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Juárez

Regresan a Juárez en extremo vulnerables

Programa Permanecer en México está plagado de fallas como el hecho de que las personas son expulsadas a una región peligrosa, revelan activistas

Hérika Martínez Prado
El Diario de Juárez

sábado, 18 diciembre 2021 | 08:15

Hérika Martínez Prado / El Diario de Juárez | Un grupo de personas a su retorno a México a través del puente Paso del Norte

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Ciudad Juárez.— Solos, asustados, sin dinero e increíblemente vulnerables, así describieron activistas de la organización estadounidense Human Rights First a los solicitantes de asilo que Estados Unidos ha retornado a Ciudad Juárez durante la segunda versión del  programa “Permanecer en México”, de los Protocolos de Protección a Migrantes (MPP); política que calificaron como “un desastre humanitario”.

“Llegué a Estados Unidos con la ilusión de que mis derechos estarían protegidos en este país. Pero ha habido muchas mentiras. No hay derechos humanos en los Estados Unidos. He visto con mis propios ojos que pueden hacerte lo que quieran”, narró a las activistas legales Julia Neusner y Ana Ortega Villegasuno, uno de los 176 migrantes que fueron enviados a esperar en México durante los primeros 10 días de retorno. 

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El programa también llamado “Quédate en México”, de los MPP establecidos en la sección 235(b)(2)(c) de la Ley de Inmigración y Nacionalidad de Estados Unidos, fue una política migratoria del gobierno del expresidente Donald Trump, a través de la cual de enero de 2019 a enero de 2020 retornó a las fronteras mexicanas a un total de 71 mil 036 personas, 22 mil 967 de las cuales contaban con un caso abierto en la Corte de Inmigración de El Paso, Texas. 

Tras la orden de una corte federal de apelaciones a la administración de Joe Biden, el llamado “MPP 2.0” o “RMX 2.0” comenzó el pasado miércoles 8 de diciembre, a través de la frontera entre El Paso y Ciudad Juárez, en acuerdo con el gobierno mexicano. 

Las activistas Neusner y Villegas viajaron hasta El Paso para observar los retornos iniciales, realizar entrevistas a los solicitantes de asilo sujetos a la política migratoria, funcionarios mexicanos y organizaciones internacionales. 

“Los hombres que conocimos estaban solos, asustados e increíblemente vulnerables. Varios nos dijeron entre lágrimas que no conocían a nadie en Juárez y nunca habían estado allí antes, que no tenían recursos para mantenerse y que tenían miedo”, relataron las abogadas estadounidenses en el informe sobre el arranque del programa, dado a conocer en marco del Día Internacional del Migrante, que se conmemora hoy 18 de diciembre. 

Destacaron que “Permanecer en México” (RMX) está plagado de fallas fundamentales que se reflejaron en su reimplementación como el hecho de que las personas están siendo expulsadas a una región muy peligrosa donde los migrantes han sufrido ataques y graves abusos contra los derechos humanos. Además, de que antes de ser devueltos a Ciudad Juárez sufrieron un trato inhumano bajo la custodia de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP). 

Hasta ayer, habían sido retornadas 176 personas, todos hombres adultos, de Nicaragua, Venezuela, Colombia, Cuba y Ecuador, aunque las autoridades mexicanas esperan que pronto sean devueltas también familias. 

Human Rights First entrevistó a 16 de las personas que regresaron a Ciudad Juárez. El hombre más joven que regresó durante los primeros cuatro días era un estudiante universitario nicaragüense de 19 años, quien tuvo que abandonar sus estudios por el peligro que enfrentaba relacionado con la oposición de su familia al gobierno.  

Trato inhumano

De acuerdo con la organización estadounidense, la mayoría de los solicitantes de asilo entrevistados dijeron que habían sido retenidos en terribles condiciones, en promedio durante cuatro o cinco días, antes de ser devolver a México. 

“Los retornados informaron de que las celdas estaban abarrotadas con cientos de detenidos que compartían unos pocos baños. Varios informaron que se les obligaba a dormir en el suelo con una fina manta de papel de aluminio y que las luces se mantenían encendidas a todas horas. La mayoría informó que no tenían cubrebocas y que los agentes de la CBP se negaron a darles a varios que las solicitaron. Algunos habían sido retenidos en lo que comúnmente se conoce como la “hielera” (llamada así debido a la gélida temperatura del aire), narra el informe. 

Varios informaron que se enfermaron en la custodia de la CBP y que se les negó la atención médica que solicitaron. Uno dijo que los oficiales ignoraron durante horas a otro detenido que yacía inconsciente en el suelo.

Al menos tres entrevistados primero fueron sometidos a vuelos de expulsión lateral desde McAllen, Texas a El Paso para ser devueltos a Ciudad Juárez bajo RMX. Narraron que la CBP los despertó en la mitad de la noche, les puso grilletes en las manos, los pies y la cintura, y los obligó a esperar más de cuatro horas en un aeropuerto antes de llevarlos en avión, todavía con las esposas, a El Paso. 

La CBP exigió a todas las personas que se quitaran la ropa y los zapatos y se pusieran sudaderas y ropa interior que les fueron dadas, las cuales no se pudieron cambiar hasta que ingresaron al albergue municipal Kiki Romero en Ciudad Juárez, ya que durante su permanencia en Estados Unidos no pudieron bañarse después del primer día de su custodia.

Todas sus pertenencias personales les fueron confiscadas, incluyendo ropa, zapatos, abrigos y medicamentos. Y nunca les fueron devueltos, solo sus documentos y teléfonos antes de ser devueltos a México. La CBP también les incautó sus productos de higiene personal, como cepillos de dientes, los cuales no les proporcionó durante los siguientes días de custodia.

“Human Rights First observó que los primeros retornados llevaban chanclas proporcionadas por la CBP en un clima de 40 grados Fahrenheit (4.4 Celsius). En el segundo día los repatriados llevaban zapatillas de deporte de punta cerrada emitidas por la CBP”, relataron las activistas quienes observaron el retorno de los migrantes desde la joroba del puente internacional Stanton-Lerdo. 

Los migrantes aseguraron a Human Rights First que se les negó la posibilidad de realizar cualquier llamada telefónica mientras estaban detenidos, por lo que no podían informar a sus familias en dónde estaban. Varios repatriados dijeron que, mientras estaban detenidos, los agentes de la CBP les aseguraron que habían llamado a sus familias para informarles de su paradero. Sin embargo, cuando fueron devueltos a México y finalmente pudieron acceder y utilizar sus teléfonos, descubrieron que sus familias no habían sido contactadas por la CBP.

‘Devueltos al peligro’

Todos los entrevistados dijeron que tenían miedo de regresar a México y que habían expresado ese temor a la CBP antes de ser enviadas a Ciudad Juárez, una región para la que el Departamento de Seguridad Nacional de Estado de Estados Unidos (DHS) ha emitido una advertencia de viaje de nivel 3, debido al alto riesgo de secuestros y violencia. 

En un memorando de octubre de 2021, el Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos (DHS) señaló que los solicitantes de asilo devueltos a México estaban “expuestos a una violencia e inseguridad extremas a manos de organizaciones criminales transnacionales que se aprovechan de los migrantes vulnerables mientras esperan en México”. También ha advertido que los solicitantes de asilo y los migrantes se encuentran entre “los grupos considerados de mayor riesgo para el tráfico de personas en México”, destacó la organización. 

De acuerdo con Human Rights First  todos los migrantes que fueron entrevistados “ya sufrieron violencia, secuestros o extorsiones en México –incluida la extorsión a manos de la policía mexicana u otros oficiales del gobierno– antes incluso de llegar a la frontera con Estados Unidos. Casi todos informaron que habían sido extorsionados por la policía mexicana u otros funcionarios del gobierno mexicano. Varios habían sido secuestrados y retenidos a cambio de un rescate, incluido uno que fue secuestrado cerca de la frontera y torturado, electrocutado y golpeado, durante tres semanas, hasta que su familia pagó un rescate para conseguir su liberación”. 

Varios retornados aseguraron que durante las “entrevistas de no devolución” varios funcionarios fueron groseros. Dos dijeron que cuando se les pidió que justificaran sus temores de retorno, intentaron narrar los secuestros y ataques sufridos por sus familias y las personas con las que habían viajado en México, pero los agentes los interrumpieron, diciéndoles que las experiencias de los demás no eran relevantes.

Y algunos dijeron que después de sus entrevistas se les presionó para que firmaran documentos en inglés que no entienden. 

Tampoco se les permitió hablar con un abogado. Una de las personas dijo que pidió un abogado y un oficial le dijo que sólo podía hablar con uno seleccionado por CBP, pero que él tendría que cubrir el costo del abogado por sí mismo. Además, el agente se negó a permitir que el solicitante de asilo llamara a su familia para pedirles que contrataran un abogado para él.

A ninguno se le preguntó sobre su orientación sexual o identidad de género, a pesar de que las directrices del DHS sobre el MPP señalan que “aquellos que corren un mayor riesgo de sufrir daños en México debido a su orientación sexual o identidad de género” están exentos del programa. 

Sobre el “Cuestionario de salud inicial para extranjeros” (Interview Questionnaire), el cual comprende 11 preguntas específicas relacionadas con su salud física y mental, la mayoría dijo que sólo les preguntó en general si tenían algún problema de salud. Algunos dijeron que no se les preguntó sobre problemas de salud en absoluto, incluyendo a un hombre con migrañas crónicas que dijo que el CBP se deshizo de sus medicamentos. 

El programa “fue un desastre humanitario bajo la administración Trump, y sigue siendo un desastre humanitario ahora. La implementación y expansión de esta política por parte de la administración Biden ya está poniendo en peligro la vida de los solicitantes de asilo vulnerables y causando un trauma incalculable a quienes la padecen. No existe una forma segura o humana de implementar este programa profundamente cruel e injusto. La administración Biden debe ponerle fin y reiniciar el asilo, ahora”, destacó Human Rights First. 

El gobierno de Biden sigue utilizando “la política (también) ilegal e inhumana del Título 42”, bajo el argumento de que representan un riesgo para la propagación del Covid-19 en Estados Unidos, estableció el organismo. 

Trato inhumano     

En promedio, los migrantes son retenidos durante cuatro o cinco días, antes de ser devolvueltos a México

• Celdas abarrotadas con cientos de detenidos

• No tienen cubrebocas 

• Los dejan en la ‘hielera’, llamada así debido a la gélida temperatura  

• Se les niega atención médica 

• No pueden bañarse 

• Les confiscan sus pertenencias personales, incluyendo ropa, zapatos, abrigos y medicamentos

• Les niegan hacer llamadas

• En las entrevistas les impiden narran sus casos  

• Son presionados para firmar documentos en inglés  

• No se les permite contactar a un abogado 

El informe de Human Rights First:

“Casi todos informaron que habían sido extorsionados por la policía mexicana u otros funcionarios del gobierno mexicano. Varios habían sido secuestrados y retenidos a cambio de un rescate, incluido uno que fue secuestrado cerca de la frontera y torturado, electrocutado y golpeado, durante tres semanas, hasta que su familia pagó un rescate para conseguir su liberación”. 

“No existe una forma segura o humana de implementar este programa profundamente cruel e injusto. La administración Biden debe ponerle fin y reiniciar el asilo, ahora”

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