Opinión

El pacto, a todo...

Un hombre que nunca ha perdido la fe. Un líder de alta sensibilidad, que entiende porque conoce de necesidades sociales.

Yuriria Sierra
Analista

jueves, 04 marzo 2021 | 06:00

Ciudad de México.- Un hombre que nunca ha perdido la fe. Un líder de alta sensibilidad, que entiende porque conoce de necesidades sociales. Franco y duro, pero un luchador. “Nunca ha sido corrupto ni ha tenido que ver con delitos por los que ahora se le acusan…”, así se refiere Ricardo Monreal de su amigo, Félix Salgado Macedonio. “Estoy seguro, es un hombre honesto. Es un hombre recto. Es un hombre con una capacidad impresionante. Yo estoy sorprendido. Es uno de los mejores parlamentarios que en mi vida política haya conocido y vaya que he estado en nueve legislaturas…”, acota en un video en el que da su espaldarazo, no sólo al político que se aferra a una candidatura tomado de la mano de la impunidad; también a la narrativa de que las denuncias de violación en su contra no son más que una mera estrategia política para bajarlo de la contienda electoral. Dando línea: “uno de los nuestros”, subraya.

Lo hemos escuchado con insistencia en las últimas semanas. Ya se cumplieron 50 días de las protestas contra las aspiraciones políticas de Salgado a pesar de las voces de varias víctimas que lo acusan de abuso sexual. Reproches y descalificaciones al movimiento feminista que, en todo el mundo, afortunadamente, comienza a cobrar facturas de las tantas deudas pendientes que se tienen con las mujeres. Pero al parecer, en Palacio Nacional y en la casona de la calle de Chihuahua en la colonia Roma, interpretan la coyuntura como una afrenta y la toman como una batalla. Y con esto ejemplifican con claridad en qué consiste el pacto patriarcal, con el que tanto se han beneficiado. Esos cierres de fila impensables, por ejemplo, hizo a Pablo Amílcar Sandoval renunciar a una aspiración que hasta hace muy poco era su objetivo. No quiso, dijo, ser factor de división. Salgado incluso le agradeció el gesto. También está Mario Delgado, dirigente nacional del partido, avalando procesos, pero callando ante las protestas y dando, a través de su silencio, alimento a la narrativa que Monreal no tiene reparo en alentar.

Y el pacto se muestra, otra vez, cuando convierten a las mujeres en sus adversarias: “Es muy lamentable que el movimiento feminista sea utilizado con otros fines, de cuándo acá el conservadurismo simpatiza con el movimiento feminista. Podría yo decir que es lo opuesto, pero no quiero seguir tratando el asunto, yo soy humanista, estoy a favor de la justicia y de la igualdad, desde luego el respeto a las mujeres…”, expresó Andrés Manuel López Obrador en su conferencia de este lunes. Y ahí está el pacto otra vez, permitiendo el maltrato a las mujeres morenistas, tantas de ellas con larga trayectoria en la lucha por los derechos de las mujeres. Una dirigencia que ignora a su secretaria general; un Legislativo que vuelve casi opositoras a senadoras y diputadas que se han expresado contra la candidatura de Salgado. Un movimiento de “regeneración”, que no escucha a los personajes que tanto han aportado a su causa. A través del pacto, ahora las tildan de conservadoras.

“¡Hay toro!”, escribió el guerrerense cuando fue incluido en la encuesta con la que se repondrá el proceso de selección de candidato. Gozando del pacto, pero, tal vez, siendo presa de él. Hace un año, las movilizaciones por el 8M convirtieron a Palacio Nacional en el blanco de todas las protestas. Este año, con una pandemia y mucha omisión respecto a los temas de género, el reflector apunta en dirección a Guerrero.