California

Deportan a madre que peleaba por pensión alimenticia para sus hijos ciudadanos

Edna Berenice era víctima de violencia doméstica por parte de su esposo, quien nunca quiso solicitarle la residencia permanente

Agencias
viernes, 18 octubre 2019 | 16:58
Agencias

Los Ángeles – Cuando Edna Berenice Rosas Tejeda pretendía ingresar a los Estados Unidos con su visa de turista al arribar en un vuelo de la Ciudad de México con sus dos hijos menores, un agente de migración en el Aeropuerto Internacional de Los Ángeles, la detuvo a ella y a los niños por más de 12 horas y ordenó su deportación exprés.

“Le mostré los papeles que decían que venía a una audiencia de pensión alimenticia para mis dos hijos, pero no me lo permitió. Me dio dos opciones, firmar mis papeles para salirme de manera voluntaria con mis dos hijos en el próximo vuelo; o mandarme a un centro de detención y esperar un camión para sacarme con los deportados que llevaran a la frontera. Preferí lo primero”, dice esta madre.

Edna Berenice es una mexicana de 36 años con dos niños de 13 y 12 años El más grande nació en el condado de San Bernardino; el segundo en el condado de Los Ángeles.

Desde muy niña sus padres la traían a Estados Unidos con una visa de turista. Cuenta que visitó muchas veces el país hasta que en 2005 conoció al padre de sus hijos y se casaron en Las Vegas. Él es mexicano de nacimiento, pero residente permanente de los EEUU.

Sin embargo, platica que el hombre nunca solicitó su residencia permanente. Lo que ella hacía para no ponerse en riesgo, era tratar de salir del país cuando se acercaba la fecha de vencimiento del permiso de estancia por su visa de turista. “Yo no quise presionarlo. Él me decía que no nos convenía hacer la petición hasta que se hiciera ciudadano. Siempre daba diferentes excusas”, dice.

Pero el matrimonio se fue complicando porque Edna Berenice, originaria de la ciudad de México pronto se dio cuenta que no tenía el apoyo de su marido. No solo no hizo ninguna petición de residencia para ella sino que no la quiso incluir en su seguro de salud aún cuando ella salió embarazada y le descubrieron cáncer en un ovario.

“Lo que me salvó fue que MediCal cubre el embarazo y hasta el parto. El cáncer me fue descubierto a los ocho meses de embarazo y me extrajeron el ovario”, dice. En su segundo embarazo quedó protegida de nuevo con el seguro médico para las personas de bajos ingresos, MediCal.

Casada con un residente permanente, pero sin estatus migratorio y con dos hijos ciudadanos, las cosas en su hogar se tornaban cada vez más difíciles.

“Me di cuenta que mi esposo consumía drogas y a veces iba a buscarlo gente rara a la casa”, agrega.

Además comenzaron a suceder cosas extrañas con los hijos. “Una vez le pedí que me ayudara a bañar al bebé de año y medio. El niño salió sangrando de la boca. Le pregunté qué había pasado. Me dijo que había hecho algo malo”.

En otra ocasión lo dejó en la lavandería con el niño más grande y al regresar lo encontró lleno de moretones. “Nunca pudo explicar qué había pasado. No sé si se le cayó o lo golpeó. Solo pidió que no saliéramos en cinco días”, explica.

Edna Berenice confiesa que nunca quiso llamar a la policía por temor a que le fueran a quitar a sus hijos.  “Yo tenía mucho miedo. Dependía de él en todo. No podía ni siquiera manejar”, recuerda.

Hasta que un día ya no aguantó más y decidió salirse de la casa y quedarse con un familiar en el área de Los Ángeles, pero nunca recibió ninguna ayuda económica del padre de sus hijos, por lo que pidió la custodia legal y física de los menores.

La joven madre precisa que durante los años que vivieron juntos como en los que estuvieron separados, el hombre le aseguraba que nunca le daría un peso y la amenazaba con la deportación. “Llegó a decirme que nuestro matrimonio en Las Vegas había sido falso y nunca existió. Yo comprobé que tenemos 14 años de casados”.Deportados Unidos en la Lucha

Las cosas empeoraron cuando él se dio cuenta que ella buscaba en los juzgados familiares que le diera pensión alimenticia. “Me mandó un mensaje diciéndome que no iba a descansar hasta que me quitaran la visa de turista”, menciona.

Fue cuando ella decidió regresar a México y desde allá pelear por la pensión alimenticia para sus dos hijos.

Para seguir con el proceso del pago de alimentación, hace dos meses, el 16 de agosto, regresó a Los Ángeles.

“Fue cuando me detuvieron en el Aeropuerto Internacional de Los Ángeles (LAX). El agente de migración me empezó a hacer muchas preguntas. Fui muy sincera”, agrega. “Le dije a lo que venía. Miró que tenía un boleto de regreso para dentro de tres meses. Me pregunto en qué iba a trabajar. Yo le dije que estaba esperando la pensión alimenticia”.

De ahí la pasaron a otro cuarto para seguir interrogándola. “Me revisaron mis redes sociales y mis mensajes en WhatsApp. Vieron mis conversaciones”, agrega.

También se dieron cuenta que yo había solicitado cupones de alimentos para mis hijos. “Por más que les insistí que no eran para mí, sino para mis hijos no les importó’.

La gota que derramó el vaso fue cuando los agentes de migración en el LAX le hicieron una llamada por teléfono al esposo, y le preguntaron si ella había vivido en el país con una visa de turista y permanecido más tiempo del permitido, él contestó a todo que sí.

Fue entonces cuando le tomaron las huellas y le hicieron quitarse los aretes y las agujetas. “Yo no paraba de llorar. Me sentía muy mal por los niños que estaban muy estresados presenciando todo”, expresa.

Los oficiales de migración le quitaron la visa de turista, le pusieron un castigo por cinco años para no volver al país y la subieron en el próximo vuelo de regreso a México, después de 12 horas de detención.

“Todo es muy doloroso y triste. Al final el padre de mis hijos ganó. Logró lo que quería, que me deportaran para no tener que pagar pensión alimenticia”, indica.

Edna Berenice agrega que muchos le dicen que busqué un abogado que la ayude para que al padre de sus hijos cubra los gastos de alimentación. “Pero con qué dinero”, se pregunta.

En la ciudad de México, la joven madre se unió en calidad de voluntaria al Colectivo de Deportados Unidos que ayudan, dan seguimiento y acompañamiento a la comunidad deportada.

“El propósito del colectivo es la reintregación de las personas que pasan por el proceso de deportación. Me siento afortunada porque yo tengo alternativas. Tengo una familia aquí, expresa. Pero hay miles de personas que no pueden encontrar su camino o una salida tan fácilmente. Hay compañeros invidentes, otros que fueron golpeados y enfrentan problemas de salud”.