‘Ángeles’ juarenses ayudan en Venezuela

Llevan mensaje de paz y además internan de manera clandestina alimentos para las comunidades más necesitadas

Luz del Carmen Sosa
El Diario de Juárez
domingo, 08 septiembre 2019 | 06:00

Ciudad Juárez— Frente a un escenario nunca antes visto, donde la miseria y la desatención del gobierno se combinan y afectan a miles de ciudadanos, el juarense Carlos Mayorga recorre las comunidades de Venezuela para predicar junto a sus “ángeles mensajeros”. 

El pastor cristiano expone que, si bien procede de una ciudad considerada entre una de las más violentas del mundo, las restricciones gubernamentales y pobreza de ese país lo han impactado.

La poca ayuda que ha distribuido en su misión ha sido internada de manera ilegal por las fronteras entre Colombia y Venezuela, enfrentando a los grupos guerrilleros y a la Policía que vigila los caminos y veredas.

Hay niños que tienen meses sin probar un dulce, sus casas no tienen energía eléctrica, no hay empleo”, dice el exreportero de televisión responsable de la jornada evangelística que tendrá una duración de seis meses en aquel país.

 “El Gobierno de Nicolás Maduro no quiere que la gente sepa lo que verdaderamente pasa en Venezuela y por eso no dejan entrar la ayuda humanitaria”, explica José Linares, residente del estado Zulia en el noroeste de ese país y quien apoya a Mayorga en su travesía.

“Aquí los niños comen de la basura. Quiero que el pueblo mexicano sepa que los venezolanos verdaderamente comen de la basura, que verdaderamente están desnudos en la calle, que no tienen agua para tomar, para bañarse, ni luz y que la situación es muy precaria, muy difícil”, dice el hombre que cruza diariamente la frontera a través de las “trochas”, como se conoce a los caminos fronterizos, en busca de alimentos básicos y agua para repartir en las comunidades en extrema pobreza.

Como representante de una iglesia cristiana, Carlos Mayorga explica que su viaje es costeado gracias a las aportaciones económicas que han realizado sus amigos.

Explica que el Gobierno federal en Venezuela ha impuesto restricciones en las fronteras, por lo que la única ayuda humanitaria que está llegando a la población es por medio de las asociaciones civiles y religiosas.

“Son las que se encargan de pasar de manera clandestina por las fronteras entre Colombia y Venezuela todo los apoyos, como la comida, que es donada por las organizaciones estadunidenses”, dice Mayorga.

“El problema se agrava cuando el Gobierno de Nicolás Maduro se entera que las ayudas humanitarias llegan de manera clandestina y ha mandado un ultimátum a las iglesias cristianas para que dejen de recibir este apoyo que viene de Estados Unidos”, precisa. 

El entrevistado refiere que desde el primer día que llegó a Venezuela, el pasado 15 de julio, lo único que ha encontrado es desesperación, miseria, gente enferma y un Gobierno que no responde a las necesidades básicas de la población, refiere.

Durante el recorrido por 19 comunidades Mayorga ha documentado en su perfil en Facebook lo que ha encontrado a su paso. Por ejemplo mostró cementerios con las tumbas saqueadas.

En su desesperación las personas sacan los ataúdes para buscar entre los cadáveres algún objeto valioso que vender. Las cajas de madera son abandonadas y los huesos quedan expuestos.

 “Aquí la gente ha dejado de manifestarse en las calles por una sola cuestión, la luz, el agua no llega a las casas, lo que significa que están desesperados por atender las necesidades básicas como es conseguir el líquido; de 24 horas al día solamente tienen de 5 a 8 horas de energía eléctrica en las casas. Los niños estudian con velas”, asegura. 

“En estas condiciones han recibido el mensaje”, dijo el misionero, que ha hecho acto de presencia en San Antonio del Táchira, Ureña, Tienditas, Palotal Valencia, Llano de Jorge, en el estado de Táchira, y las ciudades de San Francisco y Maracaibo en el estado de Zulia”, menciona.

El creador de “los ángeles mensajeros”, narra que al estar en la zona fronteriza fueron amenazados por líderes guerrilleros que se molestaron con el mensaje: “Guerrillero tú no eres la esperanza, es Jesucristo”.  

“Les hemos llevado mensajes directos y recibimos las primeras amenazas de sus líderes que trabajan en la frontera de Cucuta, nos mandaron decir que si continuaban saliendo por las calles iban a quemar a uno de ellos vivo para que entendieran a no meterse” comenta.

Dice que días después de hacer oraciones, el mismo agresor les llamó para disculparse y hasta apoyo económico ofreció para hacer un evento masivo, lo que fue rechazado. 

“Nuestra misión es llevar esperanza”, asegura.


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