Opinión
Editorial

Ruta troncal y Los Filósofos de la Corrupci... Construcción

Los juarenses sufrimos de aglomeraciones, embotellamientos, desviaciones y corajes cotidianos que los trabajos atrasados de la ruta troncal provocan

Archivo El Diario

Editorial

domingo, 07 marzo 2021 | 06:11

Vacunas, medicinas, buen pavimento, alumbrado y seguridad, son los bienes básicos que reclama la ciudadanía. A pesar de esto, debido a la ambición desmedida y gran ego del Sr. Gobernador, Javier Corral Jurado, en su lugar, y sin haber sido consultados antes, los juarenses sufrimos de aglomeraciones, embotellamientos, desviaciones y corajes cotidianos que los trabajos atrasados de la ruta troncal provocan entre los automovilistas; como si no fuera suficiente el estrés que vivir en una ciudad fronteriza como Juárez representa en estos tiempos.

Rompiendo pavimento nuevo, cortando árboles, invadiendo carriles muy transitados, atravesando avenidas centrales y gastando más de mil doscientos millones de pesos, bajita la mano –dinero que falta para resolver problemas más importantes– Corral, quien durante todo su mandato se ha transportado muy cómodamente viajando en vehículos lujosos y utilizando muy seguido la flotilla aérea del Gobierno, se aferró a su obra.

La ruta troncal, tan publicitada por su equipo mediático, fue motivada principalmente por cuestiones de dinero, y no solamente para mejorar la calidad de vida de los juarenses y seguramente generará muy buen ingreso para los constructores, transportistas y políticos favorecidos por su gobierno, como en pasadas administraciones panistas ya sucedió, cuando el grupo de Los Filósofos de la Construcción, liderados por el exgobernador Francisco Barrio Terrazas, su hermano Federico Barrio Terrazas –quien fue acusado de beneficiarse económicamente por sus lazos familiares para incrementar su fortuna– y otros políticos y empresarios, algunos que todavía continúan trabajando en el gabinete del Estado como el exalcalde Gustavo Elizondo, secretario de Obras Públicas, se beneficiaron con el crecimiento de la industria maquiladora y el crecimiento de la ciudad en todas direcciones, mientras ésta era inundada por violencia, inseguridad y drogas.

Corral –quien desde que pertenece a la clase política nunca ha utilizado el transporte público–, como argumentamos aquí, ha reproducido el tráfico de influencias y corrupción de anteriores gobiernos, enmascarando sus intenciones bajo un proyecto que parece de buena voluntad para los usuarios verdaderos del transporte público. Si no es así, entonces ¿por qué no se han transparentado los gastos e identificado a los beneficiarios directos e indirectos de la ruta?, y ¿por qué no se tomó en cuenta la opinión de empresarios, ambientalistas, pequeños negocios, desarrolladores, transportistas locales y otros importantes sectores de la población?

Corral, que en estas páginas criticó de corrupto al exgobernador y su equipo por el fracaso la ruta de Vivebús del pasado, entre otras cosas, casi al término de su endeudado gobierno ya no halla ni cómo justificar el pedir más fondos para seguir perpetuando sus proyectos, siendo que, en los dos primeros dos años de su autoritario mandato no levantó un dedo por Juárez o por el Estado. A ver si no se le voltea la moneda al término de su gobierno. Mal harían los nuevos contendientes a la gubernatura si no exigen cuentas claras en nombre de todos los chihuahuenses. Corral tiene que ser medido con la misma vara que él ha utilizado, su jugada está muy clara.

El proyecto, en teoría, no es malo. Si reduce la contaminación y eficientiza el transporte conectando la ciudad será excelente, lo que preocupan son las maneras, los favoritismos y la corrupción. En lo que toca al gobernador, sobre todo con el recién apoyo del Gobierno local, que nunca fue incluido en la toma de decisiones, pero sí en el rescate de la vialidad, es terminar bien. Bien y a tiempo. Que no se quede, como en anteriores administraciones, como un proyecto fracasado y sin concluir.

El daño ya está hecho, nos ha costado a todos los contribuyentes. Esta ruta era innecesaria, y si otra vez resulta inoperante será un monumento, sí, pero a la ineptitud y a la corrupción de Corral, y por la que será recordado históricamente.

Basta ya de criminalizaciones políticas contra sus oponentes y críticos como único recurso de aprobación a su trabajo, el peor calificado del país. Resultados es lo que pedimos. No queremos genios de la retórica, sino gobernantes honrados que realmente incluyan a todos los sectores de la población sin ser tan autoritarios y realmente resuelvan los problemas que apremian a nuestra ciudad y estado.