jorge Gaviño, asumieron su responsabilidad y realizaron la reparación. "No se encontraron otras fallas en las columnas", añadió. "Nadie pudo imaginar que en las trabes pudiera haber una falla como la que se está encontrando con estos pernos Nelson".

La Línea 12 fue realizada por dos de las principales constructoras mexicanas, ICA y Carso, junto con la francesa Alstom. Esta debió haber aportado los trenes, los cuales, sin embargo, fueron asignados de manera directa y tardía a la española CAF, que los fabricó con especificaciones distintas. Como en toda obra importante, hubo empresas supervisoras.

Ebrard ha afirmado que las decisiones las tomaba un "comité central de obras" de 30 funcionarios y especialistas con un subcomité técnico de 74 ingenieros. Quizá este exceso de expertos resultó dañino: los "comités centrales" no son el mejor instrumento para dirigir un proyecto. En el artículo "Un desastre organizacional anunciado" publicado en 2018 en Gestión y Política Pública del CIDE, Silvia Blancas Ramírez y otros investigadores apuntaron que "el control central sustantivo en términos técnicos se pulverizó en la maraña de contratos y actores".

Ebrard parece responsable de una mala gestión, pero eso no lo hace culpable de la tragedia (no, no es un simple incidente). Un jefe de gobierno no puede verificar el número o la colocación de los pernos en una obra. Si dio instrucciones para ahorrar en pernos, o si desoyó las opiniones de los expertos, podría tener responsabilidad, pero no, en principio, si fallaron la ejecución y la supervisión.

La izquierda fue inmisericorde en su cacería de Juan Molinar Horcasitas, quien fue director del IMSS antes de la tragedia de la Guardería ABC de Hermosillo. Hoy la oposición quiere aprovechar la Línea 12 para descarrilar a Ebrard o a Sheinbaum en la carrera presidencial. Claro que hay que deslindar responsabilidades. Quienes hayan cometido actos o negligencias criminales deben ser castigados, pero no es moralmente aceptable aprovechar las muertes de la Línea 12 para propósitos políticos.

Dictadura

Tampoco es aceptable la protección de Ebrard a la dictadura de Daniel Ortega en Nicaragua. Los opositores están siendo detenidos por "falsedad ideológica" o por "injerencia extranjera", o sea, por tener contactos con extranjeros. Defender a una tiranía con el argumento de la "no intervención" es inmoral.

Twitter: @SergioSarmiento

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