Salud

Temen padres por hijos que dedican demasiadas horas a los videojuegos y teléfonos

Las computadoras, tabletas y teléfonos se convirtieron en el elemento central de la escuela y la vida social

The New York Times / John y Kathleen Reichert han puesto límites a la cantidad de tiempo que James, su hijo, puede jugar videojuegos

The New York Times

viernes, 05 febrero 2021 | 18:51

Nueva York— El día después de Año Nuevo, John Reichert, de Boulder, Colorado, tuvo una acalorada discusión con James, su hijo de 14 años.

Durante los largos meses de confinamientos y escuelas cerradas, Reichert, como muchos padres, pasó por alto la cada vez mayor cantidad de tiempo que su hijo dedicaba a los videojuegos y las redes sociales.

Ahora, James, que solía centrar su tiempo libre en el ciclismo de montaña y el basquetbol, dedica casi todas sus horas de ocio -unas 40 a la semana- al Xbox y su teléfono. Durante su discusión, le suplicó a su padre que no restringiera el acceso, llamando a su teléfono su "vida entera".

"Ese fue el punto de inflexión. ¿Su vida entera?", dijo Reichert, administrador técnico de la oficina del alguacil local. "No voy a perder a mi hijo ante esto".

Casi un año después de iniciada la pandemia de coronavirus, los padres de todo el mundo, están viendo a sus hijos deslizarse por un camino cada vez más resbaladizo hacia una vida digital que lo consume todo. Cuando se produjo el brote, muchos padres relajaron las restricciones en las pantallas como una forma provisional de mantener entretenidos a los niños frustrados e inquietos. Sin embargo, los límites restantes a menudo se han evaporado a medida que las computadoras, tabletas y teléfonos se convirtieron en el elemento central de la escuela y la vida social.

La situación está alarmando a los padres, y a los científicos.

"Habrá un período de síndrome de abstinencia épica", dijo Keith Humphreys, profesor de psicología en la Universidad de Stanford. Dijo que requerirá que los jóvenes "mantengan la atención en interacciones normales sin recibir una recompensa cada pocos segundos".

Los científicos dicen que el cerebro de los niños, hasta la adolescencia, se considera "plástico", lo que significa que pueden adaptarse y cambiar a circunstancias cambiantes. Eso podría ayudar a las personas más jóvenes a encontrar nuevamente satisfacción en un mundo fuera de línea, pero se vuelve más difícil cuanto más se sumergen en la estimulación digital rápida.

El costo del tiempo exagerado en pantalla correrá a cargo de las familias, dijo Dimitri Christakis, director del Centro para Salud, Comportamiento y Desarrollo Infantil en el Instituto de Investigación Infantil de Seattle, porque un mayor uso en línea está asociado con ansiedad, depresión, obesidad y agresión -"y adicción al medio en sí".

Lo que preocupa a los investigadores es que el uso de dispositivos es un pobre sustituto para las actividades que se sabe que son fundamentales para la salud y el desarrollo social y físico, incluyendo el juego físico y otras interacciones que ayudan a los niños a aprender a enfrentar situaciones sociales desafiantes.

Sin embargo, muchos padres expresan una especie de desesperanza con sus opciones. Seguir las reglas prepandémicas no sólo parece poco práctico, sino que puede parecer francamente cruel mantener a los niños alejados de una fuente importante de socialización.

"¿Así que se los quito y qué hacen? ¿Un rompecabezas? ¿Aprender a coser? ¿Tejer? No sé cuáles son las expectativas", dijo Paraskevi Briasouli, una escritora corporativa que está criando a cuatro hijos -de 8, 6, 3 y 1 año- con su esposo en un departamento en Manhattan. Hay días, dijo, en que ve a su hijo Jesse, de 8 años, sentado con tres dispositivos, alternando el juego entre ellos.

Humphreys dijo que creía que tanto los adultos como los niños podían, con tiempo disciplinado alejados de los dispositivos, aprender a desconectarse. Pero hacerlo se ha complicado por el hecho de que los dispositivos ahora son a la vez conductos para la escuela, la vida social, los juegos y otras actividades fundamentales para la vida.

En Colorado, James Reichert, hijo único que ingresó a preparatoria en otoño, dijo que debido al Covid-19 y el aprendizaje a distancia, no tenía muchas oportunidades de conocer gente nueva. En lugar de ello pasa tiempo en línea con sus viejos amigos.

"La única forma de hablar con ellos, además de ir a su casa, es a través de mi Xbox", dijo. "Jugamos allí todas las noches".