Opinión

Al rescate del Centro Histórico

En cualquier ciudad del país, casi en todas, por pequeña o grande que sea, el centro es por antonomasia el lugar de reunión de los lugareños...

Francisco Ortiz Bello
Analista

domingo, 16 febrero 2020 | 06:00

En cualquier ciudad del país, casi en todas, por pequeña o grande que sea, el centro es por antonomasia el lugar de reunión de los lugareños, así como importante punto de atracción turística para propios y extraños; así pues, resultan ser espacios vitales de identidad, de historia y de pertenencia a la comunidad, de reunión y de intensa actividad comercial, turística, lúdica y recreativa.

Ha sido tal la importancia e impacto de estos espacios urbanos, que la Unesco ha designado Patrimonio Cultural de la Humanidad los centros históricos de la Ciudad de México (1987), Morelia (1991), Oaxaca (1987), Puebla (1987), Zacatecas (1993), Querétaro (1996) y Guanajuato, precisamente por el valor histórico y social que representan no sólo para sus habitantes o para el país, sino para el mundo entero.

No es sencillo que la Unesco realice este tipo de designaciones. Sólo para entender mejor lo que significa, analicemos los requisitos que se deben cumplir para que una ciudad o espacio específico urbano sean designados Patrimonio Cultural de la Humanidad: A) El bien debe ser muestra de la capacidad creativa de la raza humana; B) Mostrar los valores humanos y culturales de una determinada época de la Historia, sea en el plano arquitectónico, monumental, urbano o paisajístico; C) Dar testimonio de una tradición cultural de alguna civilización existente aún o ya desaparecida; D) Ejemplificar a un tipo de arquitectura o construcción propia de una etapa histórica de la Humanidad; E) Ser ejemplo del hábitat o el establecimiento de humanos y representar a una cultura pasada; F) Que esté asociada con alguna tradición aún viva, que represente alguna creencia o que sea una obra con un significado universal único; G) Podrían considerarse igualmente importantes la autenticidad y unicidad en cuanto a diseño, materiales o mano de obra y se tendrá en cuenta igualmente el estado de conservación del mismo en comparación con bienes similares en cuanto a época y lugar.

Por otra parte, los requisitos necesarios para ser considerados Patrimonios Naturales de la Humanidad, son: A) Que sea ejemplo representativo de algún periodo de la Historia e incluya registro de los procesos de desarrollo sufrido así como los elementos naturales que lo conforman; B) Que contengan fenómenos naturales que sean extraordinarios y de una singular belleza natural; C) Que contengan los hábitats naturales necesarios para su conservación protegiendo así su diversidad biológica y, especialmente, las especies en peligro de extinción; D) Igualmente importante y a considerar será el estado del sitio, los planes de conservación y la integridad del bien natural aspirante a Patrimonio.

En este contexto, no entiendo por qué algunas ciudades de nuestro estado no han entrado en esa clasificación si cumplen cabalmente, y de sobra, con los requisitos que exige la Unesco. Pero vayamos al tema que nos ocupa, nuestro Centro Histórico, el de Juárez. Por décadas ha sido un espacio urbano abandonado en todos sentidos, en la indiferencia e indolencia total de autoridades de los tres niveles de gobierno, pero también por los mismos habitantes o comerciantes de la zona.

Y no sólo eso, peor aun, hubo presidentes municipales que pretendieron derrumbar algunos de los edificios más emblemáticos de la historia juarense, verdaderas joyas arquitectónicas que había que rescatar mediante algún programa oficial de gobierno, en lugar de pensar en derrumbarlos.

En 2013, a una propuesta del entonces alcalde Héctor Murguía Lardizábal, aprobada por el gobernador José Reyes Baeza, se inició un supuesto programa de rescate del Centro Histórico, y digo supuesto porque se basaba en la premisa de destruirlo todo para volver a edificar, fue así como se inició con una serie de negociaciones con particulares para la adquisición de casas y diversas edificaciones con el fin de demolerlas para construir una gran plaza comercial.

Edificios como La Fiesta o el Café La Central, entre muchos otros, estuvieron bajo seria amenaza de ser derruidos, pero la firme oposición de grupos sociales, así como de comerciantes y habitantes de la zona, fue lo único que pudo evitar dicho programa. Aun así varios edificios y casas fueron adquiridos por el gobierno estatal y municipal, sin que hasta la fecha se sepa el estatus actual de dicho programa.

