Virginia

Renuncia de atacante no da pistas de masacre

DeWayne Craddock, ingeniero del departamento de servicios públicos, envió por mensaje electrónico horas antes de matar a 12 personas en el edificio municipal donde trabajaba

Associated Press
lunes, 03 junio 2019 | 10:04
AP

Virginia Beach – La renuncia que el atacante de Virginia Beach envió por mensaje electrónico horas antes de matar a 12 personas en el edificio municipal donde trabajaba fue breve, no decía nada extraordinario ni daba alguna pista del sangriento tiroteo que iba a ocurrir, dijo el lunes un funcionario municipal a The Associated Press.

“El mensaje en sí es parte de la investigación”, dijo la directora de comunicaciones del municipio Julie Hill a través de un mensaje electrónico. “Si los detectives dan visto bueno para divulgarlo, lo haremos público”.

DeWayne Craddock, ingeniero del departamento de servicios públicos de Virginia Beach, abrió fuego el viernes en el edificio municipal donde trabajaba, matando a compañeros e hiriendo a varias otras personas. Craddock murió durante un tiroteo con la policía.

Funcionarios no han dado detalles de por qué Craddock, de 40 años, notificó a su superior de que iba a renunciar. Era un empleado “en regla” y tenía un desempeño laboral “satisfactorio”, dijo el administrador del municipio Dave Hansen.

Eso dejó a los supervivientes, funcionarios municipales y miembros de la comunidad con una pregunta perturbadora: ¿por qué?

“Ahora no tenemos nada que salte a la vista”, dio el jefe de policía James Cervera. “No hay nada que esté enfrente de nuestras narices. Pero estamos trabajando en eso”.

El lunes había un altar improvisado en una entrada del centro municipal, con ramos de flores, ositos de peluche y cruces con los nombres de las víctimas de la masacre. Un pequeño grupo de empleados municipales lloraban y se abrazaban mientras colocaban rosas al pie de una de las cruces. También había voluntarios que ofrecían perros de apoyo emocional.

Crystal Pangelinan, ama de casa, llegó a honrar a las víctimas luego de dejar a sus hijos de cinco y siete años en la escuela.

“Fue difícil explicarles lo que ha ocurrido”, dijo.