Juárez

Pierde el Valle a su ‘guardián’

A los 80 años fallece el profesor Manuel Robles, luchador social, fundador de escuelas y del Museo Regional de San Agustín

Omar Morales / El Diario de Juárez / El activista en el edificio del museo que él creo
Omar Morales / El Diario de Juárez / Manuel Robles inició su carrera como maestro rural

Luis Carlos Cano
El Diario de Juárez

viernes, 04 diciembre 2020 | 15:13

El profesor y luchador social Manuel Robles Flores falleció ayer jueves a los 80 años de edad por causas naturales, cuando se encontraba en su casa en el ejido San Agustín, en donde vivió y trabajó por la comunidad desde que era joven.

“El profe Robles”, como se le conocía, fue fundador de varias escuelas en la zona: desde jardín de niños, primarias, secundarias y preparatorias; además de que creó el Museo Regional del Valle de Juárez, participó en varios movimientos sociales, entre ellos contra la instalación del cementerio nuclear de Sierra Blanca, Texas, las protestas de los braceros para exigir el pago de sus contribuciones y otros más en distintas partes del estado. 

“Hablar del ejido San Agustín y del Valle de Juárez, es hablar del profesor Manuel Robles Flores”, “Era el guardián del Valle de Juárez”, “Gracias a él conocimos restos de un mamut”, “Fue un hombre sencillo que siempre se preocupó por los demás”, son algunos de los más de 200 comentarios que se hicieron en la red social Facebook para recordarlo y lamentar su fallecimiento.

“Ha regresado a la tierra el hombre que fue semilla de laureles y esperanzas”, expresa en un poema Alan Hernani Herrera, sobrino del profesor Robles, a quien consideraba un abuelo y en su memoria escribió: “Serás el que hasta el Valle caminó, y en San Agustín detuviste tu andar. Para encontrar tu vocación como dulce profesor rural. Serás tú el siempre incansable, el que de la mano de los niños un museo hiciste brotar”.

“Hasta siempre mi amado tío y profesor Manuel Robles”, escribió su sobrino Arturo Herrera Robles, al dar a conocer la muerte del “profe”.

Manuel Robles había cumplido los 80 años de edad el pasado 27 de septiembre. Nació en Zacatecas, pero desde muy chico su familia se vino a vivir a Ciudad Juárez, y para ayudar al sustento él y su hermano Juan vendían periódico.

“Para no perder su lugar y empezar a vender desde temprano, ‘el profe Robles’ y su hermano se quedaban a la puerta del periódico El Fronterizo, y desde las primeras horas del día se dedicaban a su labor de voceadores”, comenta su sobrino Arturo.

El profesor Robles cursó la educación primaria en el Centro Escolar Revolución, en donde una de sus maestras fue Soledad Herrera y siempre la recordaba con cariño, dice Arturo.

En la época en que terminó la primaria, las escuelas tenían alumnos de edad avanzada y los mejores promedios eran los que se iban a las comunidades a trabajar como maestros rurales; Robles no fue la excepción y lo mandaron a San Ignacio, en el Valle de Juárez. 

Sin embargo, por azares del destino, el joven Manuel se bajó del camión en San Agustín, en donde lo recibieron y ahí se queda instalado para empezar su labor como docente en la escuela primaria Plan de Ayala; tiempo después estudia la Normal Superior, en donde uno de sus compañeros fue Arturo Gámiz, uno de los líderes que asaltaron el cuartel militar en Madera en septiembre de 1965.

Para prepararse más, Robles viaja a la Ciudad de México y toma cursos de psicología y pedagogía, pero también se integra a la Liga Espartaquista de México en la compañía de José Revueltas, mientras que en esta frontera participa en la formación de la Alianza Cívico Demócrata Juarense con el doctor Roberto Vázquez Muñoz.

Como maestro, Robles llegó a ser director y siempre promovió entre sus alumnos el interés por la investigación; fue así que organizaba recorridos por los cerros de San Agustín, en donde empezaron a juntar los fósiles marinos y restos de mamut, entre otras piezas de animales que existieron en la región hace millones de años.

Fueron tantos los restos que juntaron, que decidió formar el Museo Regional del Valle de Juárez el 30 de abril de 1979, también fundó la Clínica Rural de San Agustín en 1981 y promovió la apertura de los jardines de niños en los poblados de la región, además de la secundaria de San Isidro y la preparatoria.

“El profe Robles” también empezó con los desayunos escolares en los poblados de la zona y estuvo al tanto de ellos durante más de 20 años, además de que fue fundador de la Estancia Infantil Horizontes del Valle en San Agustín.

En el mismo poblado fundó la estancia para adultos mayores, con quienes se reunía todos los jueves y promovió las brigadas de salud en los poblados vallejuarenses.

La presencia de Manuel Robles Flores no pasó desapercibida en la región cuando la visitó el ‘Comandante Marcos’, del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), quien estuvo en el Museo Regional del Valle de Juárez como parte del recorrido que hizo por todo el país.

Durante su vida, “el profe Robles” recibió innumerables reconocimientos por su labor en beneficio de sus conciudadanos y de los habitantes de otras poblaciones, entre ellos el Carlos Amaya, de los clubes Sertoma y Rotario, y de la empresa Walmart, que le entregó una distinción por sus servicios a la humanidad.

Fue declarado por el Cabildo de Sunlad Park, Nuevo México, como “El Guardián del río Bravo”, además de que le reconocieron su labor como defensor del medio ambiente, al oponerse junto con otros fronterizos, a la instalación de un cementerio nuclear en Sierra Blanca, Texas.

En 1998, los activistas que formaron la Coalición Binacional contra Tiraderos Tóxicos y Nucleares, entre ellos Manuel Robles, bloquearon el lugar donde se construía ese cementerio para depositar los desechos nucleares de los estados de Maine y Vermont, logrando que la obra se cancelara.

Hace 15 años que “el profe Robles“ inició la lucha para recuperar la parte que le corresponde a los braceros, y todos los domingos a las 9:00 de la mañana estaba con ellos en el monumento a “Benito Juárez, exigiendo públicamente al Gobierno que les pagara lo que habían aportado para su retiro.

Su último deseo fue permanecer en el museo de San Agustín, por lo que después de la cremación de su cuerpo, se hará una ceremonia para depositar sus cenizas en este lugar, comentó Arturo Herrera.