Cuidan de adultos con Síndrome de Down

Madres de familia ponen en marcha proyecto de inclusión laboral

Verónica Domínguez/
El Diario
martes, 09 julio 2019 | 06:00
Omar Morales |

Ante la incertidumbre por el futuro que tendrán las personas adultas con Síndrome de Down, un grupo de madres de familia junto con sus hijos abrieron la panadería y cafetería Las Manos de Dios al público, con la esperanza de dejarles un legado para cuando ellas ya no estén.

Hace dos años, tres hombres con el síndrome tomaron un curso de panadería; al ver el entusiasmo con el que se deslizaban sus manos en la masa, sus madres decidieron realizar un proyecto con el cual sus hijos fueran productivos en la sociedad y autosuficientes.

“Empezamos a planear hacer algo para que los muchachos tuvieran trabajo, se entusiasmaron mucho con las clases del pan, y entonces dijimos: por aquí vámonos”, recordó. 

Después de los cursos de panadería gestionaron para comprar un horno y empezaron a vender en distintas ferias o espacios en donde les abrieran las puertas, posteriormente se presentó el proyecto ante el Gobierno del Estado y con 41 mil pesos iniciaron Las Manos de Dios.


Con Down y 30 años de edad buscan crear su patrimonio

Son siete personas entre padres e hijos que han operado el negocio desde hace dos meses, y el espacio de la cafetería fue prestado por el Gobierno del Estado.

Raúl Ortiz Márquez de 28 años, Daniel Montelongo de 30 y Pablo López de 43, son colaboradores en la cafería, quienes hacen pan, sirven la comida y también colaboran en las labores de limpieza. La preparación de los alimentos está a cargo de las madres de los hombres.

“La principal preocupación es la edad de ellos y la edad de nosotros, porque ellos ya fueron muy felices, ya participaron en muchas cosas y tienen medallas, pero para la vida hay que dejarles un legado, un conocimiento”, expresó Olivia Márquez García, de 63 años, madre de Raúl.

Las madres de los tres hombres tienen el sueño de dejarles un fidecomiso para que puedan pensionarse.

“Ya es hora de forjar un futuro para ellos. No sabemos cómo nos vaya, pero haremos el intento; por lo menos dejarles un patrimonio, una enseñanza, si esto no llegara a progresar”, dijo Márquez.

La coordinadora de la cafetería, Perla Márquez, explicó que las becas de Gobierno federal son proporcionadas hasta los 29 años y en las escuelas ya no pueden estar, por ese motivo prefieren ser empresarios independientes económicos para no depender de becas.

“A las personas con Síndrome de Down y que son mayores de 30 años, es cuando se les pone más complicada la vida, porque a la discapacidad intelectual se le suma la edad, ya están siendo discriminados en partida doble, dijo Márquez.

Además de ofrecer alimentos, el personal planeó tener un solo platillo cada sábado y actividades culturales con presentaciones de libros y artistas locales que les ayuden a que el negocio prospere.

La cafetería está ubicada en el Parque Central Poniente, y está abierta de lunes a sábado en un horario de 8:00 a.m. a 3:00 p.m. (Verónica Domínguez / El Diario)

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