A la mitad de la meta, registro para apoyos a adultos mayores

Hasta el momento se han inscrito 36 mil de los 77 mil beneficiarios que accederán a un apoyo en efectivo de la Federación

Martín Orquiz
El Diario de Juárez
Viernes, 11 Enero 2019 | 11:07

Ciudad Juárez— Doña Petra Vargas Regalado tiene 87 años y ni un peso para mantenerse, por eso ayer acudió a registrarse en el programa de ayuda económica para adultos mayores del Gobierno federal.
Una vecina, que pide que no se le identifique porque no quiere meterse en problemas, la llevó a realizar el trámite aprovechando que el clima estaba templado.
A pesar de que el sol brillaba a ratos, el cuerpo compacto de la mujer tiembla porque viste sólo una chamarra delgada de franela, así que se sale de la sombra en busca de calentarse.
“Pues ándele, para qué voy a decir que no, hay veces que no tengo ni qué comer, pero no falta una vecinita que me ayude, me dan un taquito, son las que me atienden”, menciona sin dejar de sonreír.
Como doña Petra, decenas de personas acudieron ayer a las oficinas de la Dirección de Desarrollo Social del Municipio en busca de inscribirse y recibir la Pensión para el Bienestar de los Adultos Mayores, que consiste en mil 274.61 pesos al mes, cantidad que antes se les proveía cada 60 días. Bajo la nueva condición, recibirán el doble del apoyo.
Elizabeth Guzmán Argueta, coordinadora regional de los programas sociales en Juárez, comenta que hasta la presente semana se llevaba un registro de 36 mil personas mayores de 68 años, quienes son las que recibirán el beneficio.
La meta, sin embargo, es mayor, ya que se pretende inscribir a 77 mil adultos mayores, explica.
Menciona que quienes en este momento tengan 65, 66 ó 67 años, en cuanto cumplan 68,  el monto que aporta el Gobierno federal les será duplicado.
“Estamos tratando de llegar a todas las personas que cumplan con los requisitos para darles el apoyo”, da a conocer.
Doña Petra es una de esas candidatas. En su casa, ubicada al extremo poniente de la ciudad, tiene apenas lo necesario: una cama, una estufa “para el café” y una cómoda donde tiene fotografías y sus muñecas, que son dos figuras de cerámica que mantiene con vestidos largos y limpios.
En el cuarto donde vivía antes, que tuvo que dejar porque se está derrumbando, cuelga una fotografía de un hombre y una mujer con el rostro serio y mirada al frente.
“Son mis papás, ya murieron”, informa, luego clava la mirada al piso: “válgame, ya se me olvidó cómo se llaman”.
La vecina piadosa comenta que se le va la memoria, pero igual le regresa.
“Ellos son mis papás, Cenobio Vargas y Soledad Regalado”, dice sonriendo doña Petra un minuto después.
En la pared de en frente está otra gráfica donde aparece también una pareja, la señala y menciona que son su papá y su mamá, pero al preguntarle de nuevo, corrige para informar que es ella misma y Lázaro, su hermano mayor, quien ya murió.
Tampoco recuerda es su edad: “Ya ni sé, creo que ya voy para 100, ¿cuántos tengo?, ah, 87, ya ve, ya viejita, pero si Dios me da licencia, si no pues no”, comenta luego de ser auxiliada por su protectora, quien si conoce algunos datos personales de doña Petra.
Aunque en realidad desconoce la ayuda que le darán agradece porque, dice, “ya se conforma uno con lo que sea”.
Santa, como se identifica la mujer que la acompaña, menciona que su protegida tiene problemas en la pierna izquierda, lo que le genera dificultad para desplazarse, por eso mueve los pies con mucho cuidado, para no perder el equilibrio y caer.
Si doña Petra se sienta ya no se levanta, además a veces se le va la memoria y ya no se acuerda de nada, por eso hay que estarla llevando a donde necesita estar.
“Sentí lástima y dije: voy a llevarla para que le den su despensa y arreglarle su pensión”, declara la benefactora.
Ayer acudieron a las oficinas del Gobierno municipal en busca de una despensa porque la adulta mayor no tenía algo para comer, pero no encontraron la ayuda deseada.
Sin embargo, les informaron de la pensión a la que puede acceder, así que le tomaron sus datos y les dijeron que en febrero les darán las instrucciones para recibir el apoyo monetario.
“Es una ayuda para ella, para su cafecito, su leche, su pan. Ya como quiera es ayuda para su comida y el pago del agua”, dice Santa.
Doña Petra se desconecta de la realidad de nuevo, tanto que no siente hambre a pesar de que no desayunó y ya pasaba del mediodía al momento de la entrevista.
La ayuda tardará, así que todavía dependerá de sus vecinas para recibir un “taquito”, dice mientras busca agua para prepararse un café.
[email protected]