Como se puede advertir con claridad en los requisitos que pone la Unesco para designar un bien como Patrimonio Cultural de la Humanidad, los edificios con determinado valor histórico o con determinada antigüedad en su construcción, son factores fundamentales a considerar, porque se constituyen en baluartes de una comunidad por tanto, resulta inexplicable y poco sensato dedicarse a derrumbar lo que por sí mismo representa un valor propio de la ciudad.

Sin duda alguna, uno de los problemas más serios que ha enfrentado el centro histórico de Juárez es el de la inseguridad, muy estrechamente vinculado al ordenamiento urbano, como una vieja tara o herencia de los años treintas en los que empezó al florecer el comercio de alcohol y drogas para los soldados norteamericanos, situación que al paso del tiempo se convirtió en condición grave de riesgo para la ciudadanía en general, pero que muy poco o nada tiene que ver con el tema de las construcciones o edificaciones históricas y su permanente abandono.

Recientemente, dos hechos de violencia ocurridos en la zona Centro volvieron a sacudir a los juarenses, y revivieron el reclamo de sus habitantes para rescatar esa parte de la ciudad. El lunes 16 de diciembre del año pasado, agentes policiacos a bordo de una unidad oficial fueron agredidos a balazos en las calles Oro y Gardenias, cerca de la base del Distrito Centro.

El reporte periodístico de El Diario indicó que no hubo personas lesionadas en el incidente. Los responsables iban a bordo de un Jetta color negro y una camioneta cerrada, también negra, que fueron buscadas por toda la ciudad, según la instrucción que se dio por la radiofrecuencia a los elementos de la corporación.

Luego, el pasado martes 4 de febrero, de acuerdo con la nota publicada en este rotativo “En el Monumento a Benito Juárez de las calles Constitución y Vicente Guerrero, hubo un ataque contra policías municipales con saldo de un efectivo herido. La Policía Municipal reporta haber localizado el auto de los agresores cerca de ese mismo sitio, con cinco fusiles de asalto asegurados”.

Este último ataque a policías municipales ocasionó una gran movilización policiaca de las diversas corporaciones de seguridad, así como un gran temor entre los habitantes y comerciantes de la zona centro generando muy diversas reacciones entre la comunidad. Por la tarde de ese mismo día, el comunicador y analista político, colega articulista de El Diario, hizo un par de publicaciones en su cuenta de Facebook llamando la atención sobre el hecho y haciendo un desesperado llamado a las autoridades.

La primera de ellas decía; “Vayanse (sic) todas las autoridades al rancho de Andrés Manuel... bola de inútiles !!!” y en la segunda apenas unos minutos después escribió: “Y el sector empresarial qué hace ??? ...COPARMEX, CANACINTRA y CANACO qué hacen ??”, para después a lo largo de esa semana y a través de su programa de radio formalizar la invitación a distintos actores sociales y políticos de la ciudad, pero principalmente a la sociedad misma, a entrar en acción para rescatar el centro histórico de la ciudad. A partir de esta iniciativa de Gallardo, se han iniciado o reforzado algunas acciones concretas, tendientes a mejorar el entorno urbano y la seguridad de la zona, para propiciar una mayor afluencia de visitantes.

Hoy, la zona Centro de Juárez ha retomado la vida que hace muchos años no se veía. Diversas actividades culturales, recreativas y artísticas entresemana, particularmente sábados y domingos, han hecho que los juarenses se vuelquen literalmente al centro para caminar, para comprar, para convivir, para apreciar un museo o una presentación artística, y eso ha generado también una gran cantidad de comercio ambulante, quizá una de las quejas más recurrentes de quienes acuden al lugar. Existe actualmente una muy variada oferta de actividades a realizar ahí.

Sí, es cierto que el Centro Histórico de Juárez requiere de mucha atención por parte de las autoridades, quizá un mejor ordenamiento y control de los vendedores ambulantes quienes, por otro lado, satisfacen así una necesidad de empleo generando una importante derrama económica, pero la intervención más importante es, sin duda alguna, la de las mismas personas que acuden a ese espacio.

Hay que empezar por comportarnos como personas educadas, civilizadas, ordenadas y respetuosas de la ley, no tirando basura en las calles, respetando los señalamientos viales y de orden, aprendiendo a convivir en sana armonía con los demás que van a lo mismo. Sí, el Centro Histórico merece ser rescatado, pero los únicos que de verdad lo pueden hacer somos los mismos juarenses. Nadie más.