Opinión
OPINIÓN

Llora contra todos para seguir en gobierno

Nomás le faltó a Javier Corral la respectiva carta al presidente Andrés Manuel López Obrador informándole las travesuras duartistas de su muchacho el senador, Cruz Pérez Cuéllar

LA COLUMNA
de El Diario

miércoles, 02 diciembre 2020 | 06:00

-Llora contra todos para seguir en gobierno

-Las últimas cartas antes de las campañas

-Lo regañan por dejar tantos cabos sueltos

-Piden que sean magistradas las del TEE

Nomás le faltó a Javier Corral la respectiva carta al presidente Andrés Manuel López Obrador informándole las travesuras duartistas de su muchacho el senador, Cruz Pérez Cuéllar.

Una eventual misiva de tal naturaleza hubiera completado el cuadro actoralmente lacrimoso generado por Corral en la carta contra la alcaldesa de Chihuahua, Maru Campos, enviada al presidente nacional del PAN, Marko Cortés Mendoza.

Contra ambos precandidatos a la gubernatura lanzó ayer el gobernador el resto de su apuesta buscando desesperadamente que no se hunda el barco de sus aspiraciones políticas futuras.

Lo hizo de una forma muy burda, bastante torpe, y sobre todo, sin legitimidad ni credibilidad alguna. A la Cámara de Senadores pidió el desafuero de Pérez Cuéllar; a Marko le presentó una relatoría de la corrupción duartista e incluyó en algunas líneas a la alcaldesa y a su secretario del Ayuntamiento, César Jáuregui.

Para ambos casos presentó únicamente dichos y la aseveración de que tanto la Fiscalía General del Estado como el Poder Judicial han integrado los expedientes de rigor. ¿Ya tiene el Poder Judicial vocero?

“No sabes cómo me puede la manera en que se ha engañado a una parte de la militancia del partido y se les ha trasladado información falsa”, le dice Corral a Marko en un tono de falso lamento que a estas alturas de su historial político nadie cree.

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Son las horas postreras de un régimen postrero que se ha echado encima a los chihuahuenses por incompetencia, por pereza, por trivialidades... y por corrupción. Corral juega sus últimas cartas contra esos dos políticos bajo la convicción que, una vez entronizados en el poder, le harían pagar con la misma ley del talión aplicada del 2016 al 2021.

No conoce otra forma de enfrentar a sus enemigos que la mediática y la policía bajo su subordinación. Por eso el gobernador ha salido personalmente a repartir como baraja la carta enviada a Cortés y la solicitud de desafuero contra Pérez Cuéllar.

No está convencido en el fondo de sus argumentos para atacarlos por la estricta vía jurisdiccional e institucional, igualmente carece de calidad política para enfrentarlos por esta vía –se ha ido quedando solo en el espectro estatal y nacional (solo le quedan los aliados de la nómina gubernamental).

Así como retóricamente se lanzó al cuello de la Cuarta Transformación y de su jefe Andrés Manuel López Obrador creyendo que tales lances lo encumbrarían como líder político nacional, de esa forma está buscando desbarrancar a Campos y Pérez Cuéllar que, vale decirlo, han asumido su defensa con carácter y las necesarias explicaciones.

Corral se ha empecinado en controlar la sucesión por la gubernatura. Dice que no, pero las circunstancias y los tiempos hablan por sí mismos.

Antes de Navidad prácticamente deberán quedar definidas las postulaciones por la gubernatura de todos los partidos; enero será solo de afinaciones menores y febrero de pies sobre los aceleradores de las campañas para los arranques correspondientes.

Es un esfuerzo bastante desesperado el de Corral. No solamente necesita acabar con Maru y con Cruz para garantizar tranquilidad más allá de concluida su administración. Su fracaso como gobernador será mancha y carga para cualquiera que se presente como su aliado de manera abierta.

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Por partida triple fue regañado el subsecretario de Gobierno y suplente del senador Gustavo Madero, Carlos Olson San Vicente. Fue después de que la alcaldesa María Eugenia Campos, la semana pasada, exhibiera su mano detrás de un caso que construye la dizque autónoma Fiscalía Anticorrupción.

Tras la evidencia de que operó para localizar y declarar informalmente a un excolaborador de Maru, hecho en el que también se involucró la directora del Registro Civil, Inés Martínez, la primera regañiza fue del secretario de Gobierno, Luis Fernando Mesta.

El jalón de orejas no fue porque su jefe formal no estuviera enterado de la operación para imputar penalmente a Campos Galván, si eso lo sabe medio mundo; Olson, de hecho, se ha encargado de publicitarlo y correr las versiones de que Palacio de Gobierno aplastará a la alcaldesa.

Entonces, Mesta lo reprendió por la cadena de evidencias que ha dejado a su paso y ahora acreditan la persecución política que denuncia Maru. Se olvidó de las formas, se olvidó que cuando menos debe tener un aire de legalidad cualquier acto del poder público.

El segundo regaño fue del propio Madero, quien habrá de heredarle su escaño al hoy subsecretario, al menos unas semanas o meses si logran sacar a Maru de la carrera.

En este caso el legislador se preocupó por el bajo nivel de operación que le garantizan Mesta y Olson, quienes se supone actúan y obedecen al gobernador Javier Corral, pero ya tienen la vista puesta en el fin del corralismo.

El peor regaño para Olson fue justo hace una semana por la tarde, en una improvisada reunión de Corral con algunos de sus funcionarios. Aunque públicamente el gobernador tuvo el descaro de defenderlo, en privado lo hizo palidecer con los reclamos por dejar tantos cabos sueltos, al grado de que todo el PAN toma como una vacilada eso de las investigaciones son jurídicas.

Sin duda la operación de Olson perjudicó más que ayudar en la embestida violenta contra Maru. Sin duda también él actuó sí por órdenes, pero también sin cuidado, motivado por la idea de sentarse en la Senaduría sin necesidad de hacer campaña. Tendrá su escaño este fin de semana que viene, con todo y el triple regaño.

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Debido a que en su conformación actual son cinco hombres los magistrados del Tribunal Estatal Electoral (TEE), hay una corriente que opera en el Senado de la República para que sean mujeres las que releven a José Ramírez Salcedo y Víctor Yuri Zapata, quienes ya terminan su período.

Conforme se acerca el día de la elección de nuevos magistrados, las 12 mujeres se han fortalecido sobre los siete hombres postulados. No hay nada escrito, pero el principio de la paridad de género ampliamente difundido apunta a imponerse.

Claro, hay unos nombres que se descartan anticipadamente, como la que apadrina el gobernador Javier Corral, la consejera electoral Georgina Ávila y Adriana Villalón, funcionaria del mismo TEE, recomendada por las fuerzas panistas de la capital del estado.

De los hombres está en la mira el profesor Hugo Molina Martínez, quien colabora en la administración municipal de Chihuahua y es hermano de un consejero de la Judicatura Federal, el parralense Sergio Javier Molina Martínez. Demasiado interés han tenido en promoverlo, tanto que hasta ven la mano de prominentes panistas de talla nacional detrás de él. Por si faltaran argumentos además de la paridad.

“Debe tomarse en cuenta en todo momento que el hecho de que se designe a un hombre y una mujer para dichos cargos, no cumple con el principio de paridad, pues el TEE seguirá teniendo mayoría de hombres; esto es, de cinco espacios, cuatro de ellos serían ocupados por hombres y solo una mujer”, se lee en una recomendación feminista dirigida a la Comisión de Justicia del Senado de la República.

“Sin duda una selección de hombre-mujer en este proceso se traduciría en un acto de violencia política por razones de género”, asienta.

En fin, tentativamente el día 10 de este mes se sometería a votación una terna de la que saldrán los dos nuevos integrantes del tribunal, electos por dos terceras partes de los senadores.