Trasladarán a inmigrantes en Nuevo Laredo a otras ciudades

El Gobierno Municipal tiene registro de 2 mil 300, pero muchos más duermen en las calles

Agencias
jueves, 25 abril 2019 | 16:50
Agencias

Nuevo Laredo, Tamaulipas – El Gobierno Municipal con el apoyo del gobierno del Estado, iniciará con operativos de disuasión y retiro de migrantes, con la finalidad de ‘aliviar’ la presión que ejercen los dos mil 300 que oficialmente hay en los albergues de la ciudad, los que serán enviados a otros lugares del país, mientras esperan su cita con autoridades estadounidenses, dio a conocer el sitio Primera Hora.com.

La cantidad de migrantes aumentó en estos días, por lo que las puertas de los pocos albergues fueron cerradas a todos, y obligó a decenas de cubanos, africanos y centroamericanos que esperan que el gobierno de Estados Unidos les otorgue una visa humanitaria o asilo político, duerman, deambulen y mendiguen en las calles.

Cerca de 60 se instalaron en las afueras de la Casa Amar porque ya no fueron admitidos, y la calle Canales, donde se ubica el refugio, es un ir y venir constante de migrantes de todas las nacionalidades, principalmente cubanos, africanos y centroamericanos que ya hicieron de la calle su hogar.

Elementos de seguridad estatal y municipal tomarían el control para confinarlos en un lugar y proceder a su retiro de la ciudad e impedir el arribo de más, y en su caso repatriarlos para no generar otros problemas a la ciudad.

Desde hace días la casa AMAR cerró sus puertas, y el gobierno municipal se declaró en crisis al ser incapaz de proporcionar a esos migrantes el alivio humanitario que necesitan en su larga espera de semanas y meses antes de ser llamados por las autoridades estadounidenses para su entrevista con un juez.

El alcalde de la ciudad mencionó que funcionarios de su gobierno tuvieron una plática con funcionarios del Instituto Nacional de Migración (INM), en donde el municipio fijó su postura: “Fuimos muy claros. No cabe uno más, por lo que el migrante que haya realizado un trámite, deberá ser regresado a algún lugar del país a esperar su cita, ya que aquí no podrán estar por tanto hacinamiento que hay, y porque la capacidad de los albergues ya fue rebasada”.

Dijo que dará marcha a un operativo de búsqueda de migrantes para enviarlos a otros lugares del país, ya que no existen condiciones en los albergues y en la ciudad, para brindarles la atención necesaria, “y esto es ya alarmante, por lo que solicitamos el apoyo de la Policía Estatal Acreditable (PEA), la Guardia Municipal, y elementos de Protección Civil, puesto que la ciudad no puede admitir más migrantes”.

Contrario a lo que se había mencionado antes, ningún lugar será habilitado para recibir más, ya que generaría más problemas, y en los próximos días iniciará este operativo de reenvío de migrantes a otras ciudades del país.

Para el alcalde el punto de quiebre ya existe en la ciudad, motivada por la incapacidad de atención a los migrantes, y la crisis se manifiesta por los niveles históricos de migrantes que presentan los albergues, la falta de recursos económicos y de alimento que comienza a provocar problemas de abasto y de inconformidad al interior de los albergues, por lo que ya existe un estado de emergencia en la ciudad, según explicó el alcalde.


Brotes de violencia


El hacinamiento y la larga espera caldeó ya los ánimos de algunos grupos de migrantes. La semana pasada un grupo de centroamericanos se rebeló en el refugio municipal de la calle Luis Caballero, pero no pasó a mayores, y lo mismo ocurrió en el albergue municipal de la calle Madero, en donde también la semana pasada unos africanos pelearon por causas desconocidas.

En la Casa AMAR se expulsaron varios africanos y cubanos por revoltosos, y un grupo de cubanos espera molesto ingresar a dicho albergue, pero no les dejan ingresar porque su capacidad llegó al límite, con 425 migrantes, cuando su cupo es para 150 o 200 máximo.

“No vemos que el gobierno federal tenga siquiera un plan, y empezaremos a regresarlos a la ciudad de México para que la federación se encargue de ellos, porque no queremos tener un problema mayor que se salga de control, y esa es nuestra preocupación”, señaló el alcalde.

Dijo que espera que las autoridades estadounidenses puedan agilizar los trámites para las entrevistas con un juez, y se les de la visa o el asilo.

Mañana el alcalde se entrevistará con funcionarios del INM de México, autoridades de aduanas y de migración de Estados Unidos y otras autoridades de ambos lados de la frontera, para establecer estrategias que impidan que pueda surgir el intento de un cruce masivo de migrantes por alguno de los puentes internacionales, que motive el cierre de los puentes.

Por su parte, el director de la Casa AMAR, Aarón Méndez, dijo recibir más gente en el refugio generaría más conflictos, pero todos quieren entrar y ya no se puede porque no caben y no hay recursos económicos, por lo que de no haber la capacidad para su atención, este refugio podría cerrar sus puertas.

“El dinero ya no alcanza para atender a todos, y comenzaremos a sacar a algunos para disminuir la presión y evitar conflictos, pero las donaciones son pocas y ya entramos en crisis


Crisol de razas


Yessy y Heidy Obotsi, de 8 y 10 años respectivamente, son dos pequeñas africanas originarias de El Congo, y llegaron acompañadas de sus padres desde hace una semana, pero ante la falta de cupo de la casa AMAR, duermen en la calle en espera de un lugar y de ser llamados por migración de Estados Unidos. Su madre está embarazada, al igual que otras tres de la misma raza.

Cerca de ellos un grupo de 9 cubanos que no fueron recibidos, también duermen y se alimentan en la calle, ante la faltan de dinero suficiente para pagar un hotel, pero están inconformes por la situación que viven y que no esperaban.

Mientras se entrevista a los cubanos, de un hotel que no lo parece y que está frente a la Casa AMAR, salen dos jóvenes y bien vestidas africanas que esperan poder ingresar al refugio, caminan con desgano por la calle ya saturada de extranjeros, ante la mirada desinteresada y ya sin asombro, de los vecinos que viven en ese sector.

Una familia de hondureños también espera ingresar, lo que convierte a esta ya peculiar calle en un pequeño corredor transcultural.

Pero adentro del refugio las cosas se ponen tensas. Pequeños grupos de migrantes se reúnen y platican en secreto su precaria situación, otros caminan con la mirada perdida y otros más duermen a pleno mediodía con desenfado, como si tramaran lo que el pastor Méndez tanto teme, que haya brotes de inconformidad y violencia adentro.

El lugar ya es un caos; hombres, mujeres y niños de diversos países caminan sobre los que están dormidos, ya sea dentro de las carpas, en los pasillos, en las escaleras o en los dormitorios que ya están saturados al máximo, pero todos tienen el mismo objetivo: Ingresar a Estados Unidos de manera legal.