Internacional

Se reúnen miles de opositores de Maduro en Caracas

Responden a la convocatoria del líder opositor Juan Guaidó para marchar en reclamo contra el mandatario

Associated Press
miércoles, 01 mayo 2019 | 11:36
AP

Caracas, Venezuela – Varios miles de manifestantes con banderas venezolanas comenzaron a concentrarse el miércoles en distintos puntos de Caracas en respuesta a la convocatoria del líder opositor Juan Guaidó para marchar en reclamo de la salida de Nicolás Maduro del poder.

Al grito de “¿Quiénes somos? ¡Venezuela! ¿Qué queremos? ¡Libertad!”, los manifestantes se congregaron en la Plaza Francia del barrio de Altamira, que la víspera fue epicentro de violentas protestas, para participar de la movilización.

Levantando un cartel que decía ‘Venezuela libre’, Ana Camarillo, un ama de casa de 46 años, afirmó que decidió salir a marchar “porque necesitamos despertar”.

“Estamos carentes de todos los principios, de todos los valores y estamos sumergidos en una falta de progreso. Ya es la hora de luchar por eso”, indicó Camarillo mientras caminaba por los alrededores de la Plaza Francia.

La mujer narró que la víspera también había salido a las calles y sostuvo que está dispuesta a participar en todas las protestas que sean necesarias “porque tenemos que salir como sea de esta tragedia”.

Cerca de ella estaba Iria Agreda, una religiosa de 27 años que cubriéndose la espalda con una bandera tricolor afirmó que decidió marchar para “luchar por la libertad y para acompañar al pueblo cansado de tanta opresión, de tanto dolor y tanta muerte”.

En el oeste de capital la policía dispersó con gases lacrimógenos una concentración de opositores.

En tanto, partidarios de Maduro se ubicaban en los alrededores del Palacio de Miraflores, la casa de gobierno, para mostrar su apoyo al líder socialista.

Las manifestaciones opuestas prometen sacudir Caracas por segundo día consecutivo tras las violentas protestas de la víspera que dejaron al menos 78 heridos y siguieron al intento de Guaidó, líder de la opositora Asamblea Nacional al que Estados Unidos y más de 50 naciones reconocen como presidente legítimo de Venezuela, de provocar la salida de Maduro con un alzamiento militar que, pese a lo sorpresivo, tuvo poca adhesión entre los integrantes de las fuerzas armadas. Fue, sin embargo, la amenaza más seria hasta la fecha al cuestionado mandato de Maduro.

Guaidó dijo que llamó a la insurrección para restaurar el orden constitucional que se quebró cuando Maduro asumió a principios de año un segundo mandato tras comicios boicoteados por la oposición y considerados ilegítimos por docenas de países.

Los enfrentamientos entre los manifestantes y los cuerpos de seguridad se multiplicaron con prontitud en varios sectores de la capital venezolana.

Un grupo de manifestante que se desplazaban para tomar el distribuidor Altamira, de la autopista que enlaza el este y oeste de Caracas, fueron frenados por agentes de la policía Nacional motorizados y funcionarios de la Guardia Nacional que disparaban gases lacrimógenos y perdigones frente a la cercana base área Generalísimo Francisco de Miranda parta dispersarlos.

Mientras, en la barriada de clase media de El Paraíso, en el oeste caraqueño, las fuerzas de seguridad dispersaron a vecinos que bloquearon avenidas. Algunos de los manifestantes recogieron las granadas de gases y las arrojaron de vuelta a los uniformados. Otros vecinos, desde las ventanas de sus apartamentos, tocaban cacerolas y gritaban “asesinos” a los agentes.

A medida que se desarrollaban los acontecimientos, los gobiernos de todo el mundo expresaron su respaldo a Guaidó y reiteraron sus llamados a evitar una confrontación violenta.

“Seguimos con más fuerza que nunca”, dijo Guaidó el miércoles en un breve mensaje en Twitter.

A última hora del martes Maduro calificó al levantamiento de fracasado intento de golpe de Estado respaldado por Washington y advirtió que Caracas no sucumbirá al intento de las fuerzas de derecha de ‘someter’ a la nación a un modelo de ‘dominación económica neocolonial’.

El alzamiento podría obligar a Maduro a tomar una decisión sobre el destino de Guaidó, explicó Giancarlo Morelli, del grupo de análisis británico Economist Intelligence Unit, agregando que el socialista enfrentará peligros sea cual fuere el camino que tome.

“No detener al señor Guaidó podría percibirse como un importante síntoma de debilidad en el señor Maduro”, apuntó Morelli. “Pero al arrestar al señor Guaidó se arriesga a una fuerte reacción de Estados Unidos” que ya impuso sanciones a Caracas.

La jornada del martes fue una de las más sorprendentes hasta la fecha en un país que, pese a tener la mayor reserva conocida de petróleo del mundo, enfrenta una crisis económica peor que la Gran Depresión estadounidense.

Los disturbios comenzaron cuando Guaidó, flanqueado por varias docenas de guardias nacionales y algunos vehículos blindados, publicó un video filmado cerca de la base aérea de La Carlota, en la capital. Sorpresivamente Leopoldo López, el mentor político de Guaidó y uno de los opositores más destacados del país, estaba junto a él. Detenido en 2014 por liderar disturbios antigubernamentales, López dijo que fue liberado del arresto domiciliario por las fuerzas de seguridad siguiendo órdenes de su pupilo.

Mientras los dos líderes opositores coordinaban acciones, tropas leales a Maduro disparaban gases lacrimógenos desde el interior de la base aérea.

Una multitud que enseguida llegó a ser de varios miles de personas corrió para ponerse a salvo y reapareció más tarde con Guaidó en la Plaza Francia, a varias manzanas de distancia. Un grupo más pequeño de jóvenes enmascarados se quedó arrojando piedras y bombas incendiarias hacia la base aérea y prendiendo fuego un autobús del gobierno.

En medio del caos, varios vehículos armados se dirigieron a gran velocidad hacia la multitud. Dos manifestantes, tendidos sobre el piso con la cabeza y las piernas ensangrentadas, fueron sacados del lugar en motocicletas.

El director de un centro médico próximo señaló que los médicos estaban atendiendo a más de 50 personas, de las cuales la mitad presentaban heridas provocadas por balas de goma. Al menos una persona recibió disparos de arma de fuego. El grupo de derechos humanos venezolano Provea reportó que un hombre de 24 años murió durante una protesta en la ciudad de La Victoria.

Más tarde el martes, López y su familia buscaron refugio en la residencia del embajador de Chile y luego se trasladaron a la embajada de España. Además, otros 25 soldados que estaban con Guaidó habrían huido a la delegación diplomática de Brasil, según reportes.

En un posible indicio de escisiones en el círculo más cercano a Maduro, el exjefe de la policía secreta escribió una carta en la que se distanció del socialista.

En su misiva al pueblo venezolano Manuel Ricardo Cristopher Figuera, quien hasta octubre fue el máximo responsable del temido Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN), dijo que siempre había sido leal a Maduro pero que ahora era tiempo de “reconstruir el país”. La corrupción está tan extendida que “muchos servidores públicos de alto nivel (la) practican como deporte”, agregó. “Llegó la hora de buscar otras formas de hacer política”, escribió Figuera.

La autenticidad del texto fue confirmada por un alto cargo estadounidense, que habló bajo condición de anonimato porque no estaba autorizado a divulgar detalles.

Maduro designó al mayor general Gustavo González López como nuevo jefe del SEBIN, lo que para Provea representa un “alto riesgo para los derechos humanos”. La organización dijo en su cuenta de Twitter que el oficial tiene un “amplio prontuario de violaciones” por acciones policiales en algunas barriadas pobres en las se denunciaron ejecuciones extrajudiciales y por su presunta responsabilidad en la muerte de un concejal opositor que según las autoridades se suicidó en octubre tras ser detenido en la sede del SEBIN.

Por ahora Maduro se ha negado a detener a Guaidó pero dijo que el procurador general nombró a tres funcionarios para investigar el alzamiento y prometió que “habrá acusaciones penales”.