Juárez

En la Revolución Mexicana la lucha también fue de género

El coronel Amelio Robles es recordado como un hombre trans que logró que se reconociera su identidad

El Diario de Juárez

sábado, 20 noviembre 2021 | 10:15

Cortesía | Robles en foto de 1914

Ciudad Juárez.— Los conflictos armados registrados al norte del país a partir del 20 de noviembre de 1910 no sólo dieron origen a la Revolución Mexicana, también gestionaron otra rebelión: en medio de una sociedad conservadora, Amelio Robles fue un hombre trans que desde las filas zapatistas logró ser nombrado coronel y que fuera reconocida su identidad de género. 

En un pueblo de Guerrero, en 1889, nació Amelia Malaquías Robles Ávila, como se le identificó durante su niñez y adolescencia, pero al cumplir los 23 años abandonó la identidad femenina que se le impuso y transicionó a una masculina. Fue entonces cuando se unió al levantamiento armado y participó con tareas de mensajería, contrabando de armas y víveres, lucha y misiones especiales.

Sin embargo, la masculinización de Amelio no respondió a un interés por pasar inadvertido en el combate; es decir, no se trató de un acto de travestismo como al que recurrían algunas mujeres en contextos bélicos para poder formar parte del conflicto e incluso para protegerse de alguna agresión sexual, explica la historiadora Gabriela Cano, en su artículo “Amelio Robles, andar de soldado viejo”.

“El coronel Robles encarna el ideal del soldado revolucionario macho: es valiente y arrojado; tiene capacidad de responder de manera inmediata y violenta a las agresiones; maneja las armas y los caballos con maestría. Sus relaciones de pareja con mujeres se ajustan a modelos convencionales y reproducen la polaridad de género de los roles femenino y masculino”, señala. 

La apariencia que adoptó se aprecia en una fotografía de 1914, resguardada entre los archivos del Instituto Nacional de Antropología e Historia, donde aparece el coronel de la Revolución Mexicana ataviado con un elegante traje de saco, corbata y sombrero, además de una pistola sujeta al cinto de su pantalón, y con un serio semblante. 

Amelio se unió al conflicto armado en el sur de México con un grupo de guerrilleros encabezado por Emiliano Zapata. Fue en ese momento cuando pidió que se le hablara en término masculino y que, por lo tanto, se respetara la identidad de género que había adoptado. Si bien en el proceso enfrentó algunas adversidades sociales que condenaron su transición, logró ser reconocido como hombre.

Luego de que concluyó el movimiento revolucionario, algunos testimonios sostienen que Amelio Robles fue asaltado por unos hombres que querían inspeccionar su cuerpo, pero al defenderse causó la muerte de sus agresores y, en consecuencia, tuvo que pagar una condena en la cárcel de Chilpancingo. “El encarcelamiento debió acarrearle la humillación adicional de estar recluido en el departamento de mujeres”, cuenta la historiadora Cano.

Como su título de coronel le fue otorgado por sus compañeros del ejército zapatista, que no era reconocido por la Secretaría de la Defensa Nacional como un cuerpo militar, no se le concedió de manera oficial ni le otorgó una pensión militar; sin embargo, como en los archivos militares se encontraba un acta de nacimiento apócrifa que lo identificaba como Amelio Malaquías Robles Ávila, se avaló su identidad de género y en 1974 se le condecoró como veterano de la Revolución Mexicana.

Amelio Robles vivió el resto de su vida bajo la identidad masculina que adoptó luego de unirse a las filas zapatistas durante la Revolución Mexicana; incluso, cuentan algunos historiadores, si alguien osaba dirigirse a él en términos femeninos corría el riesgo de enfrentar su pistola, pues su hombría no se limitaba al ámbito militar sino que también abarcaba su esfera personal. 

No obstante, a pesar de que en vida logró ser identificado como hombre, la memoria colectiva se empeña en recordarlo como a una mujer: unos años después de su muerte, en 1984, su hogar se convirtió en la Casa Museo “Coronela Amelia Robles” y, además, una escuela primaria de su pueblo Xochipala fue bautizada con el mismo nombre. 

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