Juárez
Día del Libro

Sobreviven imprentas al avance tecnológico

Combinan trabajo con equipo de décadas y nueva maquinaria

Cortesía / Máquina en la que se imprimió el primer periódico en la ciudad
Cortesía / Espiridión Provencio
Cortesía / Documento que se ha conservado hasta ahora

Luis Carlos Cano
El Diario de Juárez

sábado, 24 abril 2021 | 06:00

Ciudad Juárez— En una imprenta rudimentaria que en su tiempo fue ejemplo de tecnología de punta, Espiridión Provencio imprimió hace 149 años el primer periódico en Villa Paso del Norte; décadas después empezaron a imprimirse diarios, revistas y libros como lo hizo quien fuera cronista de la ciudad, Ignacio Esparza Marín.

Ambos son considerados como los precursores de las obras impresas en Ciudad Juárez; ahora los avances tecnológicos permiten impresiones de todo tipo y calidad, no sólo en folletos, diarios o revistas, sino también en los libros.

Sin embargo, dice el historiador José Luis Hernández Caudillo, del grupo El Juárez de Ayer, de poco o nada sirve que un ejemplar sea imprimido con mucha calidad, que sus hojas sean brillantes y su encuadernado impecable, si no se tienen los lectores que lo aprovechen.

Ahora con los adelantos tecnológicos, indica, con las computadores, tabletas y una gran variedad de productos electrónicos, las personas de todas las edades pueden leer una gran cantidad de títulos; incluso, los estudiantes los aprovechan para sus tareas al copiarlos con demasiada facilidad.

Pero copiar no es aprender, señala, por eso aunque haya adelantos de todo tipo, el libro sigue siendo la mejor herramienta para aprender, el objeto ideal con el que se puede viajar en el tiempo y conocer de todo, además de que nos ayuda a mejorar la ortografía.

Y es precisamente para fomentar la lectura, la industria editorial y la protección de la propiedad intelectual por medio del derecho de autor, que desde 1988 se conmemora cada 23 de abril el Día Internacional del Libro, celebración internacional promovida por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

En promoción del libro han surgido a través de los años distintas frases para motivar a la lectura, como la que dice: “Leer es como besar. Quien no lo hace con frecuencia, se le nota en la lengua al hablar”, “Un buen libro en un librero, es un amigo que te da la espalda y sigue siendo un amigo”.

Además la que afirma que: “Los libros son puertas que te llevan a la calle. Con ellos aprendes, te educas, viajas, sueñas, imaginas, vives otras vidas y multiplicas la tuya por mil”, “Quien no haya leído al menos un libro, no conocerá el maravilloso mundo de la imaginación”, “Algunos libros son probados, otros devorados, poquísimos masticados y digeridos” o “Allí donde se queman los libros, se acaba por quemar a los hombres”.

El libro es la oportunidad de la persona para no sólo adquirir conocimiento, también nos sirve para viajar en el tiempo, conocer de la escritura y promover los valores, considera Hernández Caudillo.

Hechos cotidianos se imprimían en una hoja

Además de los libros, podríamos recordar que los hechos cotidianos se imprimían en una hoja para darlos a conocer, comenta.

“Cuando ocurría un hecho que la gente consideraba sobresaliente, había quien lo escribía en versos, como corrido, lo imprimía en hojas de las llamadas papel cebolla y lo repartía entre la gente”, indica.

Además de esos escritos, se tenían y se tienen ahora los libros, artículo que debe promoverse para el aprendizaje, especialmente en niños y jóvenes; ante el avance de la tecnología ahora se pueden obtener textos vía Internet con distintos temas que pueden ayudar en la escuela, pero los estudiantes sólo lo copian y cumplen con una tarea, un trabajo escolar, mas no lo leen y no aprenden sobre lo que copiaron, señala.

En cambio, con el libro hay que leerlo y aprender de su contenido, además de cumplir con un trabajo, el joven tendrá conocimiento de las palabras correctamente escritas, y lo aprovechará en el futuro, esto habla mucho de una persona cuando escribe bien, no con palabras entrecortadas o intercalando cifras y letras.

“Remontándonos a la historia”, comenta Hernández Caudillo, “tenemos a don Espiridión Provencio como la primera persona que imprimió el primer periódico en esta localidad en una pequeña imprenta que años después llegó a la Imprenta Lux, de don Ignacio Esparza Marín, quien la tuvo por buen tiempo”.

De acuerdo con lo que se ha escrito sobre estos hechos, en 1872 Espiridión Provencio, quien llegó a ser el jefe político de Ciudad Juárez del 28 de octubre al 28 de noviembre de 1909, imprime el periódico semanal con el nombre de “Revista Internacional” dando inicio al periodismo de la frontera.

Décadas después esa imprenta fue rescatada por el historiador y en una época cronista de la ciudad, Ignacio Esparza Marín, quien escribió la Monografía Histórica de Ciudad Juárez, de la cual se editaron dos tomos en el negocio de su propiedad, Imprenta Lux, que se encontraba en la avenida Hermanos Escobar y Honduras.

Provencio y después Esparza Marín, fueron hombres sencillos y tenaces custodios de la memoria colectiva y de la historia local, dice el historiador.

Además de otras imprentas en la ciudad que ahora utilizan equipo denominado de vanguardia, también la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) cuenta con su Centro Editorial, situado en las avenidas Hermanos Escobar y Plutarco Elías Calles, dentro del Instituto de Ciencias Biomédicas.

Como parte del mismo se cuenta con la Librería Universitaria, que a decir del rector de la UACJ, Juan Ignacio Camargo Nassar, es de las más importantes del norte del estado y en sus textos se refleja la labor de investigación de los docentes.

El primer libro que se imprimió en su totalidad en el Centro Editorial de la UACJ fue el titulado “Las Bases de la Inmunología Humana”, de Guillermo Quiñones y presentado en la gestión del entonces rector Enrique Villarreal Macías.

Después el Centro Editorial de la UACJ fue transformado y mejorado en la administración del rector Rubén Lau Rojo, de 1994 al 2000.

Actualmente en este centro se publican en promedio 50 libros al año y 12 revistas de distintas especialidades, de acuerdo a lo comentado por Mayola Renova, integrante del mismo.