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Tercer tiempo: Corto circuito... otra vez

Que despidan a Caballero; parece que no existe otra solución al pésimo accionar de Bravos

Marco Tapia / El Diario de Juárez

Luis Miguel Rodríguez Cruz

domingo, 04 octubre 2020 | 18:07

Que despidan a Caballero; parece que no existe otra solución al pésimo accionar de Bravos. Sabemos que los futbolistas, en general, tienen poco carácter y muy poca capacidad mental para sobreponerse a las adversidades. El grupo se le ha caído de las manos a Caballero: lo que se ensaya durante los entrenamientos no tiene nada qué ver con lo que sucede en los partidos, a la hora de la verdad. Y que eso le quede muy claro a todos, porque en la semana entrenan contra sus mismos compañeros, no contra el rival en turno del fin de semana. Por eso el día del partido casi todo sale al revés. Obvio. Pero ya ni el juego alegre se presenta, ya ni la circulación por todo el campo y mucho menos el dominio de la posesión. Ya no. Juárez y su buen modelo de juego que hasta hace 1 mes era atractivo se ha reducido a una mínima expresión, casi hasta la extinción.

Y es que en la actitud de los jugadores se nota: no encuentran la brújula, esa que parecía ser Marco Fabián, pero que de un tiempo para acá ya no conecta ni consigo mismo. Y eso que desde dentro del cuerpo técnico dicen que está muy cerca de tener el nivel que todos quieren… ajam, ni ellos se la creen. Cuando Marco Fabián comenzó a jugar nos dio buenas pinceladas y por momentos en los partidos dirigió al equipo con su visión, pero ahora se ha visto arrastrado por esa inercia de mediocridad de la cual parece nadie se libra. Sí se agradece que en los últimos 20 minutos del partido los Bravos se pusieron así, bravos, pero vino a ser más un empuje de corazón que de capacidad. Algo se le rompió a Caballero en el camino que terminó por penalizar con el bajísimo rendimiento de sus jugadores que simplemente emocionaron a su afición con una buena racha para luego derrumbarse de fea manera. Ya es mucho replantearse las cosas para Caballero que no encuentra el camino.

Ya hasta las alineaciones son muy cambiantes y lo que parecía, hasta hace un mes, que sería el cuadro elegido para seguir con la inercia positiva, se terminó diluyendo en las dudas del argentino en la banca. Muy lejos queda la imagen de Bravos en Toluca, la última gran victoria del equipo. Al final Castillo trajo y aportó unas ganas inmensas que por poco redituaron, pero es necesario acotar que Pachuca bajó las revoluciones y eso permitió que Juárez creciera. Digamos que el empate es justo porque cada equipo tuvo su dosis de dominio y arreones, pero ninguno sin una constante en su juego. 

Se agradece un poco el segundo tiempo, pero solo un poco. Cualquiera pudo ganar, pero el obligado era el local. Tal vez a los jugadores les hace falta un nuevo discurso, más fresco y más convincente. A veces cuesta dar con la tecla adecuada y Bravos parece que difícilmente alguien se la podrá encontrar. Solamente un triunfo en casa de los últimos 6. Urge una reunión de los altos mandos con el cuerpo técnico.