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Internacional

El mundo llora a Isabel II

Su muerte ha desatado reacciones por todo el mundo y una reflexión acerca del peso histórico de su reinado

Associated Press

viernes, 09 septiembre 2022 | 14:57

Associated Press | La ópera de Sydney es iluminada con un retrato de la reina Isabel II en Sydney, Australia

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La muerte de la reina Isabel II de Inglaterra ha desatado reacciones por todo el mundo y una reflexión acerca del peso histórico de su reinado, sobre su éxito como soberana pese a reinar al final del imperio colonial británico y su forma de adoptar a sus antiguos dominios como naciones independientes.

Su muerte desencadenó una ola de homenajes a su vida, de líderes mundiales a estrellas de rock y personas de a pie, aunque también trajo críticas a la monarquía.

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En Ciudad del Cabo en 1947, donde se encontraba celebrando su cumpleaños 21, la entonces princesa Isabel prometió que su “vida entera, ya sea larga o corta, estará dedicada a su servicio y al servicio de nuestra gran familia imperial a la que todos pertenecemos”.

El imperio británico pronto se desmoronó, pero Isabel logró mantener su postura real, si no es que ceremonial, como jefa de la Mancomunidad de Naciones, integrada por 54 países, la mayoría antiguas colonias británicas.

“La reina vivió una larga y consecuente vida, cumpliendo su promesa de servir hasta su último aliento, a la edad de 96 años”, dijo el alcalde de Ciudad del Cabo, Geordin Hill-Lewis, en un comunicado el viernes. “Ella era una líder ejemplar, del tipo que pocas veces se ve en la época moderna”.

Como reina, Isabel respaldó el nacimiento de democracias en sus antiguas colonias en África, donde tiempo antes se habían negado los derechos básicos para los ciudadanos negros, incluyendo el derecho a votar. Al bailar con nuevos líderes africanos en la década de 1960 luciendo tiaras brillantes y visitó las capitales, ella pulió las nuevas instituciones.

Cuando finalmente cayó el dominio de la minoría blanca en Sudáfrica, en 1994, Isabel dio la bienvenida a Nelson Mandela como líder mundial. Su cálida y abierta amistad con Mandela era algo que el líder sudafricano gozaba, y que le dio a ella una nueva relevancia.

“En los años tras su liberación de prisión, (Mandela) cultivó una cercana amistad con la reina. Él fue su anfitrión en Sudáfrica y la visitó en Inglaterra, disfrutando particularmente explorar el Palacio de Buckingham. También solían hablar frecuentemente por teléfono, usando sus nombres de pila entre sí, como una señal de mutuo respeto, así como afecto”, dijo la Fundación Nelson Mandela en un comunicado el viernes.

“Para Madiba (el nombre de clan de Mandela) era importante que el antiguo poder colonial en el sur de África fuera atraído para relaciones cordiales y productivas con la nueva república democrática de Sudáfrica. Por ese mismo motivo, el hecho de que Sudáfrica se convirtiera en un miembro oficial de la Mancomunidad de Naciones nuevamente, tras su larga ausencia en la época del apartheid, tenía un significado especial”.

El luchador radical contra el apartheid, el arzobispo de Ciudad del Cabo Desmond Tutu, también tuvo buenas relaciones con la reina, y su fundación le rindió homenaje.

“Aunque arropada en la pompa, la ceremonia y el estilo de vida de la realeza y un imperio, en un mundo de profunda desigualdad, ella era una reina sirviente”, dijo el viernes la fundación y fideicomiso Tutu.

En contraste, una visión mordaz del reinado de la monarca fue pronunciada por el partido populista de Sudáfrica, Economic Freedom Fighters, para el que la reina rea “jefa de una institución construida, sostenida y mantenida por un legado brutal de deshumanización de millones de personas en el mundo”, dijeron en un comunicado.

“No lamentamos la muerte de Isabel, porque para nosotros su muerte es un recordatorio de un periodo muy trágico en este país y en la historia de África”, dijo el partido. “Durante sus 70 años de reinado, nunca reconoció las atrocidades que su familia infligió en los pueblos nativos que Gran Bretaña invadió en el mundo. Voluntariamente se benefició de la riqueza que fue obtenida por la explotación y asesinato de millones de personas”.

Algunos admiradores británicos de fútbol vitorearon estruendosamente tras la muerte de la reina en un partido el jueves por la noche, de acuerdo con videos publicados en internet que molestaron a los simpatizantes de la reina. Los líderes de la República de Irlanda expresaron sus condolencias y admiración por la reina.

Los homenajes para Isabel fueron generalizados, del presidente estadounidense Joe Biden, al presidente ruso Vladimir Putin.

Fue una “estadista de una dignidad y constancia sin igual, que profundizó la firme alianza entre Gran Bretaña y Estados Unidos”, afirmaron Biden y la primera dama, Jill Biden, en un comunicado que indicó además que Isabel “definió una era”.

Putin envió un telegrama al rey Carlos III, el hijo de Isabel que automáticamente se convirtió en el nuevo monarca de Gran Bretaña.

“Durante muchas décadas, Isabel II disfrutó legítimamente del amor y el respeto de sus súbditos, así como autoridad en la escena mundial. Le deseo valor y perseverancia ante esta pesada e irreparable pérdida”, escribió el presidente ruso.

La muerte de la reina se lloró también por toda Europa. En Francia, rival histórica y aliada contemporánea de Gran Bretaña, las banderas del palacio presidencial y de los edificios públicos ondeaban a media asta el viernes.

El presidente Emmanuel Macron publicó por video un mensaje en inglés en el que expresó su sentir de “vacío” tras su muerte. Al dirigirse al pueblo británico, el presidente francés dijo: “Para ustedes ella era su reina. Para nosotros ella era LA reina”.

Los homenajes llegaron incluso de lugares donde la relación con la monarquía británica era complicada. En India, que en su día fue una colonia británica, el primer ministro, Narendra Modi, dijo que la reina era “una incondicional de nuestro tiempo”.

El deceso de la reina se produjo en un momento en que un creciente número de territorios británicos en el Caribe buscan reemplazar la monarquía con sus propios jefes de Estado, en medio de pedidos para que los británicos se disculpen por los abusos de la era colonial y otorguen reparaciones por esclavitud a sus excolonias.

Aun así, los líderes caribeños, de Jamaica a Bermuda, y más allá, lamentaron la pérdida.

El primer ministro jamaicano, Andrew Holness, dijo que, durante mucho tiempo, Isabel visitó la isla cada década.

“Indudablemente, formó un vínculo especial con el pueblo de Jamaica”, dijo. “Nos entristece no volver a ver su luz, pero recordaremos su histórico reinado”.

David Burt, su homólogo de Bermuda, destacó que su reinado “abarcó décadas de grandes cambios para Gran Bretaña y para el mundo”.

Pero no solo Gran Bretaña perdió a su monarca: Isabel era soberana en otros 14 países, incluyendo Jamaica, Canadá, Australia, las Islas Solomon y Nueva Zelanda.

“He aquí una mujer que entregó su vida, totalmente, al servicio de los demás. Y al margen de lo que cada uno piense del papel de las monarquías en el mundo, es innegable, creo, que aquí hay un ejemplo de alguien que lo dio todo en nombre de su pueblo”, dijo la primera ministra de Nueva Zelanda Jacinda Ardern.

En Canadá, el primer ministro, Justin Trudeau, dijo que le costaba creer que había tenido su última conversación con Isabel: “Echaré mucho de menos esas charlas”. Isabel visitó Canadá 22 veces como monarca.

“La mayoría de los canadienses no hemos conocido a otra soberana”, indicó Trudeau. Fue una “presencia constante en nuestras vidas, y su servicio a los canadienses seguirá siendo siempre una parte importante de la historia de nuestro país”.

El exprimer ministro australiano Malcolm Turnbull, que lideró una fallida campaña para que un presidente sustituyera a la monarca como jefe de Estado, contuvo sus lágrimas al recordar a Isabel.

“Es el fin de una era y esperemos que, en el futuro, tras el fallecimiento de la reina, tengamos un liderazgo tan dedicado y desinteresado como el que ella ha mostrado”, dijo Turnbull a la Australian Broadcasting Corp.

La muerte de Isabel llamó la atención de la población en China, donde era uno de los temas más comentados en las redes sociales.

“Me siento bastante triste”, dijo Bao Huifang, un abogado en Beijing. “Ella era una parte muy importante para estabilizar Gran Bretaña y el mundo”.

El presidente chino Xi Jinping envió sus condolencias y señaló que Isabel fue la primera monarca británica en visitar China.

La muerte de Isabel ocurre en un momento de relaciones cada vez más tensas entre Gran Bretaña y China. Xi dijo que estaba dispuesto a trabajar con el rey Carlos III para propiciar lazos bilaterales “saludables y estables”.

En Estados Unidos los homenajes vinieron no sólo de los Biden, sino de cada expresidente vivo.

Barack Obama y su esposa Michelle, dijeron que Isabel hizo propio “el papel de monarca, con un reinado definido por la gracia, la elegancia y una ética de trabajo incansable”. George W. Bush la calificó “una mujer de gran intelecto, encanto e ingenio”. Y Jimmy Carter dijo que la dignidad de Isabel “su gracia y su sentido de deber”, eran inspiradores.

La estrella del rock Elton John la recordó en su concierto en Toronto, donde dijo que había sido una inspiración para él y le entristecía su partida. “Condujo al país en algunos de nuestros mejores y más oscuros momentos con gracia y decencia y con un cariño genuino”, afirmó.

En la Organización de las Naciones Unidas, el Consejo de Seguridad guardó un minuto de silencio al comienzo de una reunión sobre Ucrania. El embajador francés ante la ONU, Nicolas De Riviere, presidente del consejo, envió sus condolencias a nombre de sus 15 miembros.

Isabel fue soberana “en un periodo de cambios históricos para su país y para el mundo”, dijo. “Su vida estuvo dedicada al servicio de su país”.

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