Revelan migrantes maltrato psicológico

Narran cómo fueron entrevistados por las autoridades estadounidenses: no hubo palabras, fueron gritos, dicen

Hérika Martínez Prado
El Diario de Juárez
martes, 09 abril 2019 | 06:00
Omar Morales / El Diario de Juárez

Ciudad Juárez— Violencia psicológica con gritos y reclamos por haber entrado a su país; además de noches abajo del puente internacional Santa Fe, sin poder dormir porque estaban sobre pequeñas piedras, es parte de lo que narran sobre su estancia en Estados Unidos los centroamericanos que desde hace 12 días comenzaron a ser retornados a Ciudad Juárez.

Con casi 100 retornos durante la mañana, hasta ayer sumaban más de 300 los migrantes de países como Honduras, Guatemala y El Salvador, los que habían sido regresados a Juárez de Estados Unidos como parte del Protocolo de Protección a Migrantes, para que esperen aquí su proceso de asilo político.

Los migrantes, la mayoría mujeres con niños, se encuentran albergados en la Casa del Migrante, la Estación 8 de Bomberos y una red de iglesias, informó personal del Instituto Nacional de Migración (INAMI). 

Misael, Caterin y sus dos hijas de dos y cinco años, son parte de los migrantes que han sido retornados a México por esta frontera.

“¿A qué vienen?, nos decían, pero no nos hablaban, nos gritaban”, narró Misael, quien con los números 7 mil 72 al 7 mil 75 esperaron 40 días en Juárez para poder cruzar, el pasado 5 de abril.

Después de cruzar por el puente internacional Paso del Norte, les tomaron fotografías, los midieron, los pesaron, les tomaron huellas dactilares y los separaron, a ella con las niñas en un área de mujeres e hijos y a él en el área de hombres.

Con Caterin estaban cuatro mujeres embarazadas y dos más con dos niños cada una, mientras que en el área de Misael estaban 12 hombres, a quienes les daban de comer sopas en vaso o burritos de microondas, a las 10 de la mañana y a las 6 de la tarde.

“Fue muy feo, la verdad nos hablaban bien feo y cuando nos estaban interrogando se ponían a reír. Nos gritaban”, aseguró Caterin sobre lo que considera lo más difícil que ha vivido desde que salió de su país.

Misael narró a los agentes estadounidenses que son de Progreso, Honduras, de donde salieron el 19 de enero, luego de haber sido amenazados por la Mara 18 y un agente de la Policía de su país.

“Cada uno por separado les planteamos nuestro caso. Yo jugaba futbol en mi país y cuando estábamos jugando una muchacha se cayó y se levantó a golpearme, y nos peleamos las dos. Yo no sabía que ella pertenecía a la Mara, pero él –Misael- se metió a separarnos y ella y su hermano nos amenazaron que me iban a matar”, aseguró Caterin.

De acuerdo con la migrante, días después integrantes de la pandilla llegaron a golpearlos y sacarlos de su casa, por lo que denunciaron ante las autoridades de su país, pero los volvieron a amenazar con matar a sus hijas por haber denunciado.

Al volver a intentar denunciar el caso, la pareja de 22 y 25 años no sólo descubrió que no existía registro de su primera denuncia, sino que un policía los amenazó.

“No era un pandillero, era el jefe de la Policía el que nos dijo que lo que podíamos hacer era salir del país, me dijo: no somos cualquier grupo, si como dices quieres a tus hijas, vete”, por lo que Misael sacó las 5 mil lempiras (3 mil 868.38 pesos) que tenía ahorradas en el banco de su trabajo como carnicero y huyeron a México, donde en el camino escucharon que por Juárez era fácil cruzar.

Pero su argumento no fue válido para esperar su proceso de asilo político en Estados Unidos, por lo que el 7 de abril fueron retornados a Juárez, donde esperarán su cita en El Paso, el próximo 25 de abril.

Entre los 20 migrantes retornados que son albergados en la Estación 8 de Bomberos, coinciden que llevarlos abajo del puente era un castigo para quienes cruzaron de manera ilegal, por el río Bravo.

Una de ellas es Dilia, quien cruzó con sus dos hijas de uno y 16 años por el río Bravo, por lo que fueron trasladadas abajo del puente, donde permanecieron dos días.

“Sólo estábamos paradas con una sábana de plástico y no podíamos acostarnos porque había piedras, nos turnábamos para cargar a la niña y que pudiera dormir”, narró la mujer quien huyó de Honduras hace 23 días porque era extorsionada por las Maras, y quien esperará hasta el 8 de mayo para su primera cita con el juez de migración.  Si usted quiere apoyar a los migrantes albergados en la Estación 8 de Bomberos, ubicada en la calle Barranco Azul, puede donarles balones de futbol, ropa para adultos y niños de ambos sexos, cintas para los tenis, toallas de baño, zapatos, artículos de limpieza personal y jabón para lavar la ropa.