Hay mil 250 menores acampando en puentes

Sin saber por qué dejaron sus hogares juegan y corren en las cercanías de los cruces

Hérika Martínez Prado
El Diario de Juárez
miércoles, 16 octubre 2019 | 06:00
Gabriel Cardona / El Diario de Juárez |

Ciudad Juárez— Diego, David y Andrés de 3, 5 y 8 años de edad, no saben por qué desde hace 16 días duermen sobre la banqueta, en una ciudad extraña y lejos de su casa; la violencia que terminó con la vida de su tío hizo huir a su familia de Michoacán rumbo a Estados Unidos, donde esperan lograr el asilo político.

Según datos del Consejo Estatal de Población y Atención a Migrantes (Coespo), cerca de mil 250 niños y adolescentes originarios principalmente de Zacatecas, Michoacán, Guerrero, Durango y Veracruz forman parte de los aproximadamente 2 mil 500 migrantes mexicanos que permanecen en esta frontera en busca del asilo político del Gobierno de Donald Trump.

Los tres pequeños originarios de un poblado cercano a Morelia, Michoacán llegaron con sus padres, su tía y una prima de seis años de edad, al puente internacional Paso del Norte-Santa Fe sin saber que tendrían que acampar durante días antes de poder cruzar la frontera.

“A mi cuñado lo mataron y después regresaban a la casa diciendo que buscaban algo, pero nosotros no sabíamos qué; una hermana cruzó hace como tres semanas por aquí y ya está en Estados Unidos, llegó y cruzó, por eso nosotros nos vinimos solamente con la ropa que traíamos puesta”, dijo César.

Pero para ellos la espera ha sido diferente, les han tocado bajas temperaturas, lluvia y problemas como el dónde ir al baño o tener que pagar para bañarse en los hoteles del Centro de la ciudad 150 pesos por dos personas.

“Ellos no se me han enfermado, pero yo sí me enfermé de la garganta”, aseguró Sandra, la madre de 27 años de edad, quien ha sido apoyada para vestir y alimentar a sus hijos principalmente por estadounidenses que han llegado a darles ropa, alimentos, leche y pañales, afirmó. 

Aunque para Sandra y César ha sido difícil dejar todo en Michoacán y llegar de pronto a vivir en la calle, lo que más les preocupa es la seguridad de sus tres hijos, al igual que al resto de los migrantes que esperan junto al puente de la avenida Juárez, por lo que entre ellos mismos han creado estrategias de autoprotección. 

“A los niños los cuidamos entre todos, hasta cuando pasa un carro, todos gritamos ‘va un carro’. Y en la noche le pagamos a un señor para que no se duerma y cuide sobre todo a los niños”, comentó.

Y es que durante el día, los tres pequeños corren de un lado a otro, frente a la parada del transporte binacional Transborde, siempre frente a los ojos de su mamá, así como del resto de los migrantes que se han organizado para proteger a todos los niños. 

De acuerdo con la pareja de migrantes, toda la semana pasada la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos (CBP) no permitió el cruce de familias, el domingo recibió a ocho y el lunes a dos, mientras que ayer hasta la tarde no había recibido a nadie de los connacionales.

Los migrantes que esperan junto al puente del centro de la ciudad tienen acceso a las instalaciones del Centro de Atención Integral para Migrantes (CAIM), donde un grupo de cristianos les ofrece todos los días alimento. 

“Es necesario procurarles un lugar seguro, la solución no es llevarles todo a donde se encuentra, sino llevarlos a los albergues para proteger su seguridad y su salud”, sin embargo desconfían y temen que al retirarse otros migrantes ingresen en su lugar, comentó Enrique Valenzuela, coordinador de Coespo. (Hérika Martínez Prado)