Juárez

Provoca deportación otra crisis en Juárez

Entre el 1 de enero y el 11 de septiembre de este año, 14 mil 576 mexicanos han sido deportados por esta frontera, según datos de INM

Archivo/El Diario de Juárez

El Diario de Juárez

lunes, 07 octubre 2019 | 06:36

Ciudad Juárez— Una redada en Estados Unidos acabó con los 20 años de vida de Domingo de los Santos en Carolina del Norte.

"Iba pa' mi trabajo y me agarró la redada", contó el veracruzano de 34 años, quien tras años de trabajo ya había logrado ser subcontratista.

Fue el 8 de febrero de este año cuando lo detuvieron. En marzo fue deportado por Reynosa, Tamaulipas, pero intentó regresar a Estados Unidos dos veces. Su última deportación fue en agosto pasado por la frontera El Paso-Ciudad Juárez.

De los Santos es uno de los 14 mil 576 connacionales deportados por Ciudad Juárez desde el 1 de enero hasta el 11 de septiembre de 2019 por el punto de Repatriación Humana "Libertad", según datos del Instituto Nacional de Migración.

Los deportados mexicanos son otra cara de la crisis migratoria en esta ciudad, que desde octubre de 2018 ha recibido, solo en un listado del Consejo Estatal de Población (Coespo), a 18 mil 777 extranjeros, principalmente cubanos y centroamericanos que buscan asilo político en Estados Unidos, y de los cuales actualmente 6 mil 225 se encuentran esperando en esta frontera que sea procesada su solicitud de protección internacional.

Se suman además los 18 mil retornados desde marzo pasado como parte del Protocolo de Protección a Migrantes y que están en espera de la resolución de su petición de asilo.

También convergen aquí cientos de mexicanos que huyen de la violencia en estados como Guerrero, Michoacán y Veracruz, y que, al igual que los extranjeros, buscan protegerse en el país vecino.

Datos del Instituto Nacional de Migración indican que en 2018 fueron deportados por Chihuahua 16 mil 118 mexicanos, de los cuales 15 mil 075 eran adultos y mil 043 menores.

El 97 por ciento fueron repatriados por Ciudad Juárez y el 3 por ciento restante por Ojinaga.

Esto significa que a menos de cuatro meses de concluir este 2019, el número de deportados por Ciudad Juárez casi alcanza el total del año pasado.

Los deportados, como De los Santos, se enfrentan a la falta de recursos para volver a sus entidades debido a que este año el Gobierno federal recortó el apoyo para pasajes de los connacionales repatriados.

El 8 de febrero, cuando De los Santos fue arrestado en Carolina del Norte, iba, como todos los días, por gente que solía recoger para llevarlos a la construcción.

"Cuando iba por el último muchacho se me paró una patrulla, era un carro civil nomás con sirenas. Yo pensé que era un federal antidrogas, porque así andan", recordó.

"Dijo 'por favor, un chequeo de rutina'. Y no. Traían chalecos que decían Police enfrente, pero atrás decía ICE (Servicio de Inmigración y Aduanas). Ya cuando se dieron la vuelta y vi que era ICE, dije 'ya'. Me deportaron a mí y a tres muchachos más que trabajaban conmigo".

"Me pidieron licencia y registración (sic) del carro, le di la registración y el seguro del carro. Obvio que licencia no porque no tenía, pues le di mi pasaporte mexicano, y pues se dieron cuenta que no tenía papeles".

Aunque lo detuvieron el 8 de febrero, fue deportado por Reynosa, Tamaulipas, a principios de marzo, luego de haber estado aproximadamente un mes en un centro de detención.

"Me fui a mi tierra y volví a intentarlo como al mes, por el mismo Tamaulipas, y me volvieron a agarrar por el río", cuenta.

En aquella ocasión solo permaneció detenido dos días, por lo que regresó a Veracruz, donde se quedó un mes y medio, e intentó ingresar otra vez a Estados Unidos, ahora por Chihuahua, por Puerto Palomas de Villa, Municipio de Ascensión, a unos 157 kilómetros de Ciudad Juárez.

"Brincamos el muro y después caminando, pero me agarraron y ahí sí me castigaron, estuve 37 días en la cárcel. Ahora ya están castigando", lamentó el hombre, quien permaneció recluido en Las Cruces, Nuevo México, antes de ser deportado por última vez por Ciudad Juárez.

Cuando lo repatriaron, Domingo de los Santos llegó solo con su credencial de elector, que había tramitado recientemente en Veracruz.

"En Estados Unidos te tiran todas tus pertenencias, de hecho hasta el dinero. Nomás me dieron la credencial de elector. Eran 2 mil 600 pesos que traía".

Para recuperar sus pertenencias, comentó que le dieron un plazo de 30 días desde que lo arrestaron.

"Pero si tú no tienes dinero no puedes hablar con nadie, es algo inútil", señaló De los Santos, quien pudo volver a Veracruz consiguiendo recursos y con el apoyo del 30 por ciento de descuento para el pasaje en camión hasta la Ciudad de México por gestión del Ayuntamiento de Ciudad Juárez ante las líneas de autobuses en la central camionera.

"Cuando la Border Patrol te agarra, te dice que tu abogado tiene que pedir tus pertenencias, pero es mentira porque ves al abogado de oficio que te pone la Corte y te dice que no puede hacer nada al respecto, entonces es una mentira. Te dicen que hables al Consulado de México que está en El Paso, pero el número que tienen en la cárcel no es el del Consulado, y dicen que ya cambiaron el número, que no está actualizado", aseveró.

La primera vez que ingresó a Estados Unidos de manera indocumentada tenía 14 años, iba con su padre y lo hizo por Sonora.

Desde entonces permaneció por 20 años, se casó y se convirtió en padre de dos hijos, que son la razón de su insistencia en volver a Estados Unidos.

"Mis hijos están allá, tengo dos hijos, una niña de tres años que es ciudadana americana, un niño de siete años nacido allá, también ciudadano americano. Allá esta mi esposa. Entonces si me quedó aquí ya no veo a mis hijos".

Con Estados Unidos, dice tiene agradecimiento por la oportunidad que le dio para salir adelante.

"Ese país me ha brindado muchas oportunidades, de hecho pues me hizo crecer como persona, y yo aprendí un oficio, y me ganaba la vida bien. Y a pesar de que tenía a mi familia, poco o mucho ayudaba yo a mis padres en México", refirió.

"Y ahorita el sentimiento encontrado de que mis hijos son de allá, yo soy ilegal, y ya no puedo regresar porque Estados Unidos me dijo que ya en ningún futuro, ya con lo que están haciendo te enjuician como para que ya no puedas arreglar papeles, te cierran las puertas".

Ahora solo puede analizar qué desea hacer porque dice que si lo detienen de nueva cuenta el castigo puede ser mayor.

"Ahorita nos encerraron un mes, si uno vuelve a intentarlo te pueden dar si ellos quieren hasta muchos años".

Que regresen su esposa y sus hijos a México lo ve poco viable.

"Lo miro difícil porque no creo que se adapten a la vida de aquí de México. Ellos son ciudadanos americanos y ellos tienen muchos beneficios allá, que lamentablemente mi país no los tiene", reflexiona.

Tejen redes de apoyo

En el Centro de Atención Integral a Migrantes (CAIM) es común observar a los deportados agrupados para analizar cómo pueden volver a sus lugares de origen.

También se mezclan con otros mexicanos que huyen de la violencia en sus estados y buscan asilo en Estados Unidos, pero también con los centroamericanos y cubanos.

"La verdad es que toda la gente viene en situaciones muy distintas", indicó Enrique Valenzuela, titular del Consejo Estatal de Población (Coespo), quien coordina la atención a migrantes en este inmueble ubicado a un costado del Puente Internacional Paso del Norte.

"El equipo (del CAIM) anda buscándole albergues a los de allá y están procurando la comunicación con los connacionales para que les manden dinero porque aquí tenemos el

Bansefi que recibe los recursos. Ahí se ponen ellos de acuerdo, se apoyan entre ellos mismos para llegar a sus comunidades de origen", dijo en entrevista.

El funcionario reconoció a los gobiernos de estados que pagan el boleto de regreso de los connacionales, entre ellos Puebla, Durango y San Luis Potosí.

"Nos dicen: 'A ver Ciudad Juárez, manda a mis coterráneos y yo te voy a pagar lo que gastes en ellos'. O bien: 'Ahí te va lo que resta para mandarlos para acá'", explicó